viernes 17 de octubre de 2008

FERMÍN H. SANDOVAL

Fermín H. Sandoval. Nacido en Machachi en 1970. Sacerdote, Diócesis de Ibarra. Profesor de Religión y Moral. Licenciado en Estudios Eclesiásticos, Universidad de Navarra, España. Licenciado en Teología Moral Universidad de Navarra, España. Director de la Sección Académica de Artes Escénicas y Miembro de Número de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Núcleo de Imbabura. Miembro de Número del Instituto Otavaleño de Antropología. Columnista del Diario La Verdad, Ibarra. Publicaciones: DIVAGACIONES, Ediciones Sisa, Otavalo, 1997. (agotada) EL POEMA DE XABIER, Cuentos de la Tierra, Ediciones Sisa, 2000 (dos ediciones). EL ESPECIAL, Cuentos Premiados Bienal Pablo Palacios, Quito, 2001. EL HORNO DE PAN, Casa de la Cultura “Benjamín Carrión” Núcleo de Imbabura, 2001. (dos ediciones). EL LIBRO DEL ANGEL, Ediciones Sisa, Otavalo, 2002

Las manos del lector
son las de un amante,
su tacto busca el calor
y los sueños…
dentro del papel late una emoción…
aquella emoción que cede a las caricias
para reconstruir e inventar otros sueños,
quizá los mismos…

Goznes es una colección de vestigios; al confiarlos, en confidencia, confío las historias que están detrás, historias que quizá no llegarán a saberse. Al fiar estos versos a las páginas propongo una trashumancia de forma similar al golpe del herrero para configurar una lámpara de lo que antes no era más que lata retorcida y desechada.

Gracias por este espacio…

Fermín H Sandoval

El esfuerzo del pionero, de quien nada en contra de la marea,
Y habla de su amor que siempre le acompaña

El sentir fecundo del libro,
ser parte del trance y de la emoción de la palabra,
el proceso de la locura al perder al hijo.

A Mrs Caldwell de Camilo José Cela

Ayer acompañé a un cuerpo a su sepultura,
ayer dejé un cuerpo en mis manos de ladrillo
en la soledad...
ayer dejé mi aliento en bóveda muda,
tras la luz, mi agonía,
tras la muerte los despojos...
un sudor a sal y la amargura...
un olor a viento gélido y picante,
mas mis ojos desbaratados,
podridos en lágrimas, fríos...,
terminan encerrados al vacío en latas
un corazón insaciable...
mil cábalas, un solsticio escrito en la pared
con granito, con el eco de un amor
un bisturí y azafrán...
cómo me trastorna tu deceso
y es que tu ausencia es mi fantasma,
tras la puerta tu voz...
mi demencia: las ansias de encontrarte amor mío, hijo mío.
Hay lugares y estados a los que siempre se vuelve
porque son pan, porque preconizan el final।
A Nelson Estupiñán Bass

Soy un noctámbulo panegirista de la ciudad,
me gustan las paredes y su amplia boca,
su grito me sumerge en las eternas ansiedades
de pregonar la verdad,
de denunciar al sol crujiente que ayer no salió,
al asqueroso polvo que ensució mi ropa interior,
a la lluvia impávida que secó la flor de mi pasión...
al nocturno aroma de melancolía que devoró
a mi amigo, “el que era mi otro yo”...
a la ternura de la mujer que entiende e interpreta mi son...
El reto de la inmortalidad ante la palabra huidiza,
ante la acción impostergable del silencio:
cala, cuestiona, mata…


Ligamen
Soledad que te metes en mi alma
y engulles mi cuerpo en el supremo silencio:
¿cómo descansarán mis huesos
cuando tu aliento acentúe tu presencia?

¡Soledad madre mía!
perfumas mis manos.
Soledad que anegas mis ojos,
soledad que engendras postigos,
soledad que cultivas rastrojos
y plantas mis espejismos en desbandadas clandestinas,
como incienso aromático.

¡Soledad madre mía!
marcas mis escapismos por las ventanas:
en música, en disparates...
renueva el compromiso de pintar
el agua que se escapa,
el arte que respiro...

¡Soledad, madre mía!
en la tumba me esperas
para contarte cuentos
como me los cuentas en esta vida.
Horno

Palabras, ríos de palabras,
ríos ajenos... distantes,
solapados mundos...
seductores pasadizos…
Sí, pasadizos, parapetos, máscaras...
espejismos...

El barro guarda las palabras
como en un cementerio,
mientras en mi ser
la palabra pasa, fluye, huye...
y me engaño pensando que es cautiva,
que la domino...
si pudiera aprisionar una palabra,
una sola que no pase,
¡que realmente sea mía!
¿díganme cómo la atrapo?

Nací del silencio y al silencio me encamino...
¿existirá el eco de una palabra
cuando me haya ido...?

Una palabra, por favor,
una palabra que sea mía...
¿cómo la atrapo?
Es un horno encendido
yo un silencio… un mendigo,
… y en breve un muerto.
Las acciones cotidianas sueñan preñarse de olvido o de historia
el tiempo simplemente pasa.


Agenda

Día tras día, fluyen las páginas
en su vientre la reseña de la respiración,
solo signos, desencadenan desesperanzas,
encadenan esperanzas, mientras dura la memoria...

***

Las razones aquí anotadas
fueron fechas señaladas,
se hicieron, se hicieron,
pasó y quedó lo que quedó.

***

Este año, que anotamos, día tras día,
desgasta y conserva: las páginas,
el carbón del lápiz, el sentir, la esperanza…
el amasar el tiempo en un trozo de papel...
yo que no puedo dejar de escribir…
Hay un río adentro entre los árboles,
no es ancho, es torrentoso profundo,
enigmático turbio tibio,
tiene nombre de mujer,
por su fortaleza
por su paciencia y determinación...

Zozobra

Me quedaré sin palabras, como una piedra o como el viento...
En silencio me guardo mis ganas y me pierdo en los sueños
Ahora camino, ahora espero... necesito de agua...
Tengo puertas cerradas, las mentes... sin ideas, estériles...
Como un accidente en la madrugada…

He de quererte ¿por qué he de hacerlo?
Hay una flor en tu alma, desconocida…
En espera, como un grito, una voz...
La razón del llanto
El sentimiento curtido día tras día.

Las emociones, quien las conoce y las deja fluir...
Abre una puerta a la vida que traslucen,
a la belleza que aprisionan...
a la cura que desmantelan...
aprisiona y perturba…
Sin sentido

Una mesa de seis puestos y una manzana,
resume la pobreza de la mañana sin sol,
a hurtadillas un gato con nombre de tierra,
murió tarde, frente a una botella de alcohol.

Una razón para caminar me detiene
son un par de chancletas de cabuya,
unos gusanos navegan en el almuerzo,
un dúo de loros que no terminan de hablar.

La camiseta guarda el sudor a oxidado,
el viento desolado sin gotas de perfume
una vaciedad absoluta de cansancio.

Queda un billete para el boleto y las maletas,
otro día, como ayer, cuarto botellas y dos amigos.
el ron detenido y mi oportunidad es un cuento.

Recompensa

Las piedras resbalosas, líquenes de verdes tiernos,
no hay sendero, solo el curso del río, agua y piedras,
asciende por ahí o trasmuta a ración de brutos
regresar es morir... arriba, a pesar de las tormentas.

La asfixia de los consejos, palabras inútiles,
sin corazón ni tiempo, ironías del nunca jamás,
necesito un camino, aunque tarde el amanecer,
quiero utilizar mis pies, necesito caminar...

La vida en el bunker o la droga en el límbico, basura,
una cadena virtual sin manos ni pies... sin corazón,
una alegría sin huellas en el sendero, sin causas.

Me gusta sentir el sudor en el cuerpo por el trabajo,
la alegría del triunfo. ¡Gracias por estar descalzo...
por las piedras...! Siento el cansancio... siento mi corazón.

El poeta, el padre y la muerte

...como me asustan mis manos, mis mundos,
porque se convierte en densa soledad,
donde los sentidos escapan
donde se agrupa la sensibilidad...

Murió el hijo sepultamos al padre...
lo vimos llorar y no eran lágrimas de letras
sino de amante... de quien en la inconciencia reza
y espera la resurrección para acariciar a su hijo
para escuchar sus canciones... por eso lo quemó,
por eso esparció las cenizas... porque lo amaba
no esperó nunca que la melancolía se lo arrebatará...
así de mala es la nostalgia, por eso prefiero el agua
para ahogarla y la sal para cicatrizar heridas...
solo soy un pasajero, como tantos, espero mi regreso
pues este boleto, no lo compré, me lo regalaron
de ida y de vuelta, pero estoy en lista de espera,
como tantos, como todos.
El grito perentorio y permanente:
¡Mediocres del mundo únanse!.

Poesía para un auditorio mezquino

Y ahora: ¿qué hacer? Respirar y enfrentarlos…
mirarles a la cara y hurgan en su corazón con una cuchara.
una cuchara soquete de palo tosco con un hocico inmenso
recubierta de sus propias ganas, de esas algas,
de esos musgos...
que son el sedimento de sus ambiciosos deseos...
sí, quiero mecer el mango de madera y aventar por los aires
sus pasiones perdidas, su tiempo desperdiciado...
las coles de su vergüenza, eso que guardan con recelo
en ese arcón intimo y escondido.

Para cocinar necesito una olla, una olla grande
donde quepa el botín
¡ y la carnada para mi presa! un anzuelo que hinqué
que hiera no la carne sino más adentro,
tiene que ser un arpón que sujeté al ser entero

Las puertas de sus ojos son portillos para ingresar en sus almas
¿por qué los cierran? Es inútil, porque estoy dentro,
tu oído lo acaricio con mis labios y susurré tu nombre...
el sabor en mi boca, su sentir en mi placer...: qué importa el bien o el mal.
No tienes gafas, te sobran obsesiones: los naipes en las manos
Y el eterno laberinto en cada paso… sin respuesta…

Estación de necesidad y nostalgia

Esta mañana me han dicho que el amor tiene leyes,
Como el lenguaje la gramática...
Pero que diantre:
¿Qué es primero el sentir, la idea o la palabra?
Entonces surge el absurdo y me pierdo...

Dios, que no tiene cuerpo, habla al cuerpo
La diferencia de los sexos, se encara,
Las pasiones en un remolino y
Un placer que seduce, perturba y consume...
¿Cómo se comprende este poema incompleto...?

De la infancia solo conservo las rieles, que almidonan mi camisa,
Aquel recuerdo de ver al diablo en el estiércol,
¿Quién puede negarse a llorar y acariciar la flor de las vasijas propias?
¡Necesito que me escuches... necesito que me hables!
Solo me muero... necesito vivir... necesito que me quieras...

Dios es amor... y el amor no es soledad
Que ley puede encadenar al amor... que no sea la sonrisa
Y la esperanza del ser amado, los misterios deambulan en perchas que gritan...
Ay de los sordos... Ay de los ciegos...
¿Qué dolor hay que se someta a las reglas?
Si es verdadero dolor será por la ausencia, por la nostalgia... no por la demencia...

Ilumina mi existir... con tu sonrisa me basta para comprender el camino
Para saber cual es la melodía de esta canción que no calla... ni callará...
Quiero escribir mientras trabajo con colores de tardes y aromas de madrugada...
Saber que tu rostro, lo festejo, lo pinto... lo amo...
Que he de hacer para merecer tu sonrisa, no me impongas normas...
Dime que me quieres y haré del horizonte un cuerpo que cante...
Un secreto

...para contar un secreto...
hace falta tenerlo escondido...
los secretos al aire se oxidan,
no desaparecen, pierden la belleza...
un secreto enmascarado,
es un mal secreto, no es un secreto,
es una pesadilla acorralada, acosada
que desmedra y oprime...
eso, no es bello, es una vergüenza,
que solo se cura confesándola...
la belleza tiene sabor...
y espanta cualquier tristeza,
porque llama a la esperanza
y calienta el corazón con su sonrisa,
es un simple recuerdo
sin nostalgias, ni ansiedades,
ni desalientos...
no depende de carceleros,
está más allá del tiempo,
donde no hay precios,
ni límites, ni vergüenzas, ni desconciertos...
un secreto es un secreto
porque es bello y lo único propio,
porque enraíza lo más íntimo y escondido
donde hay más caretas...
Arribo inadvertido…

Llegué tarde... empecé a llorar...
las lágrimas gritaron, envolvían, dibujaban, seducían…
Nada en ese lugar, era mío... ¡nada!
Llegué tarde… lloré… ¡Estaba muerto!

No era ya mi casa... mi tiempo había pasado ¡se fue!
bienvenidas las lágrimas... ¡supe amar lo que fue mío!
y aquel día no estaba... todo se había ido.

Los vestigios entre las paredes eran cuchillos,
en el color la ira, el sueño... el pasado
cada vez más ligero, más ajeno... y por ello más doloroso...

¡Quizá prefiera las tumbas!
para llorar abiertamente ¡a gritos!
para purificar el recuerdo y dejar únicamente lo querido...

¡Quizá prefiera los epitafios!
para grabar nombres y rostros
para asentar en palabras el corazón y enraizar para siempre el recuerdo...

¡Lo muerto, muerto está! ¡el tiempo es así!
pero: ¿Por qué he de sentir? ¿Por qué tengo que llorar?
por un pasado, que tenía que pasar… ¡Nada fue mío!
¡soy un pasajero… nada más! ¿Por qué llorar?
Yo arrancaría las páginas de algunas introducciones
con un gusto sublime...
el tirón depende de la diferencia de los líquenes y las piedras.
De esta no lo hago
para no quitarte ese gusto...

Una lección

Podrías escuchar mi confesión:
El pecado que me entusiasma
Es dejar entrar la tristeza,
Dejarle que luzca en todas las caretas...
Y que anide en mis ilusiones.

Y me pregunto:¿Habrá infierno?
Lo extraño es que a Dios
Le llame indiferencia...
Y lo irónico que pueda sentir y trasformar
Cualquier situación con el ápice del alma...
Soy capaz de reaccionar ante la belleza y su contrario,
Mi cuerpo siente la presencia de las formas
Abrazo el tiempo y lo armo en colores
No me quedo indiferente... estoy vivo
Despertador
Alguien puede vender una divagación,
un juego de palabras que tratan de formar una idea,
qué pordiosero intentaría entrar con herramientas de hortelano
para cultivar palabras en vez de nabos...
solo quien sabe de ensaladas y preña de sabor los sentidos,
que le importa despertar,
mecer la cuna, acariciar a un hijo, saludar a un vecino...
perdonar al enemigo...
solo quien sabe de poemas descubre en la cocina
la sazón perfecta que falta a las palabras;
los poemas más puros tienen sémola,
no sirve acariciar las aguas con guantes de plástico,
la pronunciación amasa
la perturbación del corazón inquieto,
existe una compañera silenciosa, que segrega corazones
para despertar a quienes no duermen
y por ello mueren, porque piensan que los horizontes nacen
solo en la lejanía y es imposible al hombre
palpar a Dios en lo cotidiano de la vida,
agua que escondes y reanimas
rescatas con el aroma del amanecer
y descubres la luz cuando los ojos se cierran...

La palabra tiene alas,
porque es espíritu reposado, como una mariposa...
Zona peligrosa

El cansancio adormece los puños, aquieta el corazón
las noches sin dormir dejan escapar fantasmas encadenados,
que se alimentan del desvelo y la virulencia sacuden los cuerpos,
la tristeza es un campo desgarrado de carroña,
los rapaces usan del mantel de las lágrimas
para consolar las mordeduras y el desquicio
para extirpar las retinas como anestésico...

Duerme, respira, reza... abre tu corazón a un libro
saborea la amistad verdadera...
y cuado sientas la melancolía, síntoma de las noches negras,
ve despacio que un desfiladero acecha,
espera el menor descuido,
para soltar de las sombras todos los miedos
y desatar las fauces del hormiguero,
para congelar tu sangre en un suspiro
y transportar los sentidos al absoluto olvido,
de dejarte solo en un huerto calcinado
para que construyas una tumba
con un nombre (tu nombre) que no recuerdas...
Expiación

Las piedras son mías y mías las manos,
madrugué a abrir surcos y a sepultar racimos
dejé en los postes leyendas y grietas...
amasé palabras y cubrí de estiércol...
al esculpir los gritos arranqué barbechos
sequé las matas en los alambres...
y regué de sal los campos ajenos...
no temo a la muerte,
temo a la risa de encontrar mi cara para siempre,
mías son las manos, mías las piedras...
Sentencia

Al sentir el camino, algo se estremece,
Sin rostro, como un grito, como un llanto:
¡No tienes hijos! ¡Estás muerto!
Es el acoso del tiempo negado al cariño.

Tras el funeral, un túmulo afligido
Se fragmenta como un tiesto,
Añicos de un hombre, apenas olvido.
Es el deseo expreso de su rúbrica.

Los hijos nacen de los sueños,
De la sangre, de los ojos
Porque tiene el mismo cielo de los padres.

Estremecen el camino de lápidas,
Los muertos sin hijos, los hijos sin padres...
No necesitan tierra y el viento les escupe.
Seducción

Las hadas traspasan los minutos como los aromas,
la confluencia de la claridad, la frescura o la eternidad
conmueve al contemplar tu corazón
me hiere saber que soy propietario, porque no lo soy.

El pan se me escapa con la luz de tus ojos
el cansancio reclama, añora, desbarata...
el agua y la sal se condensan en tus labios
mi sed y mi descanso tiene la forma de tu manos.

Amanezco con tu figura en mis ojos y tu sabor en mis labios,
tengo algo que te recuerda como el eco de la mañana
mi deseo es perderme en el calor de tus manos
mi cuerpo se parte al sentirte en el agua... ¿Eres Dios para quererte tanto?

Te llamo vida porque recorres en mi sangre, eres Dios porque no me atas,
te agradezco me despiertes y seas silencio
apenas rastro para iniciar el peregrinar en cada latido,
busco tu Amor más allá del amor sin dejar de ser amor.

jueves 3 de julio de 2008

JORGE PATARÓN HERRERA


Jorge Enrique Patarón Herrera, nace un 4 de diciembre de 1957, en la ciudad de Riobamba, hasta ahora es aprendiz a bardo, es casado con la muerte, tiene siete hijos literarios, irreverente y procaz.
“Inquilino de la noche”, 1993 (poesía); “Infiernos en la piel”, 1997 (poesía); “Habitantes del silencio”, 1998 (poesía); “Ritual en el anochecer”, 1999 (poesía); “Soles en la oscuridad”, 2004 (poesía); “Ceremonias del placer”, 2005 (poesía) y “Anatomía del silencio”, 2004 (narrativa). Ha escrito y ha dado recitales en varios países de Latinoamérica y Europa. Realizó danza folclórica por más de una década, es actor de teatro.
Transeúnte asiduo de los cementerios, caminante de la locura, noctámbulo de la ternura despiadada, trasnochador de enaguas ajenas, siempre tiene la herida abierta de escribir donde le plazca, sigue dado estocadas a los corceles de sus interiores.
SIGNOS VITALES
señora:
sino viene ayudar
a lamer el ranchito
de mis ideas hambrientas
juro que no dejaré
de despeinar el taconeo
de sus pechos racistas,
tome por asalto
al remo tambaleante
i riégueme su venecia
por mi boca egipciana,
bendita sea
en las larvas de mis ríos;
venga, no se preocupe
de la rayuela de mis
eyaculaciones en reserva.
platíqueme sin rodeos
cómo estuvo anoche
la salvajada de
mis jadeos entumecidos

DISFRACEROS
destornillando apuros
fui a parar en el
clítoris del destino,
la impenetrable
lactó el apocalipsis
chupó los siameses del génesis
i saboreó el castillo
del cuarto día resucitado.
hombres en minifalda
vociferaron que era yo
la luz de sus orgasmos

FOCO ROSA
apestando a
lavanderas i cargadores
me incrustaron alfileres
en el ano del orgullo
i desvestido de blasfemas
no paré de enloquecer
en la coca de tu almohada

PURGATORIO
de hijueputa
me esposaron i me
viraron el tabique
de la risita cojuda,
en el encierro
fumaron la yerba
de cicatrices malencaradas,
los golpes bajos
ladraban como damiselas
copulando en el alba,
las tripas fornicaban
en el ataúd que olía
a bosta de traficantes,
el chuchaqui
te tomaba del cuello i te
arrinconaba a las
axilas maricas
que te querían coronar;
sacándome de casillas
empecé a escupir
al llanto de mis testículos

BOMBAZZITH
andrea bocelli i
kitaro i paúl mauriat
destejen los pianos
de tus casas colgantes,
las butacas i el tequila
hacen calle de honor
a los glúteos del alba

TOUR DE LO INTERMINABLE
se van
se están yendo
se largan agachados,
parece que tienen
vergüenza de mi,
se desquitan
dando puntapiés
a la violencia de
seguir muriendo menos,
la banda de pueblo
que me trajo hasta acá
se cubre de la lluvia
con los paraguas de mis
párpados envenenados,
es la misma hora
i el mismo mes
i nada más estoy
un poco desconocido,
mis huesos
mis rudos huesos
mis inseparables huesos
me llevan a tu casa
i has desaparecido i
regreso i me pongo a beber
i tu cuerpo violeta
me acompaña a
condecorar la pereza,
otra ver vuelvo
a despertar rodeado de
otros cielos i otras muertes


TORPEANDONOS
maldiciéndola
despellejándola
narcociándola
i sacándola las uñas
de los burdeles
que lleva en las
nalgas del rencor
burla el presidio
de mis osamentas,
en la esquina de la
mirada atea
cruza las piernas del
libro sagrado bisexual
i predica que
ella es la única eva
con el clítoris alelado
de copones i hostias

POSIRREAL
aunque dios
te pida de hinojos
una posada
en las mejillas de tus
labios mayores
no lo vas a dar
ni muerta
porque ese ritual de
cardumen yerto
es solo mío

EL MISMO ROLLO
menstruando
candelabros i cerrojos
esperaba que pases
por el tedio suspicaz
de las serpientes
para por lo menos
recoger migajas
de tus calenturas,
crucificado con
desagües i alcantarillas
declaré todo lo
que siento por vos

ASESINOS DE LA FURIA
galileo i ganímedes
están más locos
que mi puta ceguera,
omar kaiame
admira los fantasmas
de mis borracheras
androides intentan
destilar tu vientre
i no pueden porque
estamos desmemoriados

SATURANDO EL MAL
rameras
pronostican
que te casarás
con el cíclope
que descose
las costuras
de tus aceras

DESMEMBRANDONOS
los ocasos
de tus pechos
son soles en
plena orgía

GIRASOLES AL VIENTO
la erótica
platica de la
manzana de elefante
i se excita
i se masturba con
la plebe de mi pene,
mañosamente
pide ser rasurada
de cuerpo entero,
grita que
no la saque o
que no respondo si
soy asesinado
con los dioses
corrompidos de su sexo,
malhumorada
manifiesta
verdad?
que no soy una puta
NOTAS DESCUBIERTAS
azafatas
de prostíbulos
me invitan
a desminar
santos i velas
que las enriquecieron
de melancolía

PRIMER INSTANTE
no sé si
estás entre euler
i truman capote
i wat witman
i henry miller
i josé antonio sánchez
i la morfina
o tal vez me
diste falleciendo
en la enagua del mar,
con cierto temor
alguien manifiesta
que llevo
en la mirada
clavos descerebrados
agujas dopadas
alfileres mendigos
imperdibles oxidados
tachuelas callejeras
garfios homosexuales
grilletes porfiados
i un montón
de puterías más;
en el parque donde
me matas a plazos
mi sombral
dada a la vida bohemia
te toma en cuenta
i me exclama
ella o yo

NOVORCULEOROPEROS
la huracana
la terrorífica
la carishina
la pirohumanera i
la maniática
baja de la penumbra
a desaldabar todas
las desnudeces
van gogh i picasso
i seminario i kingman
nunca acabarán
de escoger el
color de tus orgasmos


DE LA VISTA GORGA
me embauco i me increpo
para domesticar profecías
que fallecieron a un minuto de aquí,
inprofanándome acabo
de aceptar el rechazo
donde profanaron al malestar de
fetos amordazados de ajetreos


CUMBRE DE PRISAS
dejan bronca espumosa
mis hermanos cartones
mis sobrinas vendeguineos
mis abuelos duermeaceras
mis parientes pideposadas
mis chulas gileadas de vaporaciones
para rechazar emputadas
fiestas religiosas explotadoras,
mi tolerancia tararea igual
que las trabajadoras sexuales que
aniquilaron mis domingos,
como no hay quién mierda
ayude a sofocar al amanecer
payasos dan cana al
juglar de los putas escándalos,
el chancro del sistema
no puede dar caza al
arrebato que te llegó a salvar de
engendros i cuatreros


UNA CARTA MAS
araño la espalda
de cometa i trigo i luna
drogas el qué dirán
bajo el efecto de coquetas como
el reflejo de cucardas
crecidas en el fuego de cacha,
el escalofrío intenso
crúzase de almendra i la
ternura de ciruelos
acurruca a la guayusa
en el trasnochar de la raya fija,
ángeles rojos i morenos
nublan al parámetro de los
que tratan de excomulgarnos
en las costras del vaticano,
roma acoge a la
mafia de mis arrebatos
para descubrir paso a paso
cómo te fui poseyendo


CARTA EN FORMA DE COMETA
está a punto de llegar
a tus rodillas deformes las
quijadas de la soledad i estás
preparada para recibir
los obeliscos de mis testículos,
el escape emplumado
critica a los preservativos
que no usamos por completo,
a la hora en punto
brotas trasnochares blancos
i desenmascarando desprecios
la acuarela de la copulación
amamanta la guerra
sudada de los cuerpos,
trinos escabullen
el hollín de besos fugaces


PERDON POR CADA MOMENTO
indisculpando a nadie
empieza a oscurecer mekong,
quedo en rocas delincuentes,
engreyéndome demasiado
que este martes nueve no
reconoce a la fragata;
desvencijado deja perderme
en cadáveres en exiliados
en mendigos en nevados
en poggios en sigsales
para sujetar el glacial
de tus pezones en plena hoguera;
la parte hechicera mete
candela al vicio de ser los mismos,
te juro, por la honradez
de mi basura rebuscota de
felicidades i desnudeces
solo por ahora deja que te haga
verano al pie del amanecer


FUERZA ZODIACAL
solo por ahora deja que
mis lágrimas huesudas
sostengan tus temblores,
tu adicción a tenerme cacha
que en algo me extraña,
tu esplendor antillano
cuadra en mis turbulencias,
el lecho de marfil
pone camisa rota al
evacuado de la humildad,
aunque mientan que he fallecido
aguara un chance más
al ferrocarril a vapor
que abandonaron en altares,
a los que tienen intenciones de
desaparecerme por completo
coméntales que sobrevivo
de fuego cruzado; a los que intranquilan
di que soy el
negro de tu blancura,
para mi sigues siendo
cofre de paz en otros soles
veraniega de multitud en singular
sirena de besos submarinos
guarida de gorrión semental i
universo de gota de agua azulada;
el seguro de la huella
baja la guardia del marfil,
en cada poro
de tu romance piadoso
dejo cartas de colibrí bronceado


EN ALGUN LUGAR
sobresaltado ingreso
a la escultura de tu
sombra en forma de pirámide,
la sed excitadísima parece
cicatriz de elefanta en cinta,
estirando horas del
nuevo mes descachalandrado
quema a dicha el
bazar de tu entrepierna,
el golfo del pequeño
suceso aclama anticipos,
en el umbral
de otro amanecer
oiré decir con voz de trigo
cuánto aprendí sobre tu cuerpo
de viajes inconclusos,
el mineral del túnel
no mismo se acobarda en
salir de vacaciones,
el querernos a lo bestia
pesa toneladas


UN PERRO EN LA MORGUE
impiadosos lo humillaron
en batallas de la explotación,
con el motor de sus ideas
despeina la vergüenza
porque fue vendedor de mi pus,
ese pana embosca
al aullido de mis glúteos,
duerme boca arriba
para que no lastimen al
velorio de tardes pestilentes;
por mi i por vos
se hacía pasar de
pantalón de chillo tísico
tanga granosa apetecible
correa sexual de bruma
mirada fúnebre asquerosa
medias satánicas sacrificadas
renegrido pan comido i
sombra inmóvil estúpida;
sin culparnos
parece que lo bajamos
para descalabrar las
fracturas de nuestras esquinas,
estoy seguro que también
lo estrangularon con
un puñado de balas gobiernistas


ESQUIVA LENTITUD
a mi pana de
colmillos i lenguetadas
lo asesinaron sin remedias
a sangre fría
con furia de galgos
con despecho de suicidas
con desprecio de ganglios
con emputes de maricones
porque así de fácil
cuesta los ojos de la cara
tragar falsedades;
de tanto alboroto, silencioso
ronca a pata encogida;
mientras me sobre
riendas para cabalgar
no bajaré la guardia para
llevar floripondio a su casa
de huesos percudidos,
este coraje que llevo
es como para no dejar de cortar
venas del golpe bajo;
lo mataron de las güevas,
solo por eso,
de las güevas


DESPUES DE LA MUERTE
mendigo de etiquetas
de huevonadas desperdiciadas
de cantaletas monstruosas
de fornicaciones elementales,
el bache perpetuo gemelizado
en el centro de los que
se les van las babas i la bilis
por tenerme de cadáver incógnita
en la blasfemia fracasada
de deudos virtuales,
cada forcejeo
con espíritus ausentes es
como tragar lagartijas isleñas;
amante casualizada
del brebaje que lleva
el estómago del eclipse han
estudiado tu desdicha
en el aula de la tarde viuda,
el traje del inquilino
se ha puesto de pelos con cartones
mientras la hace guardia
mi perra incertidumbre,
huelo rabias de mierda
porque afuera están
mandando a masticar tripas
al clítoris de la explotación


CON LA VOZ APAGADA
en el preludio
de diciembre mezquino
puedo inolvidar rosario de
sábanas que llevaban
al quirófano
cuando ibas atener quince,
tiñeron de agonía a
las fauces de la agonía
e irrespetaron al albañal
de arrugas i moretones
extraños a mis arterias,
tus talones de ambrosia
no permitieron
que me echara a la pera
en juegos nocturnos,
caminó el mandil
en pasillos atrincherados
de dolores i muertes anunciadas
i me di valor con
los antibióticos de su carne,
me escabullí en el
quehacer de sus pretéritos
i desperté babeando
para despensar menos inerme
en el cráneo del sábado

miércoles 25 de junio de 2008

CRISTÓBAL ZAPATA, Cuenca, 1968


Poeta, crítico literario y de arte. Dirigió varios talleres de literatura en su ciudad y en Quito. En 1997 fue designado Coordinador General de la VI Bienal de Pintura de Cuenca. Artículos sobre arte contemporáneo y literatura han aparecido en importantes revistas nacionales.

Pórtico

Una mano se abre sobre la crispación del vientre
Otra mano se cierra sobre el sexo
hasta que los labios musiten la primera vocal
la que inicia el gozo.


Mientras posa, la modelo reflexiona
Y aquel que no sea Ofelia,
comprenderá su fortuna porque yace enterrada y no,
como en la leyenda,
ahogada en un río.
Félix de Azúa, Las lecciones suspendidas.
¿Será eterna esta flotación esta mojada laxitud del cuerpo?
"Son tus manos
las que han de mostrarte inerte"
-dijo el Maestro-, y así me hallo
pretendiendo insinuar con los dedos
el ademán revelatorio,
la cabeza levantada de la superficie inmóvil
observando el lento valseo de las ramas.
¿Son la muerte este río imperturbable, estas aguas que no descorren mi vestido? Mi boca tiene un rictus de agonía pero la agonía es tan solo víspera.
Para hacer de Ofelia, no debió elegir a una mujer de la vida; cada vez que mínimos flujos de agua llegan hasta mis muslos


La niña en el charco


Desprevenida, con su falda corta
veo andar a la niña sobre el charco
ignora que el agua es un azogue
donde se refleja su slip blanco.

Descubierto su secreto más tierno
en ese turbio espejo de agua
solo quiero volver a encontrar su imagen
entre las ondas que deja a su paso.

Pero es tan repentino y fugaz el misterio
más súbito y veloz que el deseo o el aire.
Cuando torno a abrir los párpados
sobre el opaco cristal ya no hay nada.
Apenas consigo con mis dedos
acariciar la suave ondulación del agua.


Jordán


En la tibia tarde
del pueblo han bajado hasta el río
y sin decirse nada
han entrado en él,
desnudos.


Juan observa cómo el sol ilumina y abrasa
el pecho de Francisco,
cómo el agua que fluye tan munidamente
ciñe sus caderas
-esa poderosa conjunción de huesos
que la piel endulza y ablanda-.


Francisco, que advierte el brillo de los ojos
el inequívoco temblor del cuerpo bajo el río
lo abraza como protegiéndolo de él mismo.
Juan se refugia en su torso
y al hacerlo derrama,
sobre el hombro de Francisco,
un puñado de aceite sagrado, cristalino.

(Para Roy Sigiienza, poeta tutelar)


Las muchachas de H. H. (o Balada de las damas de antaño)

Qué se hizo Alana Soares
la muchacha de los punzantes senos
estudiante de ciencias políticas;
dónde está Susy Scott
la bronceada rubia de Boston,
que con tanta gracia sabía
correr su prenda;
qué fue de Cristina Ferguson
la hermosa colegiala de Liverpool
la que "eventualmente" pensaba
"tener varios hijos y ser una buena madre";
díganme dónde se halla Tracy Vaccaro
la de piernas lisas y largas
(columnas jónicas coronadas de acanto);
qué se hizo Carina Persson
la niña mimada de Estocolmo
tan holgada de carnes;
qué fin tuvo Penny Becker,
a quien le gustaban las cerezas,
el champagne y la luna llena,
la que tenía entre sus fantasías secretas
"convertirse en una vagabunda profesional
y recorrer por todo el mundo".

Qué se hicieron todas ellas,
las grandes agasajadas en el invierno del 84
las reinas de aquel Holiday House Party
que el abnegado Hugh Hefner ofreció
como cada diciembre
en el trigésimo aniversario de la empresa,
las que mi padre se llevó
(despegándolas de la pared de su estudio
con la misma acuidad que puso en adherirlas)
el día que se fue de casa.

Dónde, en qué país, en qué ciudad
encontrar a las adoradas playmates de mi padre
aquellas que hicieron dichosa mi infancia
la que quisimos tanto.

MARCELO BÁEZ MEZA, Guayaquil 1968

HIC NOVAE VITA PORTA EST
fragmentos


ABLUCIÓN

Nací cuando tenía treinta y tres años
Respiraba como un pez que extrañaba el mar.
El cordón umbilical en mi cuello
Momento vital el de la primera imagen
Lloré porque me habían expulsado del paraíso.
Mi madre era blanca como lo blanco
Y más bella que lo bello
Era una mujer que me traducía la realidad.
A los cinco años me contó toda mi vida
Desde el momento en que estuve escondido en su vientre
Hasta el día de mi muerte.
La ablución no se hizo esperar:
En un lavabo se me bautizó para ser humano.
Desde entonces echo de menos el agua de la placenta
Se me limpió de las algas y arenas del océano amniótico.
Mi padre era más taciturno que una sombra.
Cuando tenía cincuenta meses
Me llevó a la sala de un cine
A los diez años me prestó sus viejos diarios.
Por ellos supe cada tarde
Yo portaba el virus de alguna locura
De esa manía de registrar imágenes
Y de ser el vigía de las realidades
El incautador de las cosas.
El hacedor de versos con cicatrices
Vocablos íntimos
Como una oración pagana.

LA PUERTA No. 3

Abriré las puertas del cementerio para liberar a mis muertos
Cortaré las alas de los ángeles de piedra
Con ellas mis hermanos escaparán del purgatorio
¿Por qué se construyeron los camposantos
en el borde las ciudades?
Yo no quiero llevar allá a mis muertos
Quiero hundirlos para siempre en el río
¿Quién diablos me asegura
que ésta es en verdad la puerta de la nueva vida?
¿Quién se atreve a confesar
que el demonio le regaló sus alas a dios?
No sé qué ansían plantear estas preguntas
Pero ya las he escrito
Para nada pienso borrarlas o clarificarlas
Yo solo sé que me voy a morir y no me importa

ZAGUÁN DE ALUMINIO

Puerta del oscuro zaguán:
eres el límite donde se comunican la ciudad y mi encierro
Vivo con rasgos ajenos
Me escondo de mí y de los demás
¿Qué haré cuando acabe de hurtar
todos los rostros del puerto?
Imagino que le pregunto mi nombre a la gente
Debería de existir alguien que sepa algo sobre mí
Busco las líneas de mis manos
Alguien las ha borrado
No le pediré a ningún transeúnte que me dibuje una
Tan solo una línea imaginaria que me permita existir

LA AUSENCIA SOLO SE DEFINE A PARTIR DE QUIEN SE QUEDA

Quise enseñarte la ciudad que no conocías
El filo de Suburbia
La puerta número tres del cementerio cuya inscripción rezaba:
Hic novae vitae porta est
Por allí habríamos entrado a un paradiso
A ver las estatuas que cobran vida en la noche
Me habría gustado tomar contigo líneas de buses en las
/que nunca te habías embarcado antes
Ir a los mercados donde venden
Libros usados con títulos no imaginables
Todo esto es como un poema nunca escrito
Un verso que se llevó la ría
De nada sirve escribir lo que pudo haber pasado
La puerta el cementerio miente:
Esta no es la puerta de la nueva vida

ASTERIÓN

Deambulo por allí ocultando mi nombre
Sé que alguna esquina esconde a mi redentor
Desconozco la forma de su castigo
Temo el filo de sus dagas
¿Cómo será su rostro hecho del mío?
Él me ayuda a conocer mejor la ciudad
Su acoso me hace huir hacia barrios insospechados
Está despierto mientras duermo
Sabe cómo concluir mi biografía
No hace más que contar los pasos que doy
Se escabulle entre portales
O por los rincones de algún bar
Cuando me aborde confesará:
Vengo por tu extremaunción
Lo reconoceré porque sus rasgos
Ansiarán parecerse a los míos

PACO BENAVIDES, San Gabriel 1964-Ginebra 2004

Sociólogo. Formó parte del taller y del colectivo editorial de Matapiojo durante los años ochenta. Dibujante, ensayista y lector políglota Se radicó a inicios de los 90 en Suiza realizando una intensa actividad con la comunidad latinoamericana, fue allí donde “despareció” abruptamente, en 2004. Su obra dispersa y en gran parte inédita, no ha sido lo suficietemente estudiada ni valorada.

De Historia natural del fuego (1995)


Cuando nació, dormía la angustia de los pájaros; y las flores resplandecían al contacto de los ruegos y los pensamientos fulminantes. Entonces, como en un haz de hálitos, el borde de un sueño diurno agonizaba en la constelación de la tarde. El sol y los demás arcanos reverdecían el rostro de las palabras de los ojos, el último error de las miradas... Para su cuerpo de arena de un día entre las manos, la disposición de la luz para anegarse de nombres. Para sus ojos pardos el otro cielo de una siesta lunar; para su nombre, las lontananzas de las hojas y de los pasos de los insectos frágiles por entre el fuego y el agua. Y el aire del fulgor de la esperanza. Y el castigo simétrico de un deseo, de una entrega, de un sueño que resta ser soñado entre las piedras...

Y tan sólo en un parpadeo de la tierra extraviar su imagen –estallando- que entra en la exasperación del dolor, ¿en el misterio de la libertad? Para sus ojos pardos que diluyen la conciencia de estar. Y el grito de los peces. Y el ruido del ocaso.

Pero viene sin forma por el viento. El viento que trae y lleva las noches polares y los días ebrios. Ya sin magia su vulnerabilidad escondida en la memoria, el odio de las puertas, en la obsesión de las paredes.

Ella va hacia el rincón de las caricias débiles. Para su cuerpo de tantas cosas el alba; para sus ojos que tiemblan en el aroma de la ausencia, el murmullo de las palabras dichas en sueños, de sueños dichos al despertar. Y el don natural que tienen los hombres de seguir siendo pájaros entre los hombres.


De Viento Sur (1997)

iii


el verano ha sido un espejismo
incapaz de abrirme los ojos
o de encarnar las palabras

mientras paso por la noche
hacia un lugar que conozco

ninguna huella en la niebla
solamente el olor de las hojas
me guía a tientas

has entrado antes del alba
y ella duerme maravillada

de entre las últimas voces
sobreviven en ti algunas:
hablan solas cálidas por tu lengua.


XVI

Pero qué sé yo en este momento
apoyado a la barra de este bar
de esta ciudad escandalosa
y clara
sinuosa
si no fuera porque nos gusta
hablar a ti y a mí sobre todo
lo mortal:
esta señorita que se aleja
y se disipa (y la seguimos más allá
por donde vaya redimidos)
esta cerveza tú sabes
sutil que nos embala
o estas voces hablando del instante:
hablando en blanco
volando
en círculos
cayendo de tumbo en tumbo fue entonces
cuando la percibimos
más alta que su prestigio
la Novia venía con su espumoso vestido
te das cuenta como si nunca
la hubieras poseído poblada
por nuestra lenta tímida cosmogonía.

XXV

Nadie queda en la ciudad
sólo las lámparas
alumbrando la lluvia.

Silencioso,
tus pasos nocturnos
vigilados por los gatos.

Por fin duermes
y tu mente se despeña
se despierta por tu lengua.


RONDA NOCTURNA


A los seis ya veía bajar por los potreros
prietas pantorrillas arriando la madrugada
alguien lloraba y se le saltaban los mocos
a través de la de dedos de rosa
quien traía cada día más tiznadas sus mejillas.

Al amanecer tiritando y siempre cuchicheando
alguien servía un café insípido mas
humeante. Frugales fueron aquellos
banquetes en las afueras del palacio.

Los grandes grasosos señores grandes
bailes ofrecían y en uno que otro daban
las sobras por las puertas traseras
de las puertas de servicio.

Entre lágrimas algunos pedos y demás
fluidos de la plebe la ciudad irreal
otra vez despertaba y el canto de los gallos
mandarines de Vésper encendían las calles.

Todo saluda al día nuevo; un nido de abejas
eran sus bocas, hijueputascarevergas
maricones tam cabrones tam viracochas tam.
Eran las potencias del hablar materno.

Vírgenes de formas plenas presidían los altares
y apenas recogida la estera preparaban el carbón:
gentil ídolo del bruno lugar natal ¡escucha!
crepitaba tragando su descendencia.

Súbito viene eso por lo cual la tierra espera
hacer aderezos con nuestro seso; en el
trovar de la cantina era sabio decir:
«aguarda la alta costumbre de procurarte frutos»,
«quiebra maqui de guagua». Ara vos prec,
no vaya a ser cosa que atine a columpiarse
en ese país «irreal limitado por sí mismo».

MARIA FERNANDA ESPINOSA, Salamanca, 1964


Poeta y antropóloga. Textos suyos se han incluido en las revistas internacionales Hispanomérica de la Universidad de Marylan (1996); Colages and Bricolages (1993); International Poetry Review (1994), y en las revistas nacionales Cultura del Banco Central del Ecuador (1992) y Letras del Ecuador (1994-1998. Consta en las antologías: Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets (Quito, 1997); Memoria II Festival de Poesía Eskeletra'98 (Quito, 1998); Poesía erótica de mujeres: Antología del Ecuador (Quito, 2001). Ha sido Ministra de Relaciones Exteriores del Ecuador.

De Selección Poética, 2006 Fragmentos XXXIII
Ningún espacio es suficiente para contenernos
ni esta selva que se desnuda en vértigo
ni el más allá del brujo y su ayahuasca

reclamo tu olor
y repaso
los pliegues del aire
que nos sostiene inmóvil

detengo este sueño
para que se haga el silencio
para que te devuelvas
cubierto de sábanas tibias
en rumor
en ojeras de tiempo circular.

XLV

En la selva
la luna es más grande y más tibia
un círculo de cera con penachos de luciérnaga
atravesada por ríos de sueño
anchos ríos como el Napo y sus islas.

Es otra luna
otro tiempo
son otros los hombres
las mujeres de ojos rasgados
otras las cascadas
carcajadas de agua y espuma
de sombra garúa
que apenas moja
como amante tardío.
A los guacamayos
les crecen alas nuevas todos los días
y a las nubes unicornios de viento.

Es otra luna
otro tiempo
son otros los hombres
otras las cascadas
carcajadas de agua y espuma
de sombra garúa
que apenas moja
como amante tardío.

MATILDE
Matilde
quiero traerte en el trapecio de la memoria
eres café pasado
pinol
los idiomas de los animales
los secretos que compartías con el canario
el pan remojado que pasabas
de tu boca a la boca del gato
o a la mía
quisiera llevarte más por dentro o por fuera
en el marsupio de mi espalda
en mis tatuajes internos
en mis plazas parentales
en mis rústicas palabras
quiero alojarme en tus arrugas
quedarme con algo tuyo.

Por ti supe que los duendes se hacen trueno
al pie del sauce
que las fiestas de la cosecha se cantan
envueltas en mujeres con enaguas de sigse
aprendí de flores y ungüentos
los frotes con colonia y caldo
para el espanto y la pena
quiero acordarme
de tus lecciones de botánica
de cocina
de curaciones digitales
tus bálsamos de eucalipto y menta
o tus amnesias selectivas
antídoto para el llanto.

Tengo una joroba de demonios por dentro
demonios con antifaz y piernas de cadmio
cúrame
cúbreme de flores como a Ofelia
hazme peso pluma
pluma del canario que te crecía en las manos
cántaro con grietas tus manos
riégame té de paciflora o valeriana
sóplame agua de tilo
tengo cristales de cuarzo en los ojos
no veo
los frailejones
los pencos de hoja ancha
ya no están
el páramo se devoró a sí mismo
decías que el páramo no come a su yunta
pero sí
tampoco están los lagos
que se tragan las garzas
o los mirlos desplumados
quiero ver
pónme colirio de aguas de azahar
de flor de mandarino
pónme saliva de lince
quiero verte
es que la miopía es como la amnesia
un cuarto sepia con filos borrosos
un saco de arena con gusanos
de eso sufren muchos por aquí
pájaros coronados
hormigas con cabeza roja
tigres reales
toda la fauna de este corral
olvidar es no ser
me enseñaste que la memoria es como andamio
como canasta de vigas que nos sostiene.

Entre los espíritus que crecen en los maizales
las vírgenes preñadas y los santos sin nombre
recobro tus trenzas envueltas en sogas de colores
envolviendo tus ideas fijas y circulares
matizando las canas
el verano es siempre el mismo pero otro
me decías
la lluvia es el agua que les sobra a las nubes
y las gotas son porque el aire es cedazo
como cedazo es la memoria
la amnesia es cuando el cedazo se rompe
y el agua llega en caída libre
el olvido inunda.

Nunca conociste la selva
pero estaba en ti
eras heliconia
níspero
chontaduro y camote
las alfareras
las cultivadoras de yuca y jicamas
las danzadoras
tienen tu perfil de guerrera
tus silencios
la tierra en las uñas
los pómulos en punta
los ríos de tanino
se limpian con tus cenizas
las lianas
crecen
cuelgan
envuelven mi recuerdo de ti.

Tengo frío
cobíjame con piel de foca
de oveja en celo
vísteme de humo tibio
cicatrízame con sangre de drago
savia de cactus
o mejor
con tu saliva que teje y moja
como granizo
que se estrella contra piernas beatas.

Cómo parecérteme
si lo único que tenías de postizo son los dientes
estoy patoja
tengo un clavo de pólvora
que me atraviesa la médula
quiero volar como guacamaya púrpura
hasta atraparte
pero el viento es hueco
no te vayas
si tú como el páramo no devoras a tu yunta
no me dejes
lábrame
cúbreme de humus
pódame
hazme un bonsai con tus semillas
alójate en mis arrugas
báñame de espuma
y vértigo.

El eco de tu nombre en la memoria no alcanza
haz que los duendes dejen de ser nómadas
en las cabezas de los sin memoria
que el pinol se desgrane
por las gargantas de los otros
hasta devolverles el paladar
no dejes que los sigses se deshuesen
o rompan las enaguas secas de las momias
haz que las mujeres
se mojen los tobillos antes de gritar
pero que griten
habla con los pájaros
para que recobren el silencio
y puedan parir
planta musgo y líquenes
en las acequias estériles del páramo
recobra los párpados de los que no quieren ver
dibuja en sus córneas escenarios de tiza
bosques de lava
hombres y mujeres de espaldas
sin tocarse
cuando los ciclos te devuelvan al monte
avísame
quiero recogerte pedazo a pedazo
hacerme una cobija con tus trenzas
ahí me envuelvo
así me quedo.

EFRAIN ESPINOZA FALCONI, Riobamba 1963


Desde 1996 busca nuevos horizontes en Europa. En Londres estudia inglés, diseño gráfico y fotografía, además de dirigir varias publicaciones iberoamericanas. En 2001 se radica en Ibiza, España, ciudad en la que trabaja y reside. Ha sido promotor de eventos culturales de la comunidad ecuatoriana y latinoamericana en Europa.



De Goznes itinerantes, 2000
Fragmentos


RE-VERSOS EN GRIS

Lo que el poeta torna poético
lo que la poesía captura
lo que se dice poéticamente
lo poéticamente bien dicho
¿Qué?
el poeta …

I

Parte de su atmósfera y especula en ella

La naturaleza al llenar vacíos
reemplaza respuestas con ausencias

Intento dejar estos aullidos
en su metabolismo
Todo …
principalmente los residuos
en mi incrustados con palabras grises

El titilar
de la ciudad Razones
necias-razones todas-ciudades
que sostienen mi cordura
entre bronces y monumentos

La razón
es el dios acomplejado sin respuestas
la pantera con la preñéz del sol
el aborto del aire en humo
la labriega con sus estrellas sin amanecer
la maga de cartones en los que permanece
mientras transcurren
vientos, aguas, soles y tempestades …

La naturaleza deviene en razón
como lógica absolutista

Dibujo borrones de poesía fragmentaria
en óleos que poseen
e invaden a la naturaleza muerta
tornándola ocre y metálica

Fuertes referencias de mascotas
el panteón ha capturado las fobias de mi gato
en millones de gamas

Despiertan los bosques
que esconden el amor en minutos / mujer
a punto de su fingido orgasmo
cataclismos y por supuesto murmullos

Tenía la seguridad
de encontrarla
en donde la creación no se detiene …
en los lugares
que alguien cruza la pierna
buscando alguna seguridad
y se refugian en periódicos a medio leer

Pero en ninguna banca de parque estuvo

Y los versos se fueron …
se quedaron en el asiento …
de pie … allí están …idos …

II

Regresa a sí, en busca de algún sentido

No conozco otros temas
y hablo de mis alambradas

Sin encontrar nubes para subirme
tuve que bajar al pavimento
en donde se vive precozmente
es el bosque de cemento

Allí se esconden solitarios
versos abatidos por ausencias
Viven - desviven
aún no mueren pájaros trovadores
terriblemente tristes de alimento y melodía

¿De dónde surgen los poemas?
¿Y los poetas?
los poetas se hacen de la palabra
la palabra hace poetas
los poetas son los que hacen palabras
las palabras y los poetas hacen poesía
la poesía hace poetas
los poetas
la palabra …

¿Una inexistencia actual…?
Me pregunto sin nunca responderme

Sus voces roncas o melodiosas
sus versos que únicamente no tienen alas
para vivir del viento
o de tan usados zapatos
sus callos ya no duelen al caminar

La palabra separa a ella de la vida
y la transforma en enredadera
creciendo en el humo de cafeterías
y construyendo la vida
desde la exquisita especulación

V

El se niega, al negar su poesía
¿En dónde estás…?

Tu manantial es el silencioso
caudal que te ocurre dentro
sin peces ni ruidos exteriores
sin el cordel que trepas edificios
a mirar el hormigueo urbano

Estarás allí
sin nada de aquello
que conforma el cristalino silencio
voces
poesía-urbana
metáforas
reseñas
autobiografías versificadas

El poeta no existe
ni su palabra ni su aroma
y sin él
su poesía transparente
Se fusionará en la neblina amorfa

Así es la ilusión
cuando nunca se la ha tenido
un volcán buscando cráter

¿Y luego…?

los escombros de uno mismo
recogiendo su anonimato

Nos ofrecemos en gotas siendo ríos
gotas minúsculas
olvidadas en los sudores piel-carne

Es demasiado el universo para existir
son tantas las olas para sumergirse

Soy … el instante que deseas encontrar
mientras tiras de mis músculos
buscando perderte entre mi cuerpo

Dices

“Somos gotas
cuando nos volvemos líquidos
gigantes pero no únicas
somos solamente el fluido

Imagínate no eterno
la eternidad pasó ya
la siguiente vendrá pronto

Somos
cotidianidad
libro leído, conceptos, escuelas
virtuales
transitorios
No elegidos para monumentos
a-históricos
actuales”

Sueños entre mezclados con realidades
es demasiado el torrente que ahoga
sin pausa
sin detener el itinerante naufragio

Es que otra vez
mi vote se deja al capricho del viento
Olas ... una tras otra
constelaciones una y otra
mundo incapaz y necio
agua de peces sedientos

Imaginarios piratas
asaltando imaginarias islas
sueños chorreados de sudor

Tengo este tesoro para ti
un puerto en cada fatiga
una nostalgia en cada alegría
tengo lo que tienes y tienes lo que no tengo

Una flor acabada de ser muerta
entre tus manos …

MARGARITA LASSO, Quito 1963


Poeta y cantante de música ecuatoriana popular y de vanguardia. Colaboradora de revistas como Cultura del Banco Central del Ecuador y Letras del Ecuador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Varios de sus textos constan en algunas antologías editadas en el país. Ha grabado más de siete discos; Luna Desnuda, Villancicos y Canciones de Cuna, Más bueno que el pan, entre otros. Consta en la antología: Poesía erótica de mujeres: Antología del Ecuador, Quito, 2001.


aunque la franja que te atraviesa el pecho es negra
será blanco el esternón cuando te mueras
no la flor de taraxaco y sus flechas de sol crío
no la piel de mirlo que tienes en los ojos
no las venas en la mama de la mama que amamanta
no lengua de minero que come moras y mortiños
no el chasquido del coito en tus riñones
será blanco el esternón será blanco
en cambio la aflicción que te devuelvo astillas de esternón
que lastimaste
será negra
no lágrima de lagartaleche
no las mamas de la mama y su pezón de uvillas
no el aliento de la loba en la cavidad de la neblina
no el sable de la luna ni su boca
no el chasquido del coito en tus riñones
será una franja negra la aflicción será negra


**********

I

y tus besos
como el órgano de la catedral
como sus tubos
largos
como el dejo de sus bajos
tus besos hondos
graves como la octava de pedales
cuyas lentas vibraciones son las últimas que escucha
el oído humano

fértiles como el teclado de tierra
y la resonancia de sus pesados temblores
II

tus besos
guaitambos de carne y jugo
el acento de la incertidumbre en cada movimiento
suave la nave de la lengua
las teclas de madera o de marfil
la exhalación del fuelle y sus columnas de aire
el órgano de la catedral
esófagos y pliegues lánguidos
como las algas del lago que se extinguen
los altares laterales
las alturas oscuras del coro
la cúpula húmeda de los besos
la cúpula de la hembra rezumante
la cúpula del hombre que rezuma
las válvulas de la vulva como un corno nocturno
la piedra estremecida con el intercambio de óleos

III

la catedral de cal
desde los muros escupe el frío
y apaga el candelero

la organista mitiga las pasiones tubulares

en el tumbado frescos de tus buenos designios

contratalones la cicatriz de caudas y cráneos
que fueron arrastrados y rodaron

el portón y su chirrido de gallo degollado

largas la aldaba y la nostalgia
y el ahogo

un hongo en el atrio
la sombra que te nombra

la catedral contrita
resuella
como una flor de hollín
como sobre la arena
una ballena
entre caballos

De, El trazo de las cobras, 1997 South St. Seaport, N.Y.

Al fondo una vieja ciudad sorbe los seres que mueren. Sobre las torres, ámbar cae y lame ventanas y antenas. Lejos de los puentes y las construcciones, en el horizonte, flota un dirigible. Carga oxígeno frío y humo, neblina oblicua, gas para ángeles y alturas. La densidad del aire es su envoltura al vuelo.

A la vista de barcos y botes, el dirigible, cometa con que juega el transatlántico. En su armadura hilos metálicos sujetan arcos de tafetán. Enorme lámpara china, cuando atardece, luciérnaga, el dirigible.

Magia en los ojos y agujas ¿por qué no estás?
La ráfaga helada endura mis pezones.

El dirigible pende del verano que muere y se aleja fatigado. Al muelle no llegan los mensajes que traslada pero mi corazón de gas pesa y cavila como el suyo:

es lento mas no desconfiado acaso pasea

Contemplo el muelle, mar y madera. El agua chacotea y charla.
No refleja la quietud del puerto.

Y las embarcaciones, cuerdas y lonas enroscadas, se dejan mecer libres en las múltiples hamacas azulámbulas.
No reflejan la quietud de este costillar.

En el puerto he dejado la parte de mi sombra que contuvo luz.

No tengo yemas. No tengo dónde remojar el horizonte que tu amor me regala, con qué palpar el astro que crepita y se oculta. Apenas sé condenar la quemadura que fija en mi retina.

Este es un puerto enorme éste es mi corazón que viaja.

Desde el andén no he visto pájaros ni me he quejado. Los que habitan este espacio pescan -como yo- solo la vista de los puentes.
Y helos ahí: albatros de acero que sujetan con cables la isla de Manhattan.
Pero nada vuela.
Solo el dirigible.
Inflamable corazón que se va.

MARCELO ARTEAGA, Atuntaqui 1962


Licenciado en Artes Escénicas en la Universidad Central del Ecuador. Residió por doce años en Europa (Zürich, Roma, Atenas) y cinco en Asia, (Bali, Bangkok), donde trabajó para periódicos y revistas alternativas. En la actualidad vive en Otavalo y se desempeña como traductor independiente.

EL CIEGO

No tiene perro ni hija que le guíen.
Llega a la ciudad palpando las murallas
tras la fragancia del pan recién sacado del horno.
Todos allí le conocen: cantará el fragmento
de un poema a cambio del hambre;
pues él sabe que en el pan
y en el canto están los dioses.


LAS AVES, ACTO II

Cuando Aristófanes se dio cuenta
de que sus dioses eran demasiado ingenuos
como para tomarles en serio, empezó a escribir
cubriendo su rostro con una máscara,
a fin de que ellos no se fijen en él.

No buscó en los festivales su sitio de privilegio
junto a Sófocles, a Eurípides, o al mismo Esquilo,
tan venerado como Homero,
sino mas bien un banco simple junto a la plebe,
en esos días cuando los dioses
bajaban al mundo disfrazado de griegos.

Será por ello que en nuestros días,
al representar sus obras, los actores encontramos
una máscara -sonriente y mordaz-
abandonada en algún sitio del teatro;
la misma máscara que el sátiro
olvidó en sus andanzas por la tierra.


De: Amores Estériles,2004

CÉSAR VALLEJO

De mí hacia las calles sobra un cuerpo.
Tres veces nos sentamos juntos
para compartir la mesa,
dos veces me traiciona y a la tercera
acabamos las horas con un hueso.
¡Ay! Y después de tanto golpe bajo,
de tantos borrones y cuenta nueva,
el hambre viene otra vez, toma los cubiertos,
nos devora y vuelve al otro día
en forma de perro, de siempreviva
o algo parecido al hombre,
como un plato con hojas para la cena,
oliendo a grasa, a estiércol; pero vivos al fin,
se nos enreda en la lengua, se nos destartala.

Yo le hablo en voz baja, cerca de dormir:
ya llenaste la barriga, quédate quieto,
comedor de puerco, con tus palabras.
Y él me contesta en pausas leves,
-como si fuera inmortal:
¿Qué vida es ésta? A pesar leer a Marx
y ser optimista
¡no puedo reconciliarme contigo!


NOCIÓN

Cada uno tiene su noción del tiempo,
lo que consideramos definitivo
mantiene aún su principio de expansión,
igual que una estrella que no logra saltar al vacío
y está detenida en la infinidad de probabilidades;
lo que miramos a través de las ventanas
es un arquetipo en los ojos
evadiendo cada segundo el final:
el eje roto del tiempo.


LA MAGIA DEL POEMA


Mis malas noches con un libro en las manos
son las mismas del Dios,
convertido en agua o en bestia,
prisionero del laberinto.

La ciudad me entrega cada mañana
sus hijos primogénitos, las mujeres
en los dominios del placer
para calmar mi cólera
e ignora que mis ojos no duermen,
que la sangre en mis labios
renueva mi energía.

La magia del poema consiste
en liberar al centauro.

Y en ese empeño no hay nombres ni reloj.

ZÜRICHBAHNHOF

A nadie le interesa saber de dónde vienes,
cuando bebes el agua sabes que no eres de aquí,
no son tus palabras sin el calor de tu lengua
aunque hables como ellos, acentuando la voz.

La juventud te dio el viaje
y este pueblo para el vigor de tu edad.
Aquí haces tuyos los horarios del tren,
los héroes del parque
con flores exóticas en primavera;
a veces, luego del trabajo, te refugias en el cine
huyendo del frío y mientras llega
la hora de visitar a un amigo;
entregas la juventud a una ciudad extraña
aunque nada de volverá contigo,
ni siquiera los hijos que alimenten tus manos.

Cuando llegue la fecha esperada,
se detendrá el bus y estas mismas calles
pisarás, atraído por su abandono;
no será difícil reconocer la casa de tus padres,
e irás a ella pensando en el águila
que, al ver su plumaje escaso,
vuelve a los riscos donde aprendió a volar
y se precipita al vacío.

GALO TORRES, Cuenca 1962


Poeta y traductor. Formó parte del Taller de Literatura del Banco Central, Sucursal Cuenca. Ha traducido del francés al español “Elogio de la nada” del poeta Christian Bobin; el ensayo Francis Bacon, de Gilles Delueze, y Cuadernos de Saorge del poeta francés Charles Juliet. En 1996 obtuvo Mención Única en el Segundo Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade. Textos suyos se han publicado en las revistas Eskeletra, Cuaderna vía y Línea imaginaria. A partir de 1988 mantiene una columna de crítica de cine en el diario El Mercurio de su ciudad natal.

A ELLA LE GUSTAN LAS CANCIONES

Y camina con tanta gracia sobre la acera
que en cada calle se cosecha el eco de sus pisadas.
Ella, que odia las jaulas pero ama los anillos.
A veces se equivoca y tropieza con las cosas
pero al final se reconcilian y la saludan moviendo sus patas.
Ella, que es tout feu, tout flamme
y que dice obscenidades cuando ama.
Que es capaz de enamorarse por un día de otro hombre
y que no duerme cuando
adivina mi deseo por su hermana.
Ella, que odia las películas de terror
pero se conmueve con los monstruos del cine mudo.
Que tiene la manos pequeñas —pero como dijo el profeta:
son las únicas que tocarán el cielo—.
Y con qué paciencia cultiva los lugares,
les hace un hoyo y siembra el nombre de sus hijas.
Con qué dicha permite que el mundo la invada,
la lluvia, los cereales, los noticieros, mi sexo.
Ella, que odia las despedidas pero ama los muelles,
que no absuelve a este impenitente idólatra de caderas
Ella, que tanto ama las canciones de Sinatra
y los nombres de los cantantes de jazz,
sabe que si me fuera dado volverla a elegir
dudaría.

EL CUERPO ES UNA PÁGINA CÓMPLICE DE LA MIRADA
a Cardoso

Cuando visites un cuerpo, lee sus pliegues.
Descubrirás entonces que ombligos,
talones y muslos son escrituras.
Por ejemplo, hay pechos escritos en caracteres babilonios,
Los únicos capaces de amamantar a toda mi tribu.
Y sabrás que hay vientres núbiles, de temblorosa caligrafía,
volátiles canciones de moda.
Y rodillas, rodillas como libros sagrados,
abiertos para ser leídos con devoción e incienso.
Y labios, labios de frase tan discreta
como los rótulos de una película muda.
Y caderas, caderas escritas en tono mayor,
aquel en el que se escriben todas las elegías.
Y también mejillas, mejillas de tan plácida lectura
como la poesía china de la dinastía Tang.
Y cabellos como una estela de trazos arábigos
entre las que ella asoma como una manzana en un sueño.
Pero ¡ay!, están los ojos crípticos,
los impenetrables codos de vocación barroca,
aquellas manos que se enroscan en su metáfora,
y son como un breve verso gongorino
cuya clave aún no encuentran los hombres.


CORREO PARA POETAS

Para sentirte más protegido en el oficio de poeta
arrodíllate, por la arena, lienzo iluminado por la luna.
DEREK WALCOTT

Amigo poeta:
para sentirnos más protegidos en el oficio
elevemos un salmo
al dios que todavía no nace
y muy de madrugada despertemos
a todo el gremio de los guitarristas,
solo así este instante volvería a llenarse con la misma sustancia
que esa mañana en que sus piernas bajaron del autobús,
-tenía diecisiete años y era toda libros y uniforme—.
Para poner al amparo el poema oremos
mientras contemplamos la delgada ilusión de esas películas
que transcurren entre la nieve y árboles agostados,
o inclinémonos ante las piezas de obsidiana y basalto
en las que algunos hombres leen la biografía del incario.
Para sentirnos más protegidos en el oficio
deberíamos socorrer las heridas de los amantes
con una gasa que por ejemplo
tuviera la forma de andar de los amados.
Maravillémonos pues de la humilde gracia
con que toca un músico municipal
y agradezcamos la voz del órgano catedralicio
que como un anciano profeta predica
una doctrina tan gastada como sus fuelles.
Yo mismo, para dar merecimiento a mi escritura,
me adelanto a la habitación donde yace mi cadáver
para saludar a los que se acercan y me despiden.
En fin, para poner al amparo el poema, amigo poeta,
te ruego hacerlo con la misma gracia que ella
cuando termina de bañar su cuerpo.


IMAGEN CONGELADA

Al fin caí de bruces en la nada,
hundiéndome en una pura y dura extinción
D. H. LAWRENCE

Desde el principio yo verbo, contracción, flujo.
Arteria vertical. Acción. Imágenes. Reflujo.
Un hilo de sangre bautizado con un nombre.
¡Pero basta! Hoy, ahora, cierro mis venas y
retorno, regreso a las cosas, al agua y su edad coagulada.
Quiero por un tiempo
entrar en el sueño como fósil que duerme en la caliza.
Pido un retiro de cuarenta edades a mi desierto.
Reclamó para mi carne la dura piel del carbón
y para mi ojo la quieta mirada de un santo de yeso.
Que mi mano sea el ocioso péndulo de un antiguo reloj
y olvide su vocación de llave, caricia y cincel.
Que mi espejo me devuelva
la inmovilidad colorida y apacible
que tienen los retratos pintados en el Renacimiento,
-con un tipo de muerte que no es muerte-,
una latencia sin vocales, cadencias ni prodigios.
Que mi cabeza regrese al umbral de mi primer latido
y deje de ser esta bala que rebota entre vigas y atardeceres.
Que mi pie se reconozca pariente del té, del pozo y el árbol,
y abandone el tráfico, las aglomeraciones y los puentes.
Huyo de las flores que crecen en la boca de las sopranos
y entrego mi mano al aromado cieno en que duerme el pantano
—esa contenida y movediza muerte—.
Abandono tus recetas, tu almohada, tu campo de carne
y me congelo al borde mismo del minuto señalado para mi muerte.
Quiero, por un instante infinito, la intacta y pura serenidad
de un príncipe del incario que contemplara su funeral.

VICENTE ROBALINO, Ibarra 1961


Poeta y catedrático universitario. En la década de los ochenta formó parte del Taller de Literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana que coordinó el escritor Miguel Donoso Pareja en Quito. Sus textos se han publicado en revistas como Eskeletra y la de la Universidad Católica de Quito.

De Sobre la hierba el día, 2001 fragmentos


I

Sobre la hierba del día
un pájaro entona
la soledad de Dios: la altura.
En ese instante
el paisaje cae vertiginoso
hacia la nada.

III

Deletreaba para él cada mañana
(igual que Dios en el Génesis)
los extraños nombres de las cosas:
silla
lámpara
velador
espejo...

Sólo entonces pudo reconocer
la ronca voz de la lluvia
el rumor que en la oscuridad
habían dejado las palabras.

VI

Quizá el mirar sea un oficio
una sana costumbre
tener el semblante de las cosas
cerca de la ingratitud de la memoria.
Nunca será certeza
de que el mundo se ha ido
pues algo quedará en el fondo
guijarro que soledad esconde.

XI

Las miradas de los ángeles caerán,
sobre los cuerpos de los arrepentidos.
La eternidad recostada en la hierba
seducirá a los justos.
Respetables pecadores
pernoctarán
en la memoria del verdugo.

XII

Lo que separa el día de la noche
un rumor apenas un instante
un cuerpo que podría revelarse
o un gran vacío: la página.

XIII

Sentarme
frente a la misma pared
hasta que el éxtasis empiece.
Sólo allí
muy cercano a la muerte o al olvido
lanzar al cielo una interrogante
XIV

Ahora que descansan en un jarrón
el silencio se ha pegado a sus pétalos
como mi memoria a tu sombra.

Solo camino con ellas
cuando empieza la oscuridad.

XV

Nos ha dejado la noche
para que pesemos
la miseria de nuestros días
y envidiemos a los árboles
que viejos y deshabitados
aún sostienen el cielo.
XVIII

Es verdad que mañana
todas las cosas estarán
donde tu memoria las dejó.

Pero si insistes en llamarlas
morirán apenas las nombres.

XXIII

Se apaga una ventana
lenta hoguera que niega el día
a oscuras sin saber dónde
empieza o termina el mundo
máscara con que calla
mi yo ante el olvido.
XXIV
Aves
perforan los ojos del cielo.
Dios enfurece a sus ángeles.
Los lagrimales de las puertas
destilan silencio.

En el aire se pudren palabras.

MARIO CAMPAÑA, Guayaquil 1959


En los 80 integró el Taller de Literatura dirigido por Miguel Donoso Pareja en Guayaquil. Reside varios años en Barcelona, donde dirige la revista Guaraguao, especializada en cultura latinoamericana


De Cuadernos de Godric, 1989 fragmento

1

Yo, llamado Godric,
Recogedor de amuletos y presagios en la arena
Mercader olvidado por antiguas caravanas
/y crecientes playas
No podré morir si no retornan los caminos,
si no renacen mis amigos y mis años
Yo, que no llegué a Bizancio en tiempos de viajeros,
que pude ser templario, funcionario real,
/navegante próspero,
sin cota he quedado, sin yelmo, armadura y lanza
Yo, cubierto por la arena y por la mísera memoria,
me pregunto hoy sí la devota embriaguez
/de mis últimos días me permitirá el regreso,
Vencidos los alcázares
cumplida la voz del nigromante

De Días Largos, 1995

fragmento

11.

Muchos años dejé libres mis animales en el bosque
Los paseantes habían echado a perder
la tranquilidad de sus cautiverios
y ellos de manera a veces violenta
me exigían su libertad,
o desde sus encierros agredían
a los muchachos de los alrededores.

Dejé mis animales en el bosque,
abrí de par en par las puertas de mi casa
y esperé que los temerosos muchachos crecieran
libres en la inmensidad de las verdes colinas
y que llegaran al fin los esperados visitantes
que cultivarían y harían crecer
mi tierra y mi morada.

Mas la casa permaneció vacía,
las puertas cayeron ante continuos golpes de agua,
crecieron musgos en las paredes y en el patio
y yo permanecí en el invernadero
sin fuerzas para evitar la caída de mi casa.

A veces creo escuchar el oscuro aleteo de mis antiguos animales
Y me pregunto si debo volver hacia el bosque
Si los encontraré todavía
Si habrán emigrado o habrán muerto
Si podrán, acaso, renacer en mí,
Si podré, entonces, edificar mi nueva casa.


20.

Cuando llegó
los pájaros temblaron
sobre el corazón de las flores
Cual veloces emisarios propagaron la noticia

Llegó
y convirtió mi casa en un lugar lleno de voces
Miró a todos lados, dijo que no hay caminos nuevos
recogió los recuerdos y desapareció
Y los dulces emisarios del amor
emigraron a los desiertos del sudeste
las voces volvieron a sus paredes óseas
a la impenetrable habitación sin luz en que dormitan.


De Aires de Ellicott City, 2006 fragmento

¿He llegado? ¿Adónde?
¿Qué lugar es éste
Donde los cuerpos cuelgan del asta de los augurios
Y hay hombres con soles en la cabeza
Alas cortantes y ojos en las alas
Guardan el corazón en las arquetas
Llenan sus bolsas de azufre
Y pesan sus almas con gestos tramposos
En el fiel de balanzas trucadas?

Ante la mirada escrutadora de los ángeles
Los pájaros pían ferozmente a ras de suelo
No en el aire sino ocultos en una hierba que no hay
Con sorda furia fantasmal, lejana.

¿Quiénes son, quiénes,
Pobres seres sin rostro
Que hicieron de la mentira un ardid,
De la astucia una verdad,
Y se ahogan ahora sin pausa
La lengua hundida en la garganta, embalsamada
Por el polvo? ¿Quiénes esos seres austeros
Que contemplan cabizbajos la vida como estatuas
Esperando la permanencia
Sin descansar de lo infinito; olvidándolo;
Y se complacen de no estar muertos
E intercambian sus muertes
Mientras pierden su polen magnífico?
Sacrifican hombres y no ciervos
Y a un toque de silbato desnudas mujeres perseguidas
Corren delante de sus amos en los bosques
En sucio juego beatífico.

¿Qué lugar es éste, cuál
Donde no hay, y los amores se amontonan
Unos sobre otros, acechándose
En un gran cementerio:
Promiscua voracidad del pasado continuo
En tortuosa vida póstuma?

Corre el gamo en un campo que no hay, y el ave
Vuela en un aire que no hay. Y tiembla el pez
En aguas que no hay. No hay.
Vive el hombre una vida que no hay.

Fernando Itúrburu, Guayaquil 1960


En los 80 integró el Taller de Miguel Donoso Pareja. Ha estudiado literatura en Ecuador, Francia y Estados Unidos. Desde 1998 trabaja como profesor asistente en la Universidad del Estado de Nueva York, en Plattsburgh. También ha escrito ensayo. Próximamente publicará una traducción del inglés, de poetas negras norteamericanas.

* * *

lo que ocurre en las páginas de los libros es como una película:
un paisaje que veo distraídamente y que pronto olvido
como una ciudad sin nombre
que es igual a esta ciudad
pero más perdida en la planicie
allí hay un hombre
que es igual a mí
pero más perdido en la planicie


* * *

para hablar de sí mismos
los congresistas usan la tercera persona
se ponen solemnes y ridículos
frente al espejo y las cámaras de televisión
(con el pecho hinchado, como lleno de condecoraciones)
y con palabra fluida
dan soluciones a los problemas nacionales
como los futbolistas antes de los partidos
como los abogados durante los procesos judiciales
y tú ¿qué regocijo especial encuentras en el molestoso yo?


* * *

un día nublado en Guayaquil
una cantina serrana en Guayaquil
una rockola bien abastecida de boleros y pasillos
-la muchacha en estos momentos
regresa con más cerveza fría
carne de cerdo y condimentos-
es lunes por todas partes
un día largo, anónimo y perfecto
paraíso de borrachos


* * *

los poetas escriben
para conquistar el amor de una muchacha
para explicar los misterios de la vida o de los sueños
y si el tiempo es benigno
ser nombrados por los siglos
sólo tú escribes para la alabanza pública

* * *

contaste que habían traducido tus poemas
inmediatamente recordé la voz mi madre
sospechosa siempre de esos reconocimientos:
a ver si es verdad tanta belleza
y era lo que pensaba:
tu traductor es el verdadero poeta


* * *

Mónica: ¿recuerdas los días de Oregón
cuando sentados veíamos caminar a las muchachas
junto con la primavera?
han pasado tú y el tiempo
pero aún estoy contigo viendo a las muchachas en flor


* * *


la vida diaria no son las aguas
fluyendo milenariamente hacia la oscuridad
Si no el momento en el que forjamos remolinos
debajo de esas corrientes

FERNANDO BALSECA FRANCO, Guayaquil 1959


Poeta, ensayista y catedrático universitario. En los setentas participó del colectivo Sicoseo de Guayaquil; en la década posterior integró el Taller de Literatura del Banco Central del Ecuador en Guayaquil, que coordinó el escritor Miguel Donoso Pareja. Asiduo colaborador de la sección libros de diario El Comercio de la capital; integra el Comité Editorial de la revista Kipus del Area de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Quito. En 1991 publicó la antología de poesía ecuatoriana La palabra perdurable.Consta en las antologías: La novísima poesía latinoamericana (México, 1982); Palabras y contrastes: antología de la nueva poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984); Posta poética (Quito, 1984); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990) y La palabra perdurable (Quito, 1991).


Caballería

Y bien:
corrí flaco potro por el olor de tu pelo
orillas del mar me llamaban hasta el fondo
hundirme o no hundirme
he ahí el verdadero gran dilema terrenal.
Corrí flaco galgo y no llegué más allá de la sala de tu casa
el comedor de visita
los armarios
tu cuarto vedado tu cama
tu linda cama
tu cama no
al fondo la cocina
un pasillo como una cuchilla cortaba toda intención mía
de atisbar el más allá de tus ropas.
Corrí corrí como un atleta
el peor de la columna pero siempre en la carrera
por el olor de tu pelo ya lo dije
no siento sino un alacrán en mis rodillas cabalgando más lento
que yo en tu carrera.
Salí flechado junto a tus pantalones
camisetas que me quitaron el sueño después de las 11 de la noche.
Corrí corrí potro fino en medio del bosque de mandarinas
no más tu mamá
no más tus juegos y tus jugos.
Corrí caballero corrí corrí
despejé las alimañas en mi trote
fui veloz
lo más que pude
y no alcancé ni a agarrarte unos cuantos cabellos de recuerdo.


De De nuevo sol, abajo y frío, 1992

fragmento

XVIII.
a Carolina

Días pase indagando la veracidad de la fuerza que
/guardaban las pirámides
resistí dos días más de los 40 que recomienda San Ignacio
/en medio del ayuno
en un templo budista recibí instrucciones ilegibles para descifrar
/una desaparecida receta de cocina
desde entonces vivo despejando mi duda
las interrogaciones no detienen este deslizamiento permanente
saber que viajamos y no saber si el destino estará lleno de manchas
/como una jirafa o una cebra
Vega esta cada vez más cerca y nosotros de ella
cercanía que asusta como una espada muy próxima
/al pecho sin defensa
en el periplo viajan las conciencias y las acciones de los hombres
un huracán para los que nunca recibieron polvo en medio del viento
catástrofe para los que vivieron en la tranquilidad
/como un pulpo dormido
el desorden señalará las casas que pasaran la prueba del calcinamiento
para nuestros abrazos reclamamos la permanencia como un sello
el viaje estará completo con el aporte de los apretadores de las tuercas
la calle es su elemento el grito su vigilia en torno a la cual
/se alinean las distancias
las plantas se asfixian por el aire que quiere adecentar la selva
los animales padecen enanismo por la extraña polución de las ciudades
los trabajadores se abrasan de oxígeno como la cólera guardada
/en un globo que se eleva
todo existe hasta llegar a Vega en el viaje sin retorno y sin tardanza
que la flor crezca fuera de la tierra para que sienta frío
que el pez camine sobre la arena seca para que no reniegue
/de su pasado
la humanidad produce a veces seres premiados por la bondad
/y el juicio
el beso de la compañera es un sereno signo de futuro
el camino es una loma donde sólo desde arriba se aprecia la quebrada
las sociedades se transforman con la persistencia del sonido
/que está en el caracol
los reformistas se contentan con percibir la altura de la cima
/y no subirla
siempre hubo animales que anduvieron lejos de la manada
/para no compartir el esqueleto del bisonte
este camino es útil si mi huella se convierte en pisada tras pisada
la precaución es amaneramiento ante la alta cuota de plusvalía
/que nos quitan
el futuro es el presente pensado en el día de mañana
¿Encontraremos seres de otra galaxia que habrán llegado
/al comunismo?
avanzamos seguros después de la escisión de aquellos
/que tenían miedo al fuego
los que no recogieron leña para la lumbre ahora están con susto
/y desamparo
se cubrirán de nuevos nombres pero hay sujetos que no limpiarán
/la piel contaminada
la historia y el mundo se comprimen como un carbón que va en busca
/del diamante
la secta peregrina como la procesión del insecto que va tras
/la miga equivocada
el reino del actuar asusta a los primates que tiñeron sus sombreros
/para evitar ser reconocidos
el movimiento es una hamaca cuyo extremo se rompe
es también el cariño que me da la fuerza de tu mano
/una respuesta a tanta duda
en la inmensa oscuridad el mundo muestra su combustión
/como cigarrillo en media noche.


XXII.

Alsacia era una región de mi mapa personal aún no visitada
/por no saber si era francesa o alemana
consternado por la guerra que dificultaba la importación de lentes
/y de espejos ópticos modernos
no quise quedarme a la intemperie y por eso aguardé con esperanza noticias nuevas de un país o de otro
como a un documento que encerraba una verdad científica y famosa
mas yo escribía imaginarios que no habían sido imaginados
trastocaba tiempos dibujando constelaciones sólo visibles
/en un invierno al pie del agua
allí la vi dormir aunque no supe controlar sus sueños
/ni yo mis pesadillas
(“la gentileza de sus palabras hacia mi persona”)
sin que se diera cuenta
sin que me diera cuenta
protegí sus pechos de ruidos sus ojos del exceso de yodo sus caderas
de residuos calcáreos microscópicos
del sol y de las algas armé la defensa de sus muslos la guarnición
de su cintura midiendo allí la longitud exacta de mi abrazo
memoricé cada palabra y cada reparo que remeció la supuesta fortaleza de mis convicciones
mezclé mis bálsamos para humectar sus cejas besé poro por poro
sus lunares que destilaban cada condensación tocada por la lengua
encontré un poema completo incrustado entre las letras de su nombre
(secretamente fui un rayo infrarrojo tonificándome en sus hombros desafiando la caída de sus piernas)
mas una ola siempre nos revuelca nos revuelve hacia la tierra firme débiles después de semejante esfuerzo
entonces era discípulo del vivir en buena ley y cortesía
pero intenté desatender las voces que me ataban el deseo y fui copiado
/ por el peso y la costumbre
por la obediencia al estado civil como parte del legado hacia la prole
("y muchísima suerte hoy y siempre")
así me quedé añorando esa imagen que delineó mi afán de vivir juntas
/dos tres conciencias a la vez
estallando una por otra colisionando mordiendo el filo una sobre otra
extrañando su voz y su cuerpo que habitaré aunque nadie ni yo mismo sepa cuándo cómo dónde
Alsacias mar
(y amar)
y dueña de un todo imposible universo de locura.

FRANCISCO TORRES DÁVILA, Quito, 1958


Formó parte del Taller de Literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que dirigió el novelista Miguel Donoso Pareja, en la década de los ochenta. Fue fundador del colectivo La pequeña lulupa, de Quito, y miembro del consejo editorial de la revista de creación literaria Eskeletra.


LA PEQUEÑA EPOPEYA DEL VALIENTE O

concluido el desembarco de organdía
por parte de los indios pubis
y sitiada la parte sur de los vientres
las feministas
comenzaron la persecución del valiente O

yo lo puedo llamar monsieur
o asesinato de la sala a la cocina
ustedes pueden denominarlo
astillero
donde la bragueta elabora sus sueños
David Cooper dijo de él
es el corazón de la política

el valiente O
conquistó el territorio prohibido
de los labios inferiores
tomó por sorpresa el reino de los senos
libertó la margen izquierda del río glande
sus enemigos políticos
lo calificaron de seductor
de la sociedad periclitonial
su más conocida hazaña
fue que durante siglos
las camas
los besos
las alcobas
bebieron de sus manos
no es francés
ni tampoco caballero de buenos modales
puesto que su ceremonia provoca gozo
y se puede escuchar
un concierto para ácido lisérgico sobre las nalgas

el valiente O
podría ser el acontecimiento más polémico
desde la invención de los sueños húmedos
naturalmente si se “hace el amor hasta despertar”
en una tina o bajo la mesa

O pasó a la clandestinidad

muchos filósofos y estadistas
se disputan su hallazgo
aunque hay rumores
de que un tal conde de orgaz
fue quien lo inventó
esto implicaría
que el legendario O posee un escudo nobiliario
en cuya parte más saliente
se mira un clítoris real en paños menores
y en su parte más baja
un miembro viril sosteniendo una cobija

últimamente
el valiente O se mete en todas las camas
por ello las feministas
exclaman
sea culto
haga el amor
pensando que O es un piloto suicida
a bordo de un mito.

MAGIA MÚLTIPLE

a C. Villalba

el mago observa al público
aplaude
éste prepara su acto
deja listo el sombrero
y la varita

en el escenario se escucha:
usted crear ver lo que no ve
se engañará solo
nuestra habilidad es fabulosa

comienza el redoble
hace un gesto
y desaparece la varita mágica
otro
y sucede lo mismo con el conejo
y el sombrero
el mago se entusiasma
aplaude
un nuevo gesto
y desaparecen

la mesa
el baúl encantado
las palomas
el aire
el mago va muriendo de uno en uno
en escena nadie habla ni se mueve
sólo "el empresario que empieza a cobrarles"
por la función y el entierro


CRIMEN EN EL CUARTO NÚMERO 7

durante varias horas
el hombre es perseguido por una idea
pero no sabe como atraparla
cada vez que lo intenta
ésta se mueve tan rápido
que sus esfuerzos son inútiles
es entonces que decide colocar una trampa
a la mañana siguiente
encuentra a la joven y hermosa idea
sujeta a los mecanismos del artefacto
la toma en sus manos
la observa con detenimiento
y la guarda en su escritorio

por una temporada
el hombre y la idea
viven juntos en el tercer cajón
en invierno se trasladan al armario
lo pintan de azul
en su interior
graban serpientes y ríos
buscan al animal
más parecido a la rabia
entre los escombros de una perilla
habitaron el armario por un tiempo

las dudas de ella
sobre la eternidad de la pareja
sobre sí el alma orina sentada
o tras un biombo
y sí los taparrabos
están satisfechos de tan voraz sacrificio
la obligan a cambiarse a una vetusta
y ruidosa cómoda
meses enteros pasa en silencio
escribiendo un diario íntimo
lo cierto es que va de un sitio a otro
sin tomarlo en cuenta

el hombre siente celos
trata de disimularlos
con el objeto
de no despertar curiosidad
en torno
al abundante pelo
que comienza a envolverlo
dos años vivió solo en el armario
ejecutando las contracciones
más complicadas de imaginar
reptando por el suelo
alimentándose consigo mismo
deambulando por la pirámide endurecida de su
/lengua
poco a poco
va injertándose al enorme cuerpo
/de madera
hasta que una noche
desesperado
toma a la idea
la arrastra por el piso
ella empieza a moverse
el armatoste enloquece
y la acaricia

cesan todos los ruidos

por un descuido de la dueña de la pensión
las polillas van devorando el armario


EN EL JARDÍN DE LOS GERANIOS

a mis padres

el abuelo
no tiene un lugar preciso en mis poemas
constantemente
va de un sitio a otro
a veces lo dejo en una escena histórica
o lo pongo a construir un columpio
en el corazón de una hormiga
pero al rato
lo encuentro liderando algún movimiento

en cierta ocasión
lo ubiqué en un poema hermético
del cual se salió
aduciendo que era una falta de respeto

merecidamente él debería entrar en un verso
que hablara del tranvía y la cebolla
como antecedentes de la época liberal

siempre trato de colocarlo
en una zona climática del poema
donde no exista peligro para sus años
sin embargo
en un texto casi lo sepulta un alud de nieve

lo que motivó su alejamiento de la literatura
superado el disgusto
lo hice participar en una poesía
sobre el cine mudo y sus consecuencias
en el universo gastronómico de los paralíticos
pero el abuelo
como buen amante de los deportes
se aburrió
apareciendo luego en un poema romántico
donde fue imposible evitar que tuviera un hijo
además
en medio de cualquier texto
no es extraño
que el abuelo conecte la radiola
y escuche un tango de Gardel

cada día es más complicado
escribir un poema
en el cual se sienta a sus anchas
y no se fatigue
por ello hemos decidido mudarnos

al estómago de la ballena ordal
que de tarde en tarde
aparece en el jardín de los geranios.

ROY SIGÜENZA, Portovelo, 1958


Poeta y periodista. Estudió literatura en la Universidad Católica de Quito. Su obra ha sido publicada en revistas como Letras del Ecuador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Ciudad Maldita, y Eskeletra. Reportajes y notas de viaje se han recogido en la revista Dinners. Su poesía está atravesada por el tema erótico y amoroso.

Summa

La poesía come carne prohibida
Todo el mar se parece

Sí el mar sacudido como una tela
Si comenzara a hablar un día de estos
Es suave su risa por ahora
Su grafía se construye en la arena
Se borra

Aúlla de pájaros cierta temporada
-el sol se le quema como si fuera una pestaña
/de fuel oil-;
o muere en las alas desechas de un pelícano caído

Viniendo de él, Odisea aún no llega a Itaca
Penélope confunde el deseo en la urdimbre
/del tejido

La ciudad es un avispero de ruidos y un crimen
/en la crónica roja de los periódicos de la mañana

Mejor la confusión de los puertos.


La misión

Abalorios que jugaban con nuestra suerte eran
/nuestros dioses
(10 dedujimos antes de abandonarlos)

Pudrían nuestra comida

Quemaban el agua

Echaban abajo las palabras
(nuestras lenguas fueron condenadas al polvo)

Cada acto lo perseguían. Eran acuciosos.
Nos trataban como a contrabandistas

Llegaron a lacerar nuestros cuerpos con pestes
/desconocidas

Acabaron portándose como adolescentes
/caprichosos cuando decidieron quemar la ciudad

Mas entre los escasos sobrevivientes levantaremos
/Sodoma aquí, otra vez.

***

El mar de Jambelí es el mismo mar que mella los
/atracaderos en Amsterdam

Allí la huella de las embarcaciones con un mismo
/significado:
la voracidad

(un corazón vacío
un par de manos heladas
una palabra imposible de decir)

El agua haciendo que la vida corra,
que vacile al filo de la orilla como un desnudo
/trozo de mangle,
que vaya a la playa como una deidad poseída
/por el furor del nacimiento:
la semilla de la fruta de sal

El agua anunciante de su certeza

Mañana Será lo mismo: el mar es un fósil despierto.


Hallazgo en Nubia

"Fue localizada la cabeza de un efebo y parte de su torso. A pesar de la mutilación el conjunto era
hermoso. El mármol, al parecer, era una alegoría del fuego, porque en lugar de cabellera la cabeza llevaba esculpidas llamas. En los ojos y labios, él artista había logrado crear tanta vivacidad que más de uno de los descubridores habló del fuego de su mirada y de la calidez de su sonrisa. Lo dijeron sin sospechar la fecha en que el bello efebo fue esculpido, tal vez el año II del Siglo IV antes de Cristo, cuando era común el amor entre los hombres y la pasión discriminaban los sexos; sólo ardía".

Marco Núñez Duque (Quito1967-1988) / Textos de “Entre Bakunin y Jackeline en blue jeans”, MatapiOjO, 1989


quito dos de diciembre de mil novecientos ochenta y seis

recordada Alexandra


Espero que estés con las chicas que viven donde la cera no imparte órdenes a pesar de que esto es irreal aquí más que mi sirena eres el otro ser humano que estuvo conmigo en el polietileno geoide en posición que contiene lí­quidos…

paso a decirte no hay palabras voy a poner ejemplos pa­ra que comprendas en el segundo planeta de un sistema de una galaxia había una chica que era amiga de dos de sus habitantes los dos frecuentaban un vaso comunicante con tri­ple ensanchamiento que contenía un gas difícil de conden­sar el uno se trasladaba de un sitio a otro mediante una na­ve cilíndrica con sólo dos partes cúbicas el segundo era un androide que zozobraba cada vez que caía un cometa en el sitio en formación como que iba al vaso…

pero ella dejó de oír se volvió

no dio importancia a mi expuesto.

LA ESCUADRA VOLANDO

En el reino de los útiles escolares había miles de lápices que se dedicaban a escribir líneas en cuadernos con hojas en blanco, tarea controlada por un esferográfico que exi­gía:

“¡rayen más rápido, más rápido, se están demorando mu­cho¡”.

Para poder hacerlo se introducían a un sacapuntas -cuyo dueño era el esferográfico-, y continuaba la tarea de escribir. Un día el esferográfico dijo: "vagos voy a impedir que entren al sacapuntas con frecuencia, ahora será una vez al mes"…

Los lápices, enfurecidos, dejaron de escribir y gritaron a corro: “si no entramos al sacapuntas, nuestra punta se atro­fia y quedamos convertidos en un trozo de madera y grafi­to; dentro de poco tiempo dirás, que sea cada trimestre, ca­da año o cada década”...

El esferográfico dijo en voz alta: “silencio, nadie me tu­tea, si no siguen escribiendo voy a soltar los borradores y lanzar la escuadra”.

No obedecieron, estaban dispuestos a defender firmemente el acceso al sacapuntas; el esferográ­fico lanzó la escuadra, pasó quebrando por la mitad a mu­chos de ellos; luego hizo que se desplacen los borradores, que borraron del mapa a muchos lápices que encontraron en su trayectoria. Pero estaban convencidos de su acceso; se apoderaron del taipe con el que enrollaron a los resquebrajados; toma­ron la caja de fósforos; vino volando la escuadra, la incen­diaron en el aire; marcaron unas “X” en los borradores; al llegar donde el esferográfico lanzaron miles de fósforos prendidos, su plástico fue reduciéndose hasta convertirse en una bola de fuego...

Todo pasó a posesión de los lápices: el sacapuntas, el taipe, los cuadernos, el cenicero, el escritorio, la alfombra, el profesor; el aula.

el fusilamiento maquinado

Salto de tecla en tecla, formando palabras escribiendo el cuento, la cinta me advierte: “no aplastes muy duro las teclas” y yo dale, que suena la campanilla:"tin-tin-tin-tin"; el rodillo, pasa de línea se mueve la palanca de los colores y escribo rojo-ne­gro-rojo-negro; la cinta empieza a manchar el papel, me acerco para halarla y me atrapa…

jueves 21 de febrero de 2008

JORGE MARTILLO MONSERRATE, Guayaquil 1957

A fines de los 70 hizo parte del grupo literario Sicoseo. Columnista del diario El Universo y de varias revistas de su ciudad natal. Ha obtenido varios premios a nivel nacional.

el sur


perdida la brújula se marchita la rosa de los vientos
si no hay sextante no existe rumbo que valga
el solo la abulia secan a veces las aguas
y solamente queda ir al sur

el puerto es una piel de elefante
un colmillo de marfil
un cementerio extraviado en la memoria
faroles que amantes y ebrios redujeron a la ceniza
pasos: la nada me viaja como una hoja de coca
apacigua la desesperación y el cansancio

Adiós a la furia del mar
estos senderos son desiertos construyendo oasis
el viento un eco que sepultó navegantes
me perdí del mar, mas no de la arena
ni de la amenaza de la espada

habrá que recordar: al sur los esteros
fango minado por el retroceso del cangrejo
raíces que se extienden como peste
mascarón de proa carcomido
los viajes se agotan
el sol se duerme en el pelaje de las nubes

al sur intestinos de caña
ácidos acudiendo permanentemente a su perforación
imposible es la inmensidad del mar
el dolor no reside en su oleaje.

que la alquimia de fotógrafo me devuelva su sonrisa

que el sol nos queme como a un puñado de pasto
que los pájaros se duerman en pleno vuelo
y no logren verla
que las iguanas laman y laman los árboles
jamás su piel

que nadie más pueda leer
la frase del portón
que el clavel no se marchite
y que sangre como un río interminable
y que todos olviden que desearon tenerla
aunque sea por un sólo instante
que los gallos se entierren las espuelas en el pecho
y mueran.

CORAZONES TATUADOS

Oh Dios atiende mis plegarias, escúchame, cree en mí.
Sé que eres ruin, aún así envío mis plegarias a tus
desdenes.

Soy como el demente observando fantasmas que nada más
él ve,
así sin decir jamás una palabra,
navegando en el mal tiempo.
Esperando a que caiga la noche para conversar con la luna,
mirándola como un gusano que se asoma de su fosa al
mundo.

Sé que ese fantasma habla y se desplaza luminoso como
un cometa.
Oh Dios atiende mis plegarias, escúchame, cree en mí.

2

Nosotros también éramos monstruos bajo los almendros,
la tarde se metía en nuestros cuerpos,
era como un sorbo de veneno.
Los monstruos desfilaban,
daban vueltas,
les inventábamos historias.

¿Cuál era nuestra historia,
qué maldición nos condenó?
Seguramente el desamor,
y esa sed de amar hasta morir intoxicados.

Nosotros también éramos monstruos bajo los almendros,
la única diferencia era que nuestras heridas estaban cubiertas,
pero bajo costras,
fluía la sangre,
hedía la pus
y el dolor gritaba.

3

La noche se ha ido,
ha quedado un poco de muerte,
ella besa mi boca instalando ceniza.
Sé que aunque beba, la ceniza no me abandonará,
estará recordándome que existen diversas formas de
muerte.
Debería quemar mis naves
y hundirme.

4

Oh Dios que sigues mis pasos,
que pisas mi sombra y no me dejas avanzar,
que me lanzas tu aliento
y no me permites respirar,
que invades mis sueños como mariposas
que en pesadillas me regalas rosas negras para morir
y polvo de estrellas para conocer del amor el rubor de la fruta
que confundes mi discurso,
que garabateas mis versos,
que oxidas mi vida.

Oh Dios que sigues mis pasos,
deja que corra desnudo tras el goce,
deja que muera ebrio,
deja que caiga al pozo donde me aguarda mi sombra.


Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, seleccióन
Fernando Andrade

CARMEN VASCONEZ. Guayaquil 1957

De profesión Licenciada en Psicología, 1983 y Psicóloga Clínica, 1984, ha trabajado con Instituciones de atención al niño, la familia y a la comunidad (INNFA). Ha laborado en Colegios y Universidades y dictado numerosos talleres de creación literaria.

Sus trabajos han sido publicados en antologías, diarios y revistas nacionales e internacionales. Tiene varios premios y reconocimientos a nivel nacional por su obra.


De UN SOLO DE MUJER

fragmentos

6.

La emancipadora

no tranza con el explotador

la quiso dominar con su amor

-ella- escogió su libertad
no se siente sierva

ni del amo ni del esclavo
desprecia esos opuestos.


7.

Toda insumisa
provoca permanentemente
su rebelión a la razón
destapa los sesos al saber
sin rendirle culto
lo desnuda por puro placer.
8।
La contienda del uno
una confrontación con el otro
uno no es
otro será
9.
sediento de gloria
se inmortalizó
nadie lo supo
ahora no existe
y los otros
no se han enterado.
10.
separarse de la sombra
cuando el atardecer se confunde
con lo que deja de ser común:
nunca fuimos uno.

12

mantengo a raya a la muerte
para que no distraiga a la vida
algún día seré su presa
para entonces ya no estaré.

16.
Tejo en el vacío la creación
anido el génesis de una infancia
que juega aún.

17:

Ella: un paisaje de alegría
cuando el vacío no la asusta.

Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, selección
Fernando Andrade

EDUARDO MORÁN NÚÑEZ Guayaquil, 1957

Poeta de gran aliento antilírico, inició adolescente su producción poética, militando en el grupo Sicoseo de Guayaquil junto a Fernando Nieto Cadena, Fernando Balseca y Fernando Itúrburu. Alejado del mundillo literario de su ciudad, comparte su oficio literario con su profesión de arquitecto, en especial en los trabajos de “regeneración urbana” del Municipio de Guayaquil.

De “Muchacho majadero”, 1980.


MUCHACHO MAJADERO

Con premeditación y alevosía
desde hace quince inviernos
yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida
y llevo los perfectos estatutos
de esta quincenal cara de aguacero
metidos como piedra
dentro de los zapatos.

Ganas de joder
que dejo caer sobre las paredes
de vuestros rostros absurdos.
Sobre la pintura flamante
de la angustia burocrática
de los funcionarios.
Sobre el uniforme descolorido
del pazguato de trabuco
que cuida vuestros parques.

Mi adolescencia resulta
un enfurruñado urticaria
sobre el pellejo de los días.
Dice el orientador vocacional
que escribiendo esto que escribo
por fuerza he de reconciliarme
con mi adolescente buen chico,
ese que tiene mi misma cara
y no conozco,
el que lleva mi propio odio
y que no amo ni me ama.
Bueno. Ya sé que son mentirillas
del orientador vocacional.
Pero qué importa.

Yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida.

Acabaré de jorobar
cualquiera de estos días.
Quizás algún sábado por la noche.
Cuando el viento,
o los establecidos preceptos,
o alguna camisa de fuerza
puedan recoser el sosiego
dentro de estas venas.

Desde hace quince inviernos,
Con premeditación y alevosía,
yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida.


Carta a papá

Viejo:
Tu hijo varón se ha casado.
Pero, por favor,
no saltes,
ni me eches de la casa,
ni me digas irresponsable hijo de perra.
Sí. Ya sé:
mi edad,
mi carrera,
mi futuro.
Sin embargo,
ya lo ves.

Te contaré que mi mujer
No usa sostén,
y se pone mis camisas.
Tiene la mirada de los niños
escarbando algo que sirva
para aplacar el gruñido del hambre
dentro de los tachos de basura
y un cierto parecido
a esta vieja herida
que tú me regalaste.

Viejo:
La mujer de tu hijo
se llama Tristeza.

La Trampa de la Serpiente

A las cinco de la tarde
cuando la señora Úrsula
me sirve la merienda.

Cuando me desnudo
y me jabono el cuerpo
y rasuro la sombra de mi barba.
Cuando me acuesto solo en mi cama.
Al desabrocharme la camisa.
Cuando enciendo el cigarrillo
y coloco la pantalla de la lámpara
sobre la penumbra
y siento que el silencio se hace más profundo.

Al regresar del trabajo,
justo al mover el mecanismo obstinado de la puerta.

Cuando mis dedos acarician un rostro
y despinto unos labios con mis labios.

Cuando la gente me da los buenos días
o pronuncian a mi alrededor
palabras confusas.
Cuando llego al límite de mis fuerzas
y el mundo exterior deja de existir.

Cuando intento infructuosamente
atrapar el humo de los años perdidos.
Y cuando el espíritu está flaco
y la carne gorda

Al conducir a 96 por hora,
cuando miro el semáforo en rojo.
Y cuando en el fondo de mi vaso
ya no queda más alcohol.

Al escribir mis poemas,
cuando no dejo que me alteren
las pasiones mentales
ni los rumores insignificantes del corazón.
Y cuando me pregunto
si es importante para el mundo
el conocer mi pensamiento.
Porque esto de escribir
no debe ser como el acto de mover los pies.
Y cuando sobrevienen
los prejuicios acerca del oficio
de no decir más que palabras
que nunca pondrán un plato de comida sobre la mesa.

Implacablemente.
En los instantes de odio
o de ternura.
Bailando en una discoteca
o haciendo vida cotidiana.
Tiritando de frío
o cocinándome al sol.
En los días limpios
o en los de ignominia.
Aquí o allá.
Sea en casa
o al aire libre.
Caigo en la trampa de tu nombre.
Tu nombre
que se retuerce como una serpiente,
mostrando sus dientes,
sonriendo.

Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, selección
Fernando Andrade

ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ Guayaquil 1956

Fue miembro en los años 80 del grupo literario La Pequeña Lulupa. Su obra ha obtenido premios y menciones en Ecuador. Tiene listo su libro compilatorio Ahí los vidrios, para K-Oz Editorial. Consta en las antologías Café Berlín (2001) y MeloPoeFant Internacional (2004), editadas en Alemania

ESTA VIDA MÍA
fragmentos

I

Soy Jean
sobre todo Jean -Jean Bóxer-

Nací a la razón de doña Rosa
casada con un militar
de bajo rango
Panamá-escuela de las Américas
herido del 41
artesano de toda laya
con los que morí
treinta y tres veces
-un Jhesú por cada vez-
hasta cuando pasaron a mejor vida
con un total de cinco puñalada a la espalda
De manera que he dado en el lugar
/exacto
donde habían decidido
mi última
y definitiva muerte

II

Antes de ser ecuatoriano
fui concebido en la imaginación
de una madre furtiva

quizás era un tubo de ensayo
por medio del cual
debí ser un osado astronauta
para traer los anillos de sourt a la tierra
con los que permaneceríamos unidos
toda la vida

¡qué aburridos!
la muerte también

III

Para escribir unas cuantas líneas
de las que Medardo Ángel Silva escribiera
naufragué en viejas palabras
rumbo a la escuela
feliz
creyendo que Babel existe.

Lo intenté mirando insectos
bailando
hablando con santísimas ninfómanas
burdel a burdel
envolviendo hachis en las esquinas
o encerrado frente al espejo
con miedo de volverme
ver-da-de-ra-men-te
lo
co

IV

Lloré la dicha de llorar
rasgando el pecho con vitela de uñas
sosteniendo el revólver
a la altura de la sien
mientras bregada por olvidar al niño que arrastraba
pero se encasquillaron los tiros
entonces rompí vidrios
libros
electrodomésticos
y con pintalabios rayé un puta madre
en la pared
a donde fue a dar mi puño

¡ay! me destrocé los dedos

pero grité
vomité el odio
mis instintos criminales
la sed de venganza o de amor que tenía
y aquí está mi alma infecta
lista para los últimos rounds

V

No hay razón para escribir
estos injustos versos
versados en la nada

sólo sé que he mirado al cielo
y apenas he alcanzado a tocar
el timbre de tu casa

Nadie ha contestado.

33 AÑOS

Padre, descubre mi alma
y sus fosas nasales,
húrgala con el estetoscopio
de tus ojos y tus años,

detecta en ella
si amo
o tengo artritis,

y si no puedes,
inyéctame el pentotal.

Tengo miedo padre
de no haber nacido aún
del vientre de tu esposa;
mas,
hoy cumplo 33 años

y en el caparazón de mis cobijas
me acurruco,
me masturbo
y lloro.

Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, selección
Fernando Andrade

Ramiro Oviedo, Riobamba, 1950

Profesor y escritor, ha alternado la docencia en varios colegios de Quito, con la escritura. Integrante de varios talleres literarios. Vive en Francia desde 1987. Actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la universidad del Litoral, en Boulogne Sur Mer. Su obra poética consta en la Antología esencial de la literatura ecuatoriana contemporánea.


Color hueso 1
A Bruno Pino

Me gusta el color hueso.
-el único que se ha comido la lengua-
humano hasta la médula
vive sin brújula
sin nudos en los pies.

Buscando algún rincón, un hueco, alguna página
Un segmento de algo para tatuar su sombra, el artista
Halla una calavera –un cráneo seco- escupe
Una sorpresa, así como un tatuaje
Que salta desde allí para posarse luegoEn el hombro derecho de los viandantes
Diciéndoles
“No corras que ya vengo”.

El batracio es poeta
Y cuando canta llueve por los alrededores.

La perra del olmo
El artista escupe un batracio en un huevito cósmico
Y dios se queda mudo. El poeta orina
Y se queda después como una diva
Tomando el sol en aquel lecho óseo.

En su hueso frontal
Hay una tuerca que canta por las noches.
Cada croac-croac es una lluvia de sílabas

Un cráneo nunca muere
Peor en Quito.

Sin título

1. Llueve prácticamente gratis
Se me hace humo la boca.
Las torres de las iglesias flotan como orejas de burro
En medio de la bruma.

2. Como en un óleo de Víver
Quito se ha dormido de pie
Frente al museo Camilo Egas.Las golondrinas se acurrucan en una cornisa
Muy cerca de una lumbre de miel
Y se ponen a escuchar las palabras de la lluvia
Chorreando sobre los taxis.

3. Esta ciudad es mujer
No cabe duda.
Si no es mujer es un travestí mago
Duende o camaleón, ciudad Miss Mundo
Turista de sí misma
Va saliendo como de un cuadro de Zapata
Vestida con palabras de candela

4. Lo que es yo
Me quedo en esta acera donde el domingo es gótico.
Aquí
Los ciegos son luminosos
-No impostores-.
Y las mujeres caminan bonito.

5. Llueve a ritmo de rap
Pero llueve también agua de lejía
Sobre el ciego del barrio y sus harapos.

6.Llueve sobre el paraguas de un par de enamorados
-no se sabe si escarcha o sí esperma-
Entreabriendo los ojos más felices del mundo
Interrumpiendo un beso de caníbales
Se echan a correr al café de la esquina.

7.Llueve en esta ciudad
Y La Mariscal es el único reloj
En perfecto estado de funcionamiento.

8. No cabe duda
Esta ciudad es mujer.
(Ni la menor idea de dormir)
El revuelto soy yo
Nadando entre dos aguas,
Como Piscis barato.

Color hueso 2

Ayer lunes
La calavera me hizo un guiño
Exclusivamente mío.

No lejos
La catedral parecía una cerveza rubia vista con lupa.

Los pájaros comenzaban a tomar por asalto
El cielo de la universidad
Los enamorados parecían poemas tirados en el césped
Y las secretarias soñaban que era viernes.

Los inmigrantes en España
Compraban desaforados los periódicos
Para ver si era cierto la revolución.

Excribir
Cúmpleme advertir a quienes quisieran
Que tire la toalla y deje de escribir
Que me siento en la imposibilidad de poder complacerles.
Es más
En adelante voy a escribir aunque sea con caca
Entonces
Métanse nomás la offset en el culo.
Una cosa es que el poeta acepte la inutilidad de lo que hace
-sin regateos ni justificaciones-
Y otra muy distinta
Que le quieran obligar a pegarle una mamadita
Al señor Presidente de la Casa de los Mil Artículos
Al gordo de las ediciones tutti-futti,
A la comadre de la librería Tripa-Mishki
Sin hablar del cabrón de la tele
Ni del canal
Del cuñado del tío del sobrino
De la Sagrada Concha de Su Madre.
Yo soy un puerco espín
!A mucha honra!

Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, selección
Fernando Andrade

viernes 15 de febrero de 2008

SIMÓN ZAVALA GUZMÁN - GRAFÍAS


De esa batalla se erigen estos textos, como residuo y alquimia de una desesperación «vallejiana», como la voz del ciudadano de un mundo donde la palabra es elegida como único salvoconducto al conocimiento y la supervivencia. En el viaje dantesco que estas Grafías dibujan, triunfantes, un destino explícito de augur se despliega. Manchado por los humores que hieden, en un eco de ese tiempo de los asesinos que nombrara Rimbaud, el vaticinio es visión, sueño, deseo en lucha con la ceguera y la frustración, un momento en un lugar imposible, para realizar en la idea de la luz, la luz.

Una mística tan antigua que resuena como la oración del primer hombre, no a un dios sino al universo de lo invisible. Grafías, escritura, voces clamando por el amor y otros misterios originales, donde el poeta se rebela y se revela, en un regreso sufriente al principio. Porque en el principio fue el verbo.
Liliana Lukin*

(Liliana Lukin es una de las importantes voces de la poética argentina contemporánea, con una decena de libros de poesía publicados y varios premios nacionales obtenidos por sus trabajos literarios. Sus textos se han publicado en diarios y revistas nacionales y extranjeros.)

GRAFIAS. EL SILENCIO VERSUS LA RETÓRICA.
Grafías, Simón Zavala Guzmán narra el desafío de la existencia। Sus poemas se inscriben en la tradición de los visionarios, aquellos que atraviesan el topos reductor de la materia hasta transformar el aliento en sentido: música del azar, no del destino! Cavado el mal del tiempo y su letargo, recobrada la paradoja del ascenso y la caída: La palabra se eleva/ saca sus dientes con ira/ se subleva/ y brota la poesía con sus ángeles y demonios/ a cuestas।


Grafías pone en juego un universo no sólo estético sino también político. Los dolores del mundo, la vida del hombre, su condición finita de huésped castrado se rebelan. Instantes de tensión, lucha infatigable entre libertad y condena, entre memoria y olvido, entre palabra y silencio. Hay que dominar el cabo suelto/que siempre somos/ o siempre vamos a ser/ el blanco listo para el franco tirador/ que nos espera paciente/ en cualquier esquina errante/ de la inconsciencia.
Liliana Heer*

*Liliana Heer, escritora argentina, con una obra narrativa y poética muy significativa en las letras de su país. Ha publicado también crítica y guiones para cortometrajes. Sus textos han sido traducidos al inglés, italiano, francés y serbio y ha sido premiada nacionalmente en varias oportunidades.

ENTRE PALABRA Y SILENCIO

No pretendo escribir un prólogo para “GRAFIAS” de Simón Zavala de manera objetiva. Admito que conozco al poeta desde hace mucho tiempo. Leo y aprecio esta poesía como los pensamientos del compañero de muchas jornadas quiteñas. Comparto de una manera personal algo de la pena, la desilusión, y las dudas ontológicas expresadas en este poemario. Para mí es imposible no estimar esta poesía más por su contenido humano que por lo intectual aunque el lector estará de acuerdo conmigo en que la segunda categoría es de primera. Me atrevo a decir que los compañeros que van a conocer a Simón Zavala por primera vez pasando por las páginas de este libro –cuyo criterio seguramente será más objetivo que el mío– también van a conseguir un nuevo amigo entrañable por la magia de la poesía. Para los que ya conocen la poesía de Simón, les prevengo que en “GRAFIAS” se destaca más que en cualquiera de sus poemarios anteriores, un profundo sentido del dolor. Con “GRAFIAS” Simón Zavala se incorpora a los varios otros poetas hispanoamericanos que nos presentan una fuerte visión de angustia existencial. Esta poesía es un constante cuestionamiento de la esencia de nuestro ser, de falta de sentido del mundo en que experimentamos esta y tantas otras vidas enigmáticas. Es poesía de la soledad, de un poeta enajenado de los demás y más que nada de sí mismo. Aquí el poeta contempla su rostro de insecto en el espejo y siente la contingencia que lo define y el único cosmos que conoce; cosmos que su poesía logra representar con deslumbrante imaginería onírica que nos recuerda las visiones más desconcertantes de Neruda de las “Residencias en la tierra”. Pero “GRAFIAS” también es la crisis de la edad media doblemente dolorosa en la época del milenio cuando las esperanzas de toda una generación se han desvanecido con la revelación de un mundo permanentemente neolítico. El tiempo ilusorio aquí es un elemento que atrapa al poeta en el laberinto existencial que su poesía trata de descifrar a sabiendas de que la comunicación humana es tan inútil como es necesario intentarla. Y así tenemos esta poesía.

Pero como siempre en la poesía de Simón Zavala, lo que se queda con el lector a final de cuentas es un sentido si no de esperanza, por lo menos de supervivencia que debe ser el mensaje de cualquier texto existencial que valga. Como traductor de “GRAFIAS”, no dudo en calificarla como poesía sumamente “difícil” en términos de vocabulario, sintaxis e imaginería. La voz conversacional de algunos poemas anteriores de Simón Zavala, en contacto íntimo con sus prójimos de la calle, ha sido reemplazada aquí por la de un poeta más –digamos– “cerebral” sobrecargado de inquietudes metafísicas, que no es decir carente de preocupaciones sociales o políticas. Al contrario. Pero “GRAFIAS” es poesía para lectores activos, dispuestos a meterse en una interioridad hermética muchas veces tan difícil de asimilar como la “realidad” que la inspira. Y digo yo que tiene que ser así. No es que el vocabulario y las imágenes desafiantes que prevalecen en “GRAFIAS” son necesariamente el equivalente verbal de la contingencia y la absurdidad del mundo que retrata? Esta poesía sería tan eficaz con ser menos reto para el lector? Sin duda mi traducción de “GRAFIAS” es un mal sucedáneo por muchas razones: más que nada porque esta poesía en muchas instancias es intraducible. Sin embargo, ha sido una labor de afecto, por la cual conozco y estimo mejor a mi amigo Simón, que con este poemario, se revela más solidario que nunca con todos nosotros. Peter Thomas, Wilmingtong, N.C.

PASAJERO DEL TIEMPO

El olvido
es remordimiento que respira ávido
en la vigilia del destierro
en que uno nace y vive desde siempre
como huésped castrado.

El tiempo acicatea su impávida resina
mientras uno precipita el salmo que padece
en la hoguera de los pasos sitiados
en los presentimientos que caen como
indulgentes cántaros.

El olvido está en la telaraña de la mente
queriendo asirse tenaz al artificio
de su hipócrita entraña
para omitirnos.

El tiempo lo incuba en la esfinge
de mi obsesiva muerte
como si fuera el epitafio de un incesante
fantasma
que aún apaciento
de un maniquí vagabundo que ha
asesinado con deleite
a su ángel de la guarda.

El olvido soy yo agorero de mala
arcilla
estertor de otra cepa
el olvido soy yo espectro lúcido
arqueólogo de mi empalado cerebro
de mi saboreada vigilia
el olvido soy yo deshaciéndome de mis
estratagemas
de mis abdicaciones
tratando de huir del discernimiento y sus
cómplices razones
que perduran
como instantes eternos clavados
en medio de la blasfemia.

No hay lugar para volver a esa
escenografía
ni tengo quien me espere en esta resaca.
Siento mis huellas deshilachando
ayeres recordados
evanescencias de sueños inconclusos
cuerpos en vilo mutándose
en mis deslumbramientos
jeroglíficos de alguna verdad lejana
que carcome
con sus admoniciones
desde una estancia propicia
para la nueva muerte
que se deslíe tensa en la evidencia.

El tiempo cumple con empujarme.
El olvido es un oficio de zombi
un ojo que está dormido mirando
entreabierto
para matar sin misericordia al antiguo
viajero
al caminante imposible que soñó su pasado.
El olvido es nostalgia del sueño
vencido en la memoria.

BITÁCORA DEL PENSAMIENTO

En esta hora nómada y medrosa
de premuras entumecidas y vocablos
gastados
la vida es un destello en coma buceando en la
resurrección
un dogal apretando la pesadumbre del
transeúnte que soy
en este rencor extraño donde el perdón
no existe.

Me compadezco
por esta incomprensible camisa de fuerza
que me oprime
busco un poema iluminado y tiemblo
como un obsesivo tambor tocado por
manos milenarias
- la savia que me ancla al árbol del
asombro -
- el pulso que me empuja como
un eterno vicio renacido -
rostros vetustos abandonados a su suerte se
alzan hacia la bóveda celeste
en claroscuro se pasan escarbando el zodíaco
el ciclo del océano sideral
la procesión de sórdidos abismos.

Hora de la trinchera
de la travesía
del muerto ahorcado con su cordón umbilical
osamenta perpetua de su evidencia anónima y su
espanto
fugitivo presente de su odio interior y de los
verbos elementales
cerebralmente desconsolados.
Levanto entonces mi corazón extinto como
estoy
casi congoja
ciego de iniquidades
vivo de tantas agonías
presentido probado de una tiniebla propia
me aferró al torpe lazarillo que da vueltas
en la perplejidad de mi presagio
siento el moho de los barrotes
palpo la fragilidad de la visión - Dónde
está mi libertad
mi materia de conjunción de siglos -
Pregunto con temor : - dónde se escribe mi
terrenal presencia -
- en qué orilla mis sienes saltan con ímpetu
queriendo adivinar la nueva ubre que debe
amamantarme -
El silencio es una despiadada respuesta
que burla mi retórica. No me engaño.
Cada espectro en su sitio. En su tumba.

Me lanzo al vacío implacable que vive en mi
sospecha
al obscuro rincón de mi geología absurda
y escupo el signo podrido de este momento
tratando de comprender en vano
su alucinada hecatombe.

VIAJE AL CORAZÓN DEL HOMBRE

Oh sueño mío
cicatriz de mi locura sensata
no me niegues la posibilidad de divisar
mis genes
el grano maduro de tu lava es la lengua
con que arribo a la sintaxis en la que se incita
mi Nirvana.
El pensamiento premonitorio irrumpe
dentro de mi cabeza
como un torbellino
que no se quiere apagar.
Debo mirar todo lo que he vivido. Dame tus
alas
la flauta que en tu horno de músicas
subterráneas
enumera mis años.
Mi sonido nace con un metal de urgencias
procrea el hálito jadeante con que
tengo que ver
esos misterios telúricos conocidos de antes
que están detrás del escenario
como simples estatuas.

Yo soy brasa de lumbre inextinguible
fragua para mis dioses interiores
madero navegando sobre la superficie
dormida del universo
palabra profanadora de tabúes
devorador de mis dolidas ironías.

Que no despierte de esta contemplación
que me cautiva
quiero seguir absorto con mis cinco
sentidos
hasta que mi alma
vuele llena de tantos estupores.

AFIRMACIÓN DEL SUCESO

Domar el existir es la mayor aventura
del destino
no se retorna en vano del barro primigenio.
Lo que ha pasado es un breve episodio
que se nos introduce
como un secreto y callado Caballo de Troya
que hurga hasta en los
tuétanos.

Desolvidándose no hay respuesta cercana
ni verbo que desmaye ante los extravíos
sólo esa pólvora afilada que se agita
en la fulguración del vaticinio.
En la profundidad del existir vive la muerte
enmascarada
asustándonos con su gesto de proxeneta anciano
quiere desde su inutilidad
borrarnos del principio
quitarnos del futuro
de esa certidumbre con la que renacemos
pero uno se despierta y camina
- Lázaro ¡evitando en la dársena cósmica!-
sabe que no es un estrafalario transpirador
del día
ni un resto maloliente del escarnio
que vivo o muerto transcurre como un hito
y revive otra vez y otra sin cansancio
y emerge como un fuerte aluvión
doblemente inventado,

Hay que dominar el cabo suelto que siempre
somos o siempre vamos a ser
el blanco listo para el franco tirador
que nos espera paciente
en cualquier esquina errante de la
inconsciencia.

CAZADOR DE LA LUZ

No sé si un día desconocido todavía
me extravié en el retorno
soy un migrante de la época del oprobio
Un día volví
me eché de mí con todo mi coraje
me arranqué las pisadas
quité la herrumbre helada de mi argucia
fue sólo un ejercicio de búsqueda inmediata
un poeta demente husmeando en la esperanza
- me sentí más cerca de mi ser -
en medio de los tálamos que el sosiego
me puso
un cuerpo caliente de mujer respirando en
mi sangre
en una noche virgen con todos sus infiernos
ella era la posibilidad de amar y de
entender el amor
caída de agua luz hecha brillante lágrima
la razón ensanchándose dentro de una
gramática nuevamente inventada.
Perdido en ese laberinto de carne
pluralmente aromada
la amé en los avalares
su beso fue un río incesante para mi sed
anticipada
luego fui un exiliado de su pubis.
Sé que la encontraré en el sitio donde
su soledad
piensa en mi ausencia
donde sus senos lechosos me reclaman
con la misma ansiedad con que la ansío.

CERTIDUMBRE DE LA MEMORIA

Lleva la tierra en sus entrañas el misterio
de la vida. ¿El designio de la contienda?
El ojo de la verdad cruza sereno por los
distintos evangelios
que el ser oscuro tiene que aprender en el trayecto
de su lento exterminio
mi metafísica del desamparo me invade
como preciso aguijón
siento que voy impulsado más allá de las
fechas y calendarios
y eso no es suficiente
terquedad y estertor que han de
sobrevivirme.
Me interrogo: ¿En dónde están encadenadas
mis venturas?
Abro con mi energía surcos siderales
porque sé que soy una vértebra real
de la geología del universo
y no un extranjero de algún lugar remoto
ni un falso Dios metido en la mentira.
El remolino que en mí se agita es el despropósito
humano
de creer ilusamente en la libertad
es la lengua brutal de la reminiscencia
que se esparce en mi empeño
el albedrío
la teoría de la relatividad viajando a su
presente.

Crecen mis ánimos dentro de mi
exacta estatura planetaria
en el ser está la savia espontánea
que se reparte en cada cromosoma
pienso que eso es la aurora de una naciente
hoguera
vuelvo a ser una humilde biografía que
se erige como una flor de azúcar
en el granito tenso
el pasado ha quedado tras la lápida inerte.
“ Aquí yace -dice- un hombre que vivió
en la telaraña de la temporalidad
y no cayó jamás”
mis sones son un racimo de verbos incontables
me bebo al fin y sin recelo mi convicción
lívida y estremecida
mi alegría sedienta por el añejo vino de ayer
que ahora es una cicatriz.

Espero la señal.

MUERTA VIDA


Lucha mi ser en la garra insondable de la
pequeñez del hombre
en vano la muerte me sonríe como
una doncella ilusionada
la desdeño fiel a mi ser amasado y amado
por úteros verdaderos
he edificado el placer y el amor con una mujer
total
desde mis consumadas existencias
desde el lecho donde el manantial de su sexo
brota como un planeta sacudido por milagrosos
desafueros
los senos de la muerte son tétricos
y no seducen
viven su desgraciada orfandad sin alguien que los
beba
piedra sobre piedra la vida horada la
ambición de la muerte
sobre sus colmillos diestros
y siniestros
interminable metáfora de sangre busco mi ubicuidad
en esta paradoja terrible de ser o no ser
donde el cuerpo sufre en silencio sus
encarnaciones
y uno se va devorando pedazo tras pedazo
caníbal sideral
orden y caos
muro resquebrajado
la tempestad inunda el esplendor de
la reciente caída.

REVELACIÓN DEL OLVIDO

Sobresaltado en la noche insomne de la
nada
viajo solitario
toco mi mente y sé que están allí
mis fecundas grafías
las riberas del infinito desfilan en un
cortejo de agudos pensamientos
quiero ver la difícil tarea de morir
el patético barro
el rostro de la mujer de sal borrándose
en la arena
quiero sentir el beso de mi júbilo humano
sufrir mi propio cuerpo luchando implacable
desde su levadura.
Oigo el canto de congojas celestes
indago ¿quiénes son éstos peregrinos
cósmicos que llaman con voz de ausencia?
¿Quiénes son en esta nueva nada?
El oráculo dice:
El agua transparente de esta nueva
frontera
corre sin prisa
es el reloj del devenir que nunca podrá
detenerse
el tiempo es un navío predestinado que
sobrevive a todo
busca tu imaginada forma
tu original ruptura
el arco iris de tus pies
el Dios que te navega y te conduce.
Levántate, anda y celebra
no tengas miedo de lo no develado
de lo que está despierto y no lo vemos
ni de la culpa
de los sordos a todas las paciencias
reside bienaventurado en tu espíritu
que no perecerá
porque es inexorablemente eterno
reconócete en él
sé su ceniza y Prometeo
y sobrevivirás a todos los apocalipsis.

EDAD DEL TIEMPO

Después de muchos milenios
la historia del ser humano
será la misma de ahora
así como la de hoy es idéntica a la de hace
muchos milenios
todo ha sido es y será un descabellado
suceso sin importancia
aun en los momentos de una supuesta gloria
que ha envanecido al troglodita
que llevamos por dentro
la misma sangre rabiosa que se oxida
en cada aliento que pasa
que se pudre en el cadáver planetario que
somos
la misma certidumbre de ser sólo pedazos
de un abyecto espejismo
la misma seguridad absurda del genocidio
la misma denigrante ambición de poder.
La espada de la muerte estará levantada
para cambiar el curso del intento
qué sol habrá después
y qué pupilas elevarán las alas de la idea.
El filo del láser estará listo para cortar
la espiga de la vida que nos ata a todas las
edades.
No ha variado ni variará la consciencia
harapienta de los asesinos
en todo trance estarán voraces para hacernos
sentir el precio de nuestra agonía.
Uno se pregunta: ¿De dónde nace este poema
cubierto de estulticia antes de ser escrito?
¿Qué diletante asceta lo envía como un sudario
turbio para este nuevo génesis?
¿Qué inevitable soplo lo empuja hacia ácidos
eriales?
¿Los poemas de este odre de
angustias
serán incinerados por alguna voluntad
omnímoda?
El pitecantropus erectus no puede derrotar al
fuego de la resurrección. Ni derruirlo
con su acicalado orden de opereta. Las
palabras serán viejas huellas para nuevos
hombres
y estarán más allá de esos seres de hierro
- enmohecidos y corroídos por dentro -
condenados a transitar eternamente como
escoria siniestra.

EXTRANJERO DEL PARAÍSO

He visto con ojos desmesurados los restos
de tantas palabras
palabras llenas de neón que venden todo
inclusive la sensibilidad y el destino
uno queda reducido a ser un musgo en medio
de tanta cromática anárquica y relampagueante
como un esclavo queriendo descifrar el maleficio
que lo degolla.
El cuervo de Poe encandilando mi corazón
hunde su pico afilado
no hay una superficie y uno no sabe
qué víspera le cae sobre la vida
qué violento arrebato le rompe la ternura
el atavío
la urdimbre del cerebro.
Me siento como un demente cuerdo que quiere
salir a rajatabla
del orificio que me hunde
en un sombrío estigma
que quiere echar sus palabras en desuso
vomitarlas como heces de algún ladrido amargo.
El smog va poco a poco ennegreciendo el
pedazo de sueño que todavía me queda
dulce me afano por desnudar mi encrucijada
mi torpe anatomía astrológica pendiente de la
suerte
el calor de mi luz dentro de tanta luz de
oropel.
La vida se me enerva con todos sus
cuchillos
- la herida sólo transcurre -
digo: dónde está esa palabra presagio
cómplice de mis instintos
en qué cansada pesadilla la abandoné
para que nunca lea ni observe mi epitafio
para que ya no sienta el rumor caudaloso
de mi voz interior
desgastándose
desgarrándose entre las navajas lumínicas
de las malolientes y grises avenidas
de esos zócalos de muñones que se llaman ciudades.
Ahora, me detengo. Quiero estar seguro de
este nueva despedida pálida y soterrada
como un búho aterrado miro esas enredaderas
de colores
esos destellos rojos azules verdes amarillos
violetas
que brillan como afilados dientes intermitentes.
Todo es un laberinto
un bullir erizado de látigos que envuelve
el cuerpo de la marejada humana
con miles de tentáculos en el escalofrío
anónimo.

Sé que las palabras verdaderas tienen
distintos tiempos
variados alfabetos sílabas elocuentes
y nunca se extraviarán. Y sé que ningún cadáver
absurdo las lleva con su muerte anodina.
Esas palabras viven
sudan como su dueño
laten
se excitan
son vestigios eternos
son para siempre
profecías pendientes
videncias.
Rompo este garfio hosco que me ha tenido
atenazado
al zoológico de cristal
y escribo este memorial limpio
casi nostálgico
estúpidamente necrológico
seguro de que soy
aún después de este estremecimiento.

OFICIO DEL SER Y DE SU VOZ

Por el silencio helado de este agujero
negro
cábala de crepúsculo
flotando
fugitivo
atravieso inhumano astronauta topo
del Universo
con mi eslabón a cuestas.
Todo pasa la forma es transitoria
agria la irrealidad real
salta desde el engaño inaudito
hasta el asombro
- me pregunto: quién manda esta catástrofe –
desciende mi sombra muda de tanta
plenitud cósmica
la visión es una opaca sed que se consume
en un océano seco
por la indolencia del hecho que se ignora
y que bulle en el cuerpo maduro
del que expira
- no ha podido mentirme su
milagroso ajuste de cuentas -
tañe mi lenguaje insumiso
mi piedra tutelar es una flor dura de caer
porque aún persevera
- más que con mis dolores con mis goces -
muero y renazco
renazco y me repito
mi sueño no se agota en el prodigio
que galopa incesante
la realidad virtual que muerdo
es un puñal que siento
un instante de azar me empuja por el túnel
en qué suelo inmutable de espina astral
camino con mis báculos
soy mente vuelta a renacer
suelto preludio
precoz respiración de otro principio
se desvanece el miedo
- la imagen ahora ya es una verdad
absoluta -
soy un punto visible de claridad
una palpable energía
al fondo de mi miel estalla la aurora
de mi próximo hontanar.

RÉQUIEM POR EL RECUERDO DE LA ETERNIDAD

La eternidad es en el alma una historia
inconclusa
un enigma sin revelarse dentro de un viejo
oleaje
una cadena intensa de momentos oníricos
que no termina jamás
de vigilarnos
con astucia de cazador
la estirpe viva que nos arde en la llaga
su substancia lava decoradora
es una idea concéntrica girando con fuerza
irresistible en una neurona afiebrada
un corredor largo que invisible horada
ese susurro equivocado que nos queda
un estertor reflejo de un odio o de un amor
guardado
que aún nos enardece.
Yace sobre la piadosa y mercader
oración
con que elevamos
la súplica
no sé si acobardados o sólo adoloridos
en esos acontecimientos brutales que somos
en secreto
en qué momento pudo reescribir su memoria
el sedimento amargo de un frío
conocido
pregunta sin respuesta
en la penumbra
de nuestro subconsciente hay otra eternidad
que espera
vuelvo los ojos húmedos y toco su epidermis
está ya en mi moribundo cementerio de
vivos
quiero salvar mi corteza aunque eso no es
posible
me observo como un entomólogo de buen
humor
y miro con desprecio mi retrato de insecto
veo las tenues navegaciones por las que atravesé
sin brújula
lejos de lo intuido cerca de la vivencia
siento en mi oído
las ciudades apagándose ebrias de excitaciones
los besos melancólicos de las mujeres inmensas
conmoviéndome
sus amores enredándose otra vez en mi
cuerpo
sus quebraduras infaltables fundiéndose
en mi vergüenza tardía.
Tomo aire
el témpano de la imaginada contienda
me vuelve al sitio supremo del testimonio
verosímil
me alzo de hombros
y paso cavilando apacible
limpio de todo reproche
beso mi alma con timidez
y vuelo
hacia otra hostilidad en donde encuentre
un nombre
el punto de partida sigue en ese empolvado
y viejo baúl perdido.

MONOLOGO DE LA RESURRECCION

Tantas veces he intentado descifrarme
de distintas maneras
descubrir de qué lejana estalactita provengo
uno no vuelve con tanta facilidad del pasado
lejos está el misterio en el que vivo preso
como una imagen de piedra calcinada
la médula de mi raíz tiene una cosmogonía
que añoro
por los siglos de los siglos
me despierto en añicos
apresuradamente triturado
deshabitado y ajeno
una germinación es una herida con sal
sangrando en el próximo pasado
en ese presente que uno acaba de enterrar
con ternura
sólo soy un acero envejecido en el yunque
en este sueño sublevado en que viajo
impertérrito
no tiene para mi follaje el infinito
voy con el hacha al cuello
furtivo y taciturno espantapájaros del cosmos
la ópera terrenal se desploma
- es un alarido pelado que cruje desde la
carne putrefacta -
el reloj camina voraz con sus sofismas
desafiantes
qué solo estoy en esta jaula
en este pozo del que quiero escapar
y no puedo
no olvido que esta muerte transitoria me
acecha
repta en el vacío de mi verdad a medias
el combate está entre el estremecimiento
del vuelo
y el pétreo rastro del recuerdo.
Cuál es realmente
mi infortunio
un viento de planetas huraños me azota
la razón
tengo que ejecutarte proverbio de mi
alquimia
antes de que despierte mi agravio.

ELEGÍA PARA LA TIERRA PROFUNDA

Caes en mí como una intempestiva clave
del renacer
del arrecife y su clamor sonoro
de un lejano y desterrado continente de tierra
que algún itinerante disipado ha olvidado
cráter de estalagmitas
nieve jamás hollada
el paisaje ultimado a dentelladas se queda
en el ojo del ciego que se ha vuelto demente.
Hay que destruir este planeta
matar al mar
cazar a la ballena.
Pobre hombre terrícola. Tu desalmado
impulso
te empuja hacia la muerte.
Mi desnudez asume el cálido color del sol
y sus destellos permanentes.
Adorada mía, tierra profunda
constelación de papagayos astronautas
con la luna perenne de todas tus mareas
entierro la locura.
Tierra mía
68
Grafías
hacedora de todas las cosas de la vida
alguien tiene que saludar la épica de tus
pedernales.
Déjame entonces que yo humano caracol
lleno de mar
te diga : bebo de ti la eternidad y existo.

VIGILIA DE MI EXILIO

En la soledad de la diáspora
la vida es una ulceración
esculpiendo el remordimiento
con un pavor que exuda lamentables
sucesos
quieta está la sombra de mi
iluso esqueleto
lista para apretar el débil acento
que me queda.
Vivo porque me invento en las córneas
de la tierra
que aún debo conocer
y sus voces
que son desgarramientos invisibles de
futuras heridas
quiero sentir mis anteriores furias
el canto libre de mis pisadas antiguas
de mis sílabas desbordadas deshaciéndose
en metafísicas epítetos
por sobre mis hogueras mi garganta
es un rito
de inválido agorero
vibrando entre sonidos de distintas galaxias
siento el eco de una mujer hecha fruta
hecha beso de cristal. Qué duradera es la
brasa de su cuerpo
que todavía aroma mi antihistoria.
la diáspora también es un regreso
un terrible regreso
en el que no se sabe en dónde están
los nuevos y los viejos astros
pienso que antes estuve aquí conmovido
de tanta clarividencia
y que hoy estoy tan lejos de ese panal de
hechos
como si no me hubiera movido el vendaval
que extraño
ella duerme ahora en mi memoria para
que yo la invente otra vez
y me sienta de distinta manera
mi paladar intemporal y eterno la intuye
estoy aquí y dejo de ser
olvido
sigo con mis cauces dubitativos por la
carne dulce de su recuerdo
explorándola
deseo que despierte para que sepa de este
ajusticiamiento
y de su víctima victoriosa reclamándola
a gritos
y esperándola otra vez
en este celestial descubrimiento.

CERTEZA DE LA EXISTENCIA

Mía todavía
mi vida
diáfana y olorosa escritura
del bramido que mora
en la oceánica roca
noción de mineral
duro fermento
los conjuros no pueden matarte
ni convertirse en polvo después de tanto
tiempo de resistencia
- no vuelvas a mirar atrás -
aún deshecha como una pulpa inerme
reventada de tanta incinerada historia
nada puede silenciarte
ni siquiera el olvido con su asalto
constante
ni siquiera ese plañidero tañido de campana
rota
que ladra en el ombligo de las cosas
soberbias
nada puede separarte de este día carcomido
por la distancia
en que tú y mi esqueleto ebrio de
entendimiento
son el yo de la angustia.
Dos dimensiones absurdas sumiéndose
en la encrucijada
de una fugaz presencia desvalida
de una sombra obligada a seguir
como ángel desvencijado
saltimbanqui lamiendo el pellejo del tiempo
nada puede llevarte
a esa diletante cópula con la muerte
hiedra erizada por todos los venenos.
No existe la muerte
no existe
es sólo la iconografía velada
de un anticipado escombro
de un tacto insimismado
Mía
mi vida
llena de resucitaciones
caracola vigía
germinas en la aridez
de los desiertos
te arrepientes del abatimiento
y vuelves otra vez
aunque te nieguen tantas veces
los fósiles de siempre.

SINFONÍA TERRÍCOLA

El haz voluptuoso de tu alegría
es la lumbre
de un comienzo entreabriéndose
en medio de la penumbra astral
es la vendimia de una nueva fantasía en celo
para el gozo de las resurrecciones,
En el imán de tu mirada mujer
de Andrómeda
se encuentra todo el universo
la atmósfera de otro cielo infinito que guarda
otro planeta tierra
otros árboles vivos que tiemblan con la vida
otros ríos de plata besando su corteza.
Después del rostro de los años hay otros
rostros que nos miran desde el poblado
espacio
el Big-Bang conoce nuestro frágil instinto
los mares esconden abecedarios ignorados
islas remotas
montañas subterráneas algas fosforescentes.
Sólo el hombre es feroz. Sólo el hombre.
Acurrucado en su odio su horror muerde
el ansia de su muerte. Cada gesto de amor
en la naturaleza
es una cópula que se brinda para construir
otro suelo
un ostracismo menos
uno debe volver al vientre de su incendio
al rastro de utopía que se perdió
en otro éxtasis
el abedul presagia la visión de lo eterno
que hay que recorrer todavía
el mar vence los límites terráqueos
lanza diluvios bosques lácteos gaviotas
transparentes
la tierra madre eterna siempre nos espera
con sus dulces grietas abiertas
para vencer nuestra porfiada derrota.

POSTINTERIORIDAD

Pongo en vigilia la palabra
el suceso de aullar el tiempo
es una exacta gota de hielo cayendo
persistente sobre mi carne
de olvidado sobreviviente
me interrogo: ¿será la muerte el retorno o el
origen o el fin de este nuevo despojo?
otro siglo desnudo camina como una hormiga
que huye
el hombre se bifurca y bebe su lúdica resina
en el vacío de su precipicio anterior
¿será otra vez la vida ?
los fantasmas de la verdad
me pueblan desdeñosos
debo amainar mi aliento de viajero
imaginario
soy sólo parte de la fábula atroz
de una condena.

DAGUERROTIPO

El pensamiento es una obstinada
brújula que empuja
hacia la eternidad.
Duele la voz por el júbilo de darle olor a la
palabra
pasa el hombre irreverente con su verbo
por los tiempos de los tiempos
transpira su ansiedad en los misterios que su
imaginación le insufla
vuelve sobre sus húmedos vestigios
sobre la sangre que todavía late
entre sus huesos
dolorosos
levanta su garganta ebria de furias
y desgarramientos
se encabritan todos sus sentidos
una vieja sílaba se convulsiona
como un pez sobre
la cresta de una ola de obsidiana
el viaje inevitable transita por la
cosmogonía
con hambre de saber se devora
el tono pensativo del
creador
agoniza la frase y brota otra y otra.
Un viejo jazz
despierta entre las hojas de un libro
el recuerdo espera tranquilo su tributo
de muerte
entre oyes metálicos
los ojos exiliados hurgan en el
maldito discurrir
semántico.
Dónde está la iluminación de la palabra
dónde está la revolución de esta edad
que no puede
aceptar pasivamente las cosas
dónde está el cataclismo de la memoria
que debe
conmovernos.
La palabra se eleva saca sus dientes
con ira
se subleva
y brota la poesía con sus ángeles
y demonios
a cuestas.

EL ESPEJO

Sé que nunca he estado aquí
ni que nunca he llegado
el rostro de este muelle ha mirado
mi vida con compasión
detrás de esta marea hay reposadas playas
donde anclar
navío tras navío he crecido entre puertos
sintiendo
las ausencias
náufrago empecinado de tantas travesías
he vuelto a revivir
he vuelto a ser silueta
sombra
sangre y epidermis.
Bebo una cerveza frente al muelle.
bebo otras
me caen las nostalgias de una mujer
durmiéndose
en mi pecho
de qué color es su piel dice mi insomnio
dónde está su pequeño volcán
para hundirle mi fuego
las vidas que atravesé saltan cruzando
el tiempo
otra memoria nace entre las arrugas de la vida
la ciudad comienza a despertarse de su sopor de
madrugada
la calle es una larguísima cadena de recuerdos
e ideas
trastabillan mis huesos
miro a la muerte en medio de la niebla
y siento que en mí se rebelan todos
mis cadáveres
que están todavía con su sangre tibia.
Me levanto
de esta nueva caída y veo que nadie
habita esta desconsolada vía
que no existe este puerto ni este muelle
y que yo aún agonizo en otro tiempo.

martes 27 de noviembre de 2007

GABRIELA PONCE


Gabriela Ponce es una de las nuevas voces de la poesía ecuatoriana, ella es una joven otavaleña que escribe desde la honda valentía de reproducir el mundo desde el espejo de su pluma; un mundo al revés victima de la polución humana, un mundo injusto donde el látigo del hambre azota, la corrupción viste de frac; un mundo donde casi siempre los peores son los que nos gobiernan


Hacía rato que la belleza humana es administrada por un dictador llamado don dinero; se soborna conciencias y almas; ya ni siquiera los presidentes son quienes gobiernan en sus respectivos pueblos, sino mas bien las transnacionales son quienes deciden el destino de mujeres y hombres.
Gabriela es una poeta con carácter ecológico, egresada en Recursos Naturales Renovables; ella siente el desequilibrio humano pero aún vibra con lúdicos juegos en donde la infancia le gana la partida a ese maldito calambre de la madurez incierta


También ha incursionado en la pintura y en la danza contemporánea.
Es en la Página Cero (Taller poético teatral) donde comenzó a mostrar su obra poética y este es el grupo con el que ha trabajado en Imbabura desde el 2001

La poesía de Gabriela Ponce es de corte social y erótico, sus versos son flechas de Cupido que enamoran a ojos y oídos। Ella ama y siente la vida. Ella atisba desde el cielo a sus sueños y donde pone el ojo coloca el verso.


Hasta hoy cuenta con tres publicaciones colectivas:
- La voz de Eros (Antología de poesía erótica femenina).
- Refundarte (Antología de poetas imbabureños)
- Mujer, imagen y testimonio (Premio en testimonio escrito).
Como publicación individual cuenta con: Clave de Sol, su primer libro
En la actualidad esta dejando curar sus alas rotas y mientras camina danza en el inframundo con hadas, duendes y demonios





DÉJAME



Déjame rozar
tu cuerpo
para abismarme en el hastío
de ambigüedades vanas
para romper mis alas
y reencontrarte en los pedazos de mi piel.
Déjame reinventar
la metamorfosis orgásmica
de la Luna de Acuario.
Y dibujar en tus nalgas
libélulas cósmicas en una muerte temprana
Déjame habitar tu templo
Y en el efecto letárgico de tu sudor
puperponerme a la oración
en antagónicos espasmos
consagrarte en mi cuerpo.
Déjame viajar con el hilarante
sonido de tus pasos
en la cabellera amorfa de tus sueños pintados.
Al final de este sueño…
Déjame perderte
déjame joderme
déjame... dejarte


INCITACIONES TEMPRANAS



Una flor me seduce
mientras mis pistilos
acometen incesto con la LUNA
Las estrellas guiñan sus ojos
y yo repaso tu lengua en mi boca
mis párpados te encierran.
En un beso bilengual
te enredas en mis dientes
me desarmo como un puzzle
mi cuerpo se deslíe.
Acaricio las llamas
para calentar tu sexo
Quiero abrir mis piernas
para caer en tus manos
y desgarrar las ropas de papel
las luces de la ciudad desentrañan orgasmos
Tu preguntas
¿Sobrevivo?
Yo respondo
Solo vive.

TACTO




Dibujo tu cuerpo en la nada
acaricio tu ardor en el aire
y fustigo tu recuerdo.
Sumerjo mi vida
en fatalidades eternas
que escudriñan
follajes cerebrales a deshoras.

Conjuro a tu templo
en noches de alas cortadas
entre delirios iracundos
de constelaciones muertas.
Alucino tu enlunada piel
me calzo en tu sombra
y me pierdo en tu no ser.

ROMPECABEZAS



El colérico fulgor de tu recuerdo
ha formado entre fantasmas nocturnos
este rompecabezas humano
que se arma y desarma en ataviada cópula
El estremecimiento de mis senos desnudos
que rememoran entre cenizas
tus húmedos labios
y como diablo agazapado
codicio tu caprichoso apéndice
que acaricio en silencio
acicalo tus formas
y desdibujo tu cuerpo

EXHUMACION

Tu adiós
me golpea el pecho
y doy despasos a mi vida

Una cuchara revuelve
el grito contenido en la garganta
mientras se fumiga la selva colombiana
y las ánimas se mueren de hambre
(ADUANA RETIENE SUEÑOS)

Se le caen las alas a los pájaros
¿LA ADAPTACIÓN ES NECESARIA?
Cambia el ángulo de inclinación de la tierra
y un susurro se calla en mi boca

Se destrozan los sueños
Se deshojan los cuerpos
EL PLANETA DE DEFIENDE O DE ACABA

En este segundo tiempo todo da igual
sí aún reposo desnuda
en el umbral de tu cama

WELCOME



En el cóncavo adagio
de esta hije puta vida
se desgarran las dolorosas pisadas del destino
Encuentro nefastos misterios en tu lecho
Como siempre
los consumo y deshago…
Forjo un cerco de llanto y karma
Me quedo después …
Con nada
Y sigo con ganas de darle la vuelta al mundo
sentar el tiempo al revés
abrir los ojos para dormir
aún espero ganarle un verano a este invierno

Y hoy
justamente hoy
instalo un OPEN en mi sexo
¿Qué esperas?
- Entra -
Rebusca
Destruye
Pero por favor
cuando salgas
CIERRA LA PUERTA



CORAZÓN

Córtate las venas corazón
Bebe la miel
De tu cuerpo
Auséntate
Violéntame
Despídeme de tu sueño
¿No sé?...
No siento
La nada atrofia
¿Qué significa trascender?
Y para que demonios la eficacia
el fruto o la conclusión
Para que esto
Para que, te quiero
Síndrome de utilidad
¿Se acaba el mundo o comienza?
¡Sí! quiero besarte
¡Sí! Quiero ingresar en tu pensamientos
¡Sí! Quiero
Córtate las venas corazón
Ya no encuentro palabras
Ya no hay diccionarios
Ya no estoy
Me despido
Adiós.

Poema

El poema me agarra, me escapo,
el poema me persigue, me mutila,
a pesar de todo sigo viva
El poema se enclaustra en mi poca noche
y en un pronto amanecer me suspira
El poema , duerme, late, gesticula entre mis pasos.
El poema hace el amor e inconsciente aletarga un pronto orgasmo;
quedo impávida ,
el poema me suplica lo recojo
el poema no me encuentra
ahora yo lo busco.
Estrujo al poema y lo guardo
en la solapa de algún libro calientito.
Conciliamos treguas,
perdonamos olvidos
y sonrojamos en risas.
aún lo conservo en estas páginas
donde el poema y yo soñamos
nuestra pronta muerte.


“... Solo Que Sería Lindo Levantarse Un Día Y Encontrarse Que Por Fin La Vida De Uno Depende De Uno”
MAFALDA



DEUDA EXTERNA



A quien debo agradecer
Las noches perdidas, las noches bebidas y las noches cautivas.
Los insomnios danzantes, cantantes y amantes
El destierro del mundo
El plomo en la sangre
Los mestizos glóbulos rojos
El plasma andino de mi cuerpo
Arquetipo español de los glóbulos blancos
A quien le debo
Ninguna paz y todas las penas
Manglares y arenas
Las armas nucleares biológicas y arqueológicas
Los protones y neutrones que explotan cada día en el inconsciente
A quién debo agradecer
La antihistória de la vida
La seguridad de tener utopías
El sueño de la muerte
veinte y cuatro años de guerras grabadas en la mente
el código genético de la desmemoria
A quién le debo
la segregación de mi hermano
la xenofobia de mi raza
la piel canela que me abraza
quien me heredo tanta burocracia
A quién debo
Si lo he pagado todo
A quién presto
si nací endeudada

jueves 8 de noviembre de 2007

MEDARDO ÁNGEL SILVA ENTRE EL SIGNIFICADO Y LOS ESCAPES

Gabriel Cisneros Abedrabbo
poesialas@hotmail.com

La poesía sin importar la época, su origen o su forma, por ser un metalenguaje en constante e imparable transformación es, ha sido y será para críticos y semióticos el paradigma sin paradigma en la decodificación de la realidad. Qué puede tener el poema “Alma en los labios” del poeta Medardo Ángel Silva para entender la sociedad ecuatoriana, particularmente la guayaquileña de principios del siglo pasado, nos gustaría mucho ahondar en el personaje, en su obra y lo que está constituye en la modernidad, porque de manera indiscutible él es el más representativo exponente e la generación que en nuestro país es conocida como la generación decapitada[1]. Como decía que tiene ese poema que nos da señales, rastros de una cultura y de sus formas, pues tiene eso las grafías como signos fundamentales en la construcción simbólica de una época, grafías que dibujan profundas ausencias del hombre que se enfrenta en el modernismo a la angustia frente a la máquina.

Medardo Ángel Silva sufre el reto de la vida a temprana edad, huérfano de padre ante la crisis económica de su madre se ve obligado a buscar sustento de cualquier forma; de carácter rebelde llegó hasta el tercer curso de colegio por no tener un corte “varonil”, lo que le movió a no regresar al “Vicente Rocafuerte”, incursionó en el periodismo, amó como duende pertinaz la literatura. Su motor fue ese amor, en tan solo veinte y dos años vida escribió como si hubiese sido eterno. Él fue un hijo de ese Guayaquil agro exportador que estaba consolidando su poder frente a los terratenientes serranos y que desde el cacao había construido riquezas que le daban poder político y económico, accesos a nuevas tecnologías de transformación cultural, el automóvil, el avión, los medios de comunicación eran parte de ese mundo, en el que el poeta debió sentir sin lugar a dudas los vacíos del vapor, con los que se ahondaron las soledades de la modernidad, debió sentir la fuerza del espíritu y la frustración frente a una sociedad que no lo entendía, que no aceptaba[2] su obra, así el poemario "El árbol del bien y del mal", no tuvo ninguna acogida causando ira en el autor que destruyera en gran parte sus ejemplares.

Medardo Ángel Silva es uno de los herederos de Alfaro, de su democratización de los procesos educativos, en la liberación del yugo clerical, tiene ante si a un nuevo Ecuador fruto de la permanente confrontación de dos ideologías que durante la mayor parte del siglo XX, con algunos cambios de piel, estarían en permanente contradicción; a la par se da la revolución marxista que viviera Rusia y el auge de un pensamiento vinculado a entender el rol del hombre en un mundo metálico y a veces sin Dios. No es solo el contexto general, es el ser sensible enfrentado al desamor, a sentirse que no pertenece a ese esquema en fulgurante desarrollo. Es irónico que solo después de su muerte su sentido de ser parte de ese Guayaquil mítico haya sido acogido, es como que su trabajo literario fuera aceptado más no el poeta[3].

Sin lugar a dudas es Medardo Ángel Silva, es icono de la identidad cultural guayaquileña, por ser un hombre que a pesar de su temprana edad tuviera el valor y sobre todo la genialidad de escribir lo que escribió, icono que de ninguna forma falta en los encuentros literarios o en las conversaciones de cafetín entre los neo poetas.

Su obra vida y talento son permanentemente estudiados y cantados en la memoria viva de la gente, que sabe que murió y como vivió con la cara blandiendo los sables a la angustia, al amor y al desamor. Dentro de los planos intangibles de la cultura, Medardo Ángel Silva es aquellos que sobreviven sin necesidad de texto de estudio ya sea por el mito de su vida, por sus poemas que cantamos como pasillos o por ser el poeta que murió en la misma forma del cuento que escribiera; muerto no por la bala sino por la soledad, muerto por la angustia y la desesperación de respirar en un mundo automatizándose.

Es también el representante de una segmento que se va consolidando, la clase media alta de los intelectuales que enamoran con su pensamiento y que caen en la seducción de “los paraísos artificiales”, que acabaría luego con la vida de nuestro poeta post modernista Miguel Ángel León.

Es triste, pero indiscutible en la mayoría de los casos, que el significante de un creador toma sentido con su muerte.

1Sus integrantes se auto eliminaron y se caracterizaron por el uso e estupefacientes de forma particular la morfina.
2 Si se entiende por aceptación los niveles mercado del arte.
3 Esto pasa en ocasiones de manera reiterada con muchos escritores, la gente ama sus obras no a ellos como personas.


SELECCIÓN POÉTICA:

ESTANCIAS

Señor, no ha recorrido mi planta ni siquiera
la mitad de la senda, de que habló el Florentino,
y estoy en plena sombra y voy a la manera
del niño que en un bosque no conoce el camino.

De profundis clamavi Pastor de corazones,
da a mi alma el fuego que hizo de la hetaira una santa;
renueva los milagros de las resurrecciones;
espero, como Lázaro, que me digas: ¡Levanta!

***

Esposa Inevitable, dulce Hermana Tornera,
que al llevarnos dormidos en tu regazo blando
nos das la clave de lo que dijo la Quimera
y en voz baja respondes a nuestros cómo y cuándo;
apenas si fulgura mi lámpara encendida,
derroché mis tesoros como una reina loca,
me adelanté a la cita y, al margen de la vida,

¡ha dos siglos que espero los besos de tu boca!

***

No dicen los inviernos que no haya primavera;
en la noche más negra palpita el alba pura:
lo sabio es esperar; es fuerte quien espera
-buen sembrador- velando la cosecha futura.

Las horas en su danza llevan tan loca prisa,
que a la risa y al llanto ofrecen pronto fin:
feliz quien pueda ver con la misma sonrisa
la serpiente del bosque y el lirio del jardín.

DETALLE NOCTURNO

Un gato, grave y frío, sobre el vecino alero,
en yo no sé qué fina meditación se pierde,
contemplando la rosa de la luna de enero
con la viva esmeralda de su pupila verde.
Inclinada la testa como un Platón ideólogo
e inmóvil, en hipótesis magníficas se abstrae...
y sólo turba el hondo silencio del monólogo
la canción olorosa que alguna brisa trae.

VELADA DEL SÁBADO

Marcha la luna trágica entre nubes de gasa...
sin que nadie las toque se han cerrado las puertas...
El miedo, como un lobo, pasea por la casa...
se pronuncian los nombres de personas ya muertas...

El abuelo las lámparas, por vez octava prende...
se iluminan, de súbito, semblantes aturdidos...
Es la Hora en que atraviesa las alcobas el duende
que despierta, llorando, a los niños dormidos...

LO TARDÍO

Madre: la vida triste y enferma que me has dado
no vale los dolores que ha costado;
no vale tu sufrir intenso, madre mía,
este brote de llanto y de melancolía!
¡Ay! ¿Por qué no expiró el fruto de tu amor,
así como agonizan tantos frutos en flor?
¿Por qué, cuando soñaba mis sueños infantiles,
en la cuna, a la sombra de las gasas sutiles,
de un ángulo del cuarto no salió una serpiente
que, al ceñir sus anillos a mi cuello inocente,
con la flexible gracia de una mujer querida,
me hubiera libertado del horror de la vida ... ?
Más valiera no ser a este vivir de llanto,
a este amasar con lágrimas el pan de nuestro canto,
al lento laborar del dolor exquisito
del alma ebria de luz y enferma de Infinito!

AL ANGELUS


Atravesó la oscura galería...
al Angelus... llamaban al rosario...
La religiosa voz del campanario
vibraba en la quietud de la Abadía.
En sus manos de nácar oprimía
el viejo Kempiso el Devocionario...
La luz de un aceitoso lampadario
delató su presencia en la crujía...
Se vio palidecer su faz de nárdo...
hablaba de Eloísa y Abelardo
el llanto que la fuente diluía.
Y la Sor que en el mundo fue princesa,
inclinando la pálida cabeza,
atravesó la oscura galería.

OFRENDA A LA MUERTE


Muda nodriza, llave de nuestros cautiverios,
¡oh, Tú, que a nuestro lado vas con paso de sombra,
Emperatriz maldita de los negros imperios,
¿cuál es la talismánica palabra que te nombra?
Puerta sellada, muro donde expiran sin eco
de la humilde tribu las interrogaciones,
así como no turba la tos de un pecho hueco
la perenne armonía de las constelaciones...

Yo cantaré en mis Odas tu rostro de mentira,
tu cuerpo melodioso como un brazo de lira,
tus plantas que han hollado Erebos y Letheos,
y la serena gracia de tu mirar florido
que ahoga nuestras almas, exentas de deseos,
en un mar de silencio, de quietud y de olvido.

ANIVERSARIO

Hoy cumpliré veinte años. Amargura sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre;
de razonar con lógica y proceder según
los Sanchos, profesores del sentido común.

Me son duros mis años y apenas si son veinte
ahora se envejece tan prematuramente;
se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos
que repentinamente nos encontramos viejos
en frente de las sombras, de espaldas a la aurora
y solos con la esfinge siempre interrogadora.
¡Oh madrugadas rosas, olientes a campiña
y a flor virgen; entonces estaba el alma niña
y el canto de la boca fluía de repente
y el reír sin motivo era cosa corriente!
Iba a la escuela por el más largo camino
tras dejar soñoliento la sábana de lino
y la cama bien tibia, cuyo recuerdo halaga
sólo al pensarlo ahora; aquel San Luis Gonzaga
de pupilas azules y rubia cabellera
que velaba los sueños desde la cabecera.

Aunque íbamos despacio, al fin la callejuela
acababa y estábamos enfrente de la escuela
con el "Mantilla" bien oculto bajo el brazo
y haciendo en el umbral mucho más lento el paso,
y entonces era el ver la calle más bonita,
más de oro el sol, más fresca la alegre mañanita.

Y después, en el aula con qué mirada inquieta
se observaban las huellas rojas de la palmeta
sonriendo , no sin cierto medroso escalofrío,
de la calva del dómine y su ceño sombrío.
Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?
Hay tanto que observar en los negros rincones
y, además, es mejor contemplar los gorriones
en los nidos, seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas de color de luna.
El sol es el amigo más bueno de la infancia;
nos miente tantas cosas bellas a la distancia,
tiene un brillar tan lindo de onza nueva! Reparte
tan bien su oro que nadie se queda sin su parte;
y por él no atendíamos a las explicaciones.
Ese brujo Aladino evocaba visiones
de las mil y una noches -de las mil maravillas-
y beodas de sueño nuestras almas sencillas
sin pensar, extendían sus manos suplicantes
como quien busca a tientas puñados de brillantes.

Oh, los líricos tiempos de la gorra y la blusa
y de la cabellera rebelde que rehúsa
la armonía de aquellos peinados maternales,
cuando íbamos vestidos de ropa nueva a Misa
dominical, y pese a los serios rituales,
al ver al monaguillo soltábamos la risa.

Oh, los juegos con novias de traje a las rodillas,
los besos inocentes que se dan a hurtadillas
a la bebé amorosa de diez o doce años,
y los sedeños roces de los rizos castaños
y las rimas primeras y las cartas primeras
que motivan insomnios y producen ojeras.

¡Adolescencia mía! te llevas tantas cosas,
¡que dudo si ha de darme la juventud más rosas!,
¡y siento como nunca la tristeza sin nombre,
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre!
Hoy no es la adolescente mirada y risa franca
sino el cansado gesto de precoz amargura,
y está el alma, que fuera una paloma blanca,
triste de tantos sueños y de tanta lectura...!


LA RESPUESTA

Muda a mis ruegos, impasible y fría,
en el sofá de rojo terciopelo
un pálido jazmín hecho de hielo
tu enigmático rostro parecía.

La hostia solar, en roja eucaristía,
se ocultaba en el mar; y, al dulce cielo,
el divino Chopin su desconsuelo
en un sollozo trémulo decía.
Y cuando, por oír esa palabra
que eternos lutos o venturas labra,
te hablé de tu desdén y mi agonía,
con ademán de reina mancillada
me clavaste el puñal de tu mirada,
muda a mis ruegos, impasible y fría.

LA EXTRAÑA VISITA

Por la noche la Muerte las alcobas visita
donde dormimos nuestros apetitos bestiales y,
buen vendimiador, los frutos escogita
de sus vendimias eternales.

Una vez a mí lado llegó calladamente
y, cual si fuera un miembro próximo de la familia,
me acarició las manos y me besó la frente;
yo comprendí todo...

Y, desde esa vigilia,
ella marcha conmigo
y se acuesta en mí lecho
y su mirar oscuro toda mi vida abarca...
¿No ves, por mi actitud, que estoy como en acecho
del rumor con que boga su misteriosa barca?

EL PRECEPTO

Deja la plaza pública al fariseo, deja
la calle al necio y tú enciérrate, alma mía,
y que sólo la lira interprete tu queja
y conozca el secreto de tu melancolía.

En los brazos del Tiempo la juventud se aleja,
pero su aroma nos embriaga todavía
y la empañada luna del Recuerdo refleja
las arrugas del rostro que adoramos un día.

Y todo por vivir la vida tan de prisa,
por el fugaz encanto de aquella loca risa,
alegre como un son de campanas pascuales,
por el beso enigmático de la boca florida,
por el árbol maligno cuyas pomas fatales
de empozoñadas mieles envenenan la Vida.

SE VA CON ALGO MÍO

Se va con algo mío la tarde que se aleja;
mi dolor de vivir es un dolor de amar;
y al son de la garúa, en la antigua calleja,
me invade un infinito deseo de llorar.

Que son cosas de niño, me dices; quién me diera
tener una perenne inconsciencia infantil;
ser del reino del día y de la primavera,
del ruiseñor que canta y del alba de Abril.

Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro, ser suave;
trino, perfume o canto, crepúsculo o aurora!
Como la flor que aroma la vida y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches y lo ignora.

RAUL ARIAS

(Quito, 1943). Militó en el grupo Tzántzicos en la década de los años 60 y publicó en la revista Pucuna sus primeras producciones literarias. En la década de los 70 formó parte del cuerpo de redacción de la revista La bufanda del sol.

Obra literaria: Poesía en bicicleta, 1975; Lechuzario, poesía, 1983; Trinofobias, poesía, 1988; Signos en el fuego, reportajes, 1987; Espejo: un zapador de la colonia americana, obra premiada en el Concurso de Libretos de Radioteatro de Radio Televisión Alemana, 1989; Luces y espejos en la oscuridad, escrita en colaboración con Iván Toledo, Premio Nacional de Obras de Teatro convocado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1990; Cinemavida, poesía, 1995; Caracol en llamas, poesía, y Picadas del viento, radioteatro (2001); Pedal de viento, antología poética, 2004; Duende escapado del espejo, volumen que recoge trabajos sobre Eugenio Espejo, 2006.

Su poesía se ha incluido en antologías del Ecuador y otros países.

Ha producido las series radiofónicas: Pensamiento y cultura de Nuestra América, 1980, veinte programas con escritores y poetas latinoamericanos; Escritores Ecuatorianos, 1981, veinte programas con escritores y poetas ecuatorianos; Reportaje a treinta poetas ecuatorianos, 1988.

La libertad buscando patria, CD con la vida y poesía de Jorge Carrera Andrade, abril 2007.

SELECCIÓN POÉTICA

No sé cómo soy
ni me interesa.
¿A usted le interesa?
Siento la piel del viento
y la acaricio.
No derramo una lágrima-lente
detrás de una puerta
ni viro un vaso
para que se ahoguen
El sol me quema
y me agrada.
Puedo ser la tangente
del mundo
pero vivo mal.
Leo los periódicos
para enterarme
que hablan mal de mí.
Digo: si no me conocen
¿cómo pueden hablar mal de mí?
Empujo una carreta,
llevo un balde,
pregono
lo que ustedes ven.
Voy a las plazas,
no me escondo,
no me conocen
ni me conozco muy bien yo.
No sé cómo soy
ni me interesa.

* * *

El poeta maldito que quiere pasarse las horas
bajo agradables techos, recogiendo las moscas
o peinándole a dios su peluca tostada.
El poeta maldito que no quiere ser desplazado
y sus dos brazos medio rotos luchan por coger
el arroz entero y echárselo a la panza.
El navajero y pelador de palabras
como papas con gusano.
El oidor incesante.
El casi criminal.
Linfático, nervioso estudiante de las canciones
de las cocineras y de los cantantes populares.
El todo-sol, todo-41.
Oculto puede existir para el amor
aunque de amor esté hambriento como un lobo.
¿Qué son las calles –dice- sino puentes colgantes
entre la vida y la muerte?
Sin embargo, pulidas, hermosas como ojos de iguana,
el camino desde la mosca hasta el ciego,
establecido por un trayecto de miradas,
incomparable, incomparable
en su vuelo de madera..
El poeta maldito fuma espermas para no aburrirse,
duerme en la puerta del horno
para que se queme el pan,
para que el sordo siga en su sordera,
para que el monje sea completo, con fusil.
El poeta de piscis
que prepara su testamento bajo el agua,
y cree, sobre todo cree en la superficie de la tierra,
y le estorba un moco grande
que vio pegado en la pared
y tiene que almorzar en la fonda negra
frente a un buitre de humo
y bebe chicha con esquirlas
y el un ojo ignora de vez en cuando
lo que hace el otro
y sus medias se le hayan pegado al alma
y el alma llena de mugre vaya a parar
junto a la ropa en una soga, a secarse,
para que le sigan usando.

Quiso desposarse y ahora hay problema
en el ruido del bosque.
El canto del pájaro, a las seis.
El yunque, a las seis.
Para que siga durmiendo el bienpensante.
No sabe aún si quiere cabra, puta, violeta y fragancia
o mugre entumecida y triste.
Paseó por el bosque con el sexo erecto
detrás de la bragueta.
Junto a él –rumor de hojas frescas-
la tibia escalinata del amor, rodeada el talle
por manos anhelantes.
La luna en Verne, lámparamor todavía,
y abajo entre las ramas y la noche,
el vello jugoso exprimiendo cortinas.
El amor quizá sea grande cuando se lo continúe.
cuando lo canten mil y otro mil lo escuchen atentos.
Ahora, no. Ahora es una revista pornográfica,
un coito con tijeras.
“Estate quieta, estatua de la vida”.
“Prohibiré la lucha de clases”.
Con tanta estupidez, el sol parece quemar más
¡y que así sea!
“La amé en un portal.
Fuimos a la iglesia
Para acariciar sus senos”.
“Almorzamos con tal vagabundo.
Nos reímos mucho. Del carajo y del plato sucio”.
Despósate.
Quedemos en esto.

* * *

con la lucidez de los muertos
estos hombres caminan
con la garganta en el sol
estos hombres se mueven
se mueven
me asombran sus corbatas de hierro
entran como viento
e instalan sus ganchos en mi cuerpo
allí se quedan
mi cabeza es una escoba
que barre el vidrio del mundo
soplan niños
que se esconden en cajas de fósforos
me empujan hacia tumbas innumerables
se esparcen mis pedazos
nadie me ayuda a buscarlos
siento que estoy en el circo viendo animales de la selva
me río en el horizonte
cae el cielo y me ahoga
nadie quiere gritar conmigo
parece difícil
una cuerda anuda mis pedazos
salgo a las plazas y me muestro
rostros de papel pasan
pasan
y quedo sin saber qué soy

* * *

el sexo es una gran noche
que no se olvida de castigar a sus creyentes

el olor más fecundo es el que exhalan
todos los hombres

el mar más inmenso
el que cabe en mi lengua

la mujer más perfecta
la que orina en las calles
y pare genios al mundo

tengo un recuerdo de selva en el sexo
las noches caen en mis manos
como árboles locos
reparto en cada plato un sudor niño
que será consumido con el fuego del sol


* * *
Preparo los pensamientos para mañana

Tengo mi locura hecha:
conseguiré tu amor
a temprana hora
en el lecho de mi hermano.
Yo, ¿qué puedo ofrecerte?
Mi cinismo,
mi mal humor
mis manos
para acariciar tus cabellos,
mi dulzura opaca.
Tenlo en cuenta: óyeme
cuando te llame.
Te esperaré en el sitio imprevisto.

* * *

así,
sol encallecido, encabritado con todos
los dolores posibles de esta tierra
-pequeño trompo lanzado
por la piola de algún loco-;
así,
digestando la cabeza,
expulsado de un óvulo,
átomo que flota en un viento con dientes;
así,
o realista,
caminando tranquilo entre casas normales,
mugrientas, con viejas cuchicheando del dios vivo
y la vecina, riéndose de sus piojos y sus curas,
yendo al cine con una muchacha mientras en mi país
Santo Domingo, en mi corazón Vietnam,
unos señores asesinos
matan mis hermanos, padres, abuelos;
así,
potenciándome el mundo
voy;
así nomás es todo esto,
te cae un edificio de mentiras encima
o el motociclista te mira
como un ladrón;
pero entras en un bosque y ves claro,
tragas tierra y agua
y sales limpio;
o mejor,
en un barrio de esos
por los que diariamente chorrean por las calles
borrachos negros, y no necesitas decir
soy poeta
escribo poemas perfectos;

en realidad
mi voz se funde con lo que comprendo,
se que la dejo entre dos ladridos de luna,
en la hermana triste, en algún rincón sórdido;
más poeta soy cuando me alejo de una cama
con mujer desnuda, y digo: es hermoso el mundo,
es mujer el mundo, no es como creen los idiotas
derrotado el mundo;

así
yo no ordeño palabras para que se rían o lloren,
no soy propagandista de mí mismo,
me meto a los sitios que me gustan,
con las gentes que me gustan;
me cago en los partidos
pero quiero un partido para luchar mejor
y botar la basura de este siglo;

así,
contaminado y todo
camino, llamo, subo a los buses,
me meto los dedos a la nariz,
trepo a los postes, sus luces me muelen las costillas,
trago polvo y música,
bailo con los locos en los hospicios,
visito presos en las cárceles;

los subversivos contienen
pasos en sus manos;
las lenguas son dulces; caminamos
encima de diferentes hilos; la luna
está enlazada,
nosotros
lo sabemos mejor que nadie;

la luna es hermosa,
les patea en las narices
a los poetas románticos,

así,
o de otra forma,
sinuoso, helicoidal,
en vuestros puños y en los míos,
caminando,
hablando,
luchando.

ALFONSO MURRIAGUI


Alfonso Murriagui, nace en Quito en 1929, Estudia en la Escuela de Comunicación Social, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador, durante 25 años, ha dedicado su vida a la defensa y difusión del Arte Popular. Actualmente sigue trabajando en poesía, narrativa y dramaturgia; es miembro del Comité de Redacción del Semanario Opción.

Murriagui es un hombre comprometido con su pueblo y las causas justas, militante de izquierda sin claudicaciones, maestro ético y preocupado en la formación de comunicadores responsables, generoso amigo, trabajador del arte popular, periodista y comunicador veraz, investigador acucioso.

En 1961 es parte fundacional del grupo Tzántzico, se encuentra entre sus promotores, integra la redacción de la revista Pucuna; fue Vicepresidente de la Asociación de escritores Jóvenes del Ecuador en 1965; Director de Relaciones Públicas de la Universidad Técnica Luís Vargas Torres de Esmeraldas 1972-1976; Director de Difusión Cultural de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central 1985-1992.

Poeta, Narrador y Dramaturgo, ha publicado Poesía Universitaria 1962; 33 Abajo, primer libro Tzántzico Editorial Universitaria Quito 1965; Pampa de Oro (relato) 1981; Las huellas del Futuro, Quito Editorial de la Facultad de Filosofía 1987; La vida y otros paisajes (poesía), Ambato 1987; El ritual de los noctámbulos (poesía y cuento) varios autores 1991; Con las mismas palabras (poesía) Colección Pachacámac Fondo 1993. Inéditos: La verdadera historia del mejor trompón del mundo, 8relato) ; De la rockola al calabozo (novela) ; Los pobres no somos ladrones (relato) ; Desde mi soledad (poesía) ; Entre las nubes y el asfalto (poesía). Sus poesías constan en la Antología de Poesía Viva Latinoamérica de Aldo Pellegrini, Editorial Seix Barral España; en Antología de la poesía Latinoamericana Italia Editorial Feltrinoli y sus cuentos figuran en el índice de Narrativa Ecuatoriana realizada por Simón Zavala en 1992.

Entre los Premios figura: el Segundo premio en los Juegos Florales de Ambato en 1987; Tercer premio en el Tercer Concurso Universitario de Poesía y Cuento 1991; Primer Premio en el V Concurso de Poesía, convocado por la Asociación de Empleados de la Universidad Central en 1993 ; Segundo Premio Universitario en el Área Artística y Literaria 1995; Segundo Premio Universitario en el Área Artística Literaria 1998.

SELECCIÓN POÉTICA


DESDE EL OJO DEL ÁRBOL

Agazapado, tenso,
con el huracán en el ojo,
camino sobre el mundo
con la esperanza
de que un hombre nuevo
se levante.

Sabemos que la quietud
no sirve
para sacar las espinas
que mantienen despierto
al intestino,
ni que los dos maderos
que clavan mi otro yo
pueden oscurecer el rayo cenital
que habita en los caminos.

Si estuviera inmaduro,
buscaría un pretexto
para decapitar al pez
que viaja rectilíneo,
o dejaría que se mantenga
quieto el rascacielos
que juega en la sombra
del agua.

Pero sabemos
que vienen otros tiempos,
que la memoria
ya no está deslumbrada
y que los dientes
son piedras preparadas
para romper
el miedo que nos ata.

Por eso poco importan
los minutos de espera,
si sabemos que viene
la innovación secreta,
en el ojo del árbol
o en la raíz del agua


LA HORA DE LOS CONEJOS

En la noche,
cuando tienes sumergida
la caricia
en un nudo de arena,
cuando de tu presencia
solo habla
la huella de la luciérnaga,
buscas la voz del fuego
para alumbrar tu rostro.

En la noche,
cuando desfilas por la hierba
en busca de tu hermano
y bañas tus recuerdos
en las alas viajeras
de tu ancestro,
desconoces el nombre
que te pusieron
dos veces al revés
para ocultar tu nombre
.
Cuidas tu noche
porque sabes que servirá
para escapar del látigo,
para contar los capulíes
y dar vuelta al mensaje
que danza en la fogata.

Tu vienes por la noche
y tus manos
se van por las veredas
buscando las huellas
de los conejos
o la cascada gris
de la neblina.

Por eso tienes
las rodillas en punta,
la lengua afilada
para beber las sombras
y los brazos atentos
para decapitar los grillos
que te espantan.

DOS VECES VIDA

Vuelve dos veces
al sitio de tus párpados,
retoma tu intestino
y aléjate del fondo
de tu lagaña ausente
para desconocer lo conocido.
Deja de estar sujeto
al paso absorto
en la mitad del hilo;
escapa de la urgencia
que se pudre
en las puntadas viejas
del mismo amanecer
embrutecido.

Ponte tus dos mitades,
saca tus nuevos dedos
y camina seguro
por las frescas raíces

¿Crees que te darán
los surcos por tus manos?
¿Te comprarán los ojos
por un juego completo
de pan nuevo?
¿Te ofrecerán camisas
transparentes
para cubrir tus siglos?

¡No!
Todo te negarán,
te llamarán perverso
cuando quieran hundirte
y te dirán hermano
cuando quieran pisar,
sin que protestes,
tus mil huesos ausentes.

Tienes que desconfiar,
dejar de lamentarte
por el agua que pasa;
tienes que ir, resuelto,
a rescatar el polvo
que deja tu mejilla.

No tengas miedo al grito
ni al caballo que salta.
Tú puedes, alza el NO
y no te quedes sumiso
sin la vida.
Ha llegado la hora
de dar la media vuelta,
de saltar contra el muro
y arrojar, con tus manos,
el dolor y la afrenta.

DESDE LAS RAICES

El recorrido siempre fue igual
desde la lengua del caracol
hasta la barba del maíz.
Sus huellas están presentes
en el paisaje que refleja
la luz y el hambre
de todas nuestras gentes.
Ya nos hemos cansado
de andar la misma ruta;
queremos hacer otros caminos,
desenterrar los soles escondidos
y salir con las manos
llenas de nuevos hijos.

LA SANGRE Y SU RECUERDO

Cae la pestaña y se va,
con un pedazo de ojo,
a descansar
al fondo de la lluvia.

Cae la palabra
y se lleva
la soledad del viento
a navegar de contrabando
al río.

Cae la sangre
y sigue circulando
en la moneda abierta
del recuerdo.

Así,
mientras la lluvia se evapora
y el viento se adormece,
los glóbulos
sedientos de futuro
van llenando los sueños
con su savia.


EN BUSCA DE RESPUESTA

Busca la luz que te hace falta,
descubre la música
que tienes en tu barro
y tu mañana.

Todo lo que reclamas
está en tu propia sangre,
en la nube espectral
que dejó tu presencia
en la piedra ignorada.

¿Por qué tus ojos limpios
buscan la luz
en playas ignoradas,
si tienes en tus manos
el color de tu misma
indumentaria?

¿Para qué esas preguntas
al forastero
que perdió su carpa,
si no te va dejando
media hora de esperanza?

Sabes cuánto te beneficia
la alborada
y jamás te detienes
a refrescar tus pasos
en la escarcha.

Vas sin buscar respuestas,
sin preparar tus dientes,
ni dar las dos puntadas
que faltan al paladar del agua.

¡Deja de reclamar
el sol,
toma tu voz y canta!

LAS REDES DEL INSOMNIO

Es fácil dar la vuelta
el calendario,
tachar los días malos
o suprimir, sin prisa,
los domingos.

Pero vivir a fondo
los minutos,
darle el tiempo preciso
a la media hora,
señalar el instante
del retorno,
eso ya no es tan fácil.

Porque se acaba el tiempo
tratando de lograr
un pez redondo,
que caiga
entre las redes
del insomnio.


VIAJANDO EN LA PALABRA

Somos desde hace tiempo,
venimos del mismo continente
en donde, poco a poco
quieren sacrificar
a las luciérnagas.

No nos han dicho nada,
pero todos los días
la piel se va estirando
para abrazar al río y
besar la montaña.
Ya pasaron los tiempos
de naufragar en sueños;
hoy queremos viajar
al fin de la palabra,
para darle la forma exacta
a la esperanza.

¡HOLA!

¡ Hola ! río viajero,
pájaro que rompes
la soledad
con tu guitarra.

¡ Hola ! carrizo firme,
voces de rondador
en tu garganta.


¡ Hola ! manos y dientes
progresivos,
que muerden el futuro
y amasan la canción
de los caminos.

Este ¡ Hola ! general,
es para la firmeza
de la gente
y para el duende eterno
que me habita;
para los camaradas
que se fueron
y para los que beben
la luz
en los nuevos senderos.


I

Yo no nací
para quedarme quieto,
clavado como señal
de kilometraje
en el camino.

Necesito viajar
en las manos del aire,
irme por las raíces
hasta encontrar
al hombre nuevo
en la canción del agua.

II

Cuando muera,
los árboles que sembré
se quedarán firmes,
proyectando al viento
mis recuerdos.


III

Desde la ventana
miro el bosque,
el vuelo
de los pájaros;
el enjaulado
soy yo.

IV

Mientras la lluvia cae,
los pájaros
planifican la paz
bajo la acacia.

V

Eucalipto:
árbol de peces iguales
que navegan lentamente
entre las ondas del aire.

Murmullo de mil cristales
que se rompen en la tarde,
manos tenues que dibujan
el paso de las edades.

Manojo de peces secos,
dedos que juegan al aire;
en tus ramas se han quedado
verdes los gritos del aire.

VI

Excéntrico señor,
dueño del bosque,
suspendido en el aire
el colibrí se baña
con la miel del geranio
y la luz de la tarde.


VII

El horizonte
es una línea
imaginaria
que se borra
de las pupilas
cuando la muerte
nos atrapa.


II

El beso
es una pluma
o la dulce expresión
de una manzana;
es la luz detenida
en el instante
en que la vida
canta.

III

Nombre de mar,
sonrisa de ternura,
mi compañera
teje la mañana
mientras los colibríes
chupan la miel
en sus pupilas claras.

IV

Si tus ojos
se detienen a mirarme,
me quemaré, adentro,
con la candela
de la esperanza.

V

Mantente despierta:
si cierras los ojos
se me apaga
el mundo.

VI

Se da la vuelta el tiempo
y nos encuentra
buscando la memoria
de los sueños,
el túnel de los besos,
el fuego que habitó
nuestros silencios.

Y volvemos a estar,
como al comienzo,
en el ojo del agua
y su misterio,
en senderos distintos
que al unirse
recobran la ternura
de los viejos recuerdos.

I

Se que la vida
no se va, se queda
en la mitad
de todos los caminos,
en la mirada azul
de los que pasan,
en la guitarra clara
del recuerdo.

II

Dejamos pasar la vida,
simplemente,
sin comprender que vivir
es robarle
algo a la vida.


III

Para que la derrota
no nos empuje
al lado negro,
debemos darnos cuenta
de que emergemos
desde el suelo,
que las cosas nos marcan
en el ojo
y que la gente
confía en nuestra fuerza
para tomar la luz
y conducir el fuego.

IX

Con la guitarra al hombro
al poeta es un pez
que escala la mañana
y busca en la ciudad
o en la montaña
las palabras precisas
para planificar
la luz y la esperanza.

X

A cada cual su tiempo:
a la abeja,
el tiempo de las flores;
a la luna,
el tiempo de las algas;
el fusil,
el tiempo de los pueblos.

De LOS INSTANTES
DEL AGUA

(fragmentos)

II

La magia del agua:
de su caricia nacen
los caracoles
y las algas.

III

Si buscamos
algo que se iguale
al amor,
encontraremos
que no hay un beso
tan envolvente y tierno
como el beso
del agua.

VI

Abre la boca, pez,
quítale, de sorpresa,
dos segundos de luz
al agua quieta.

VII

El alcatraz
lima con su radar
la piel
del agua.

sábado 27 de octubre de 2007

NELSON VILLACÍS


Gabriel Cisneros Abedrabbo


Nelson Villacís (Ibarra, 1969).Dirige el taller de literatura “Página Zero” en la ciudad de Ibarra, su tenacidad poética le permite romper los esquemas y construir planetas de letras en el ritual del ser, el creador construye en los colores, en los olores esotéricos de su misticismo. Él salta, multiplica grafías en las que la poesía se construye desde un estilo propio

Las formas, las texturas y el fuego de la poesía de Nelson Villacís, no deben ser descritos en una critica un poco fría, deben ser descubiertos en el acto de amor que el lector y el poeta mantienen en la sobrevivencia del texto; así que les invito a que se integren al sueño del poeta y que transmuten los actos en el tercer elemento del arte; porque para mí la lectura de un texto la contemplación de una obra de arte u otros entraña un dialogo entre el creador y el espectador y de este diálogo, como fruto de una armonizar de fuerzas distintas surge la valoración personal del bien artístico y eso es lo realmente importante porque desde nuestra individualidad asimilamos, construimos y recreamos el arte.



Ha publicado los libros:
Ungüentos para adelgazar una flor (Poesía)
Con más amor que ego (Ensayo)
Eva, Ebriedad y Enigma (Poesía)
Tartamundo (Poesía)
Tartamundo (Obra poético teatral y body painting)


SELECCIÓN POÉTICA:

Ecuador es un país extraño. Tiene el gobierno en Quito,
la administración en EE.UU. y la población en España

MIGRANTE
Echa de menos la tierra de las primicias
donde desnudaste el primer arcano de tu amante ardiente.
Echa de menos el fresco llamado
de la ortiga en la mañana
y el brezo beodo con que exhalaste el polvo.

Hoy que has transitado leguas bermejas
y llevas los brazos tullidos por el sueño.
Echa de menos el camastro de tu patria
y llora por ser huérfano a los sones de la carne
los que alguna vez hasta espinaron tus oídos.

Echa de menos al perro
con sus cortos ladridos
al negligente Domingo en que te aburrías
al doble puñetazo con que maldecías
en la mesa, la sopa que hoy extrañas.
Echen de menos mujeres, heterosexuales
hombres y travestis de madera
y ojalá su tricolor falda y chaqueta
nunca sirvan para almidonar
el estrépito de más de quinientos truenos
con que nos demolió la vieja bruja de la Madre Patria
que antes nos encadenó en nuestra propia casa
y hoy nos fragmenta en casa ajena.

DIOS DEL ADIOS .

Dióscuro Dios nevado
adiós lengua muerta de ceguera.

Dios bañando el teclado de los senos del cielo
adiós adivino sin arcanos.

Dios dorso de faquir A pie descalzo por los vidrios
adiós memoria desdicha lagrimera de los párpados.

Dios del uno y uno separados
adiós separación ya no te amo.

AUTOATENTADO
¿Cómo diablos negar la tozuda vinagrera
que me provoca la memoria
ser una sanguijuela piromaníaca del recuerdo
y un agorero puñal del olvido?

¡ Maldita sea !
No más zancadillas para el tropiezo
ni sonrisa estúpida y efímera .
Quiero adquirir un libro a destiempo
de esos que no merezcan ser leídos.

Maldita obsesión de hematoma con la caricia
menester de labio atado a la metáfora
alucinación de ternura con el sustantivo.

Quiero doparme de verbos y adjetivos
romper con el poniente pronombre y el artículo
y en conjunción zodiacal
censura los ovos canela de mis pupilas
para ciego a las huellas de otro
persuadir al lenguaje del misterio
que me autorice morir en paz y descrédulo
siendo amado, no entendido.

EPITAFIO
Las blancas nubes trotan
por el vasto azul del cielo
Un acongojado imbécil ensarta las manos
en los bolsillos de su pantalón gris y ciego

Un niño niveo y de piernas chuecas
se rasca las testes al disimulo
en tanto
los vehículos cabalgan por el asfalto de la avenida

Los árboles frotan sus palmas con el viento
mareados con las fábricas que eructan
smog en las esquinas

La muerte emigra
de esta cosmetología de moscas
atrapadas por el paladar de los deshechos

En esta fosa Tartamundo de ugres descalcificadas
la muerte es la que lacta
porque la vida padece amnesia compulsiva.


SOLO ZODIACAL.
¿Se escribe por ignorancia o por costumbre?
La letra es un ángel gótico
que desde el sepulcro seduce
a las almohadas de Morfeo con esponja y algodón.
La palabra vacila como el insurrecto
antes de emprender la huida
es una kábala ofrendada para asumir un reto.

El silencio es el pedestal del ayuno
el síndrome de down a veces
o el Dalai Lama en el Tíbet
meditando el loto de su sueño.
El silencio es el asteroide enigma del deseo.
Caifás hostiga a Cristo.
La macrobiótica se declara en huelga de hambre
contra el óxido carnívoro.
Los dinosaurios no son más que ratoncillos.
¿El escritor es un mago de Oz
o un simple semántico esclavo?
¿El poeta es un hijo de Dios
o un hijo de puta?
No sé.
Cuanto escribo es
para confidenciar silencios
al baúl de la deidad
o del apocalipsis ciénego.

MERCADO DE VALORES
Todos somos hombres y mujeres de negocios
Diners, Visa, Master- Card
Rolex, Daimler-chrysler
Chanel number five.
Todo es negocio
El breakfast, la banana split
los culos en Argentina la piel canela en Brasil
Todo es negociable
El cambio de color de ojos y pelo
Estampitas de Alá ,Lao Tsé, Buda
Confucio, Jesucristo
Examen de orina y heces en el laboratorio clínico
Todo ha sido negociado
Los señores del Peyote
las estrellas de Holllywood
las gorditas de Botero
las mascotas con pedigrí
Las amas de casa, el café
y el helado ron con pasas.
Todo al servicio del negocio
La marca de ropa
los seres en pelotas
las falsas noticias
el boom del rock and roll
La realidad de la vida
el mito de la muerte
Los diuréticos, el vaivén de anos
al servicio del papel higiénico
Cuando las acciones bajan los oportunistas suben
los que supuestamente trabajan
inspiran los versos
de los que como yo supuestamente no trabajan
¡ Oh my God !
Todo de negocia
Hijos de proveta, hijos proxenetas
Laxantes, cortes de pelo y preservativos
Dioses absolutos Dioses relativos
El Hábeas Corpus, la cadena perpetua
La European Cup, la copa América
La página web consulta obligatoria
de los ciberwevonautas
Los libros de poesía, el ascenso en la oficina
Maradona y Pelé reyes del puntapié
Pamela Anderson y su par de tetas
Todos somos hombres y mujeres de negocios
Todos somos hombres y mujeres de mierda
Todo se negocia
Yo, tú, él, ella
La nicotina y la botella
Y aunque el despertador suena
casi nadie despierta


¿ ?

¿ Qué sabe la mosca golosa
de la letra arábiga ?
¿ El semen de los Esquimales
vendrá en cubitos de hielo ?
¿ Beberán los arcángeles
del ébano pecho de Dios padre ?
Y Dios hijo vomitará en los ascensores ?

El espíritu es un albañil desamparado
que busca sus zapatos
en la catedral de los murmullos.

La estatua dominguea
ruegos limosneros de rodillas
en un mundo agujero negro
que delira patas arriba.

SOLSTICIO DEL MERCADO

La navidad eructa sus lacónicas limosnas
y coloca ojeras de elefante
en el ojo del bolsillo de los ciegos.

De tanta publicidad
guarecemos tontos
mientras el recién nacido en rasa paja
no puede oponerse a la corruptela de bonos y presentes
donde las almas se regalan su propio infierno.

Jesús
no soy de los que te delatan
tampoco de los que de rodillas te sobornan
pero toma en cuenta
que si el humano nació sordo
no necesita de orejas
si nació sin manos en el corazón
¡ que demonios hace con esas uñas hincadas en la extorsión !
Si nació con pies
para que lleva puesto patines de ambición.

LIBRO EN ÉXTASIS

Un libro abierto en vitrina es como una prostituta,
se manosea y vende por unas cuantas monedas truncas.
A un libro los doctos le clasifican por materia,
sin saber que muerde y besa lo que la mente infecta.

Estas engañado querido lector,
si piensas que un libro te arreglará la vida;
no es medicina, ni curandero,
porque ese no es su oficio.

Ingenuo mortal. Por favor,
jamás cites las frases de un gran autor en tu epitafio,
déjalo que viva entre los vivos,
que quién escribe nunca está muerto.

Un libro es ignorado o transferido en vicio
Un libro es un soñador desvalijado;
muerto de hambre se gana el pan
a tesón del sudor de la letra en cada día.

Un libro no es propiedad de odiosos intelectuales;
pero tampoco edecán de mediocres,
supuestamente originales.
Un libro no es monógamo o polígamo;
es puerta abierta, no moraleja,
porque nadie sabe a ciencia cierta
sus íntimos secretos.

Un libro empastado, engomado o cosido
en edición de lujo o baratija, da lo mismo.

Un libro santo o pervertido,
disfruta la libertad
de ser o no ser leído.

PIE DE PÁGINA

Uno no sabe lo que sigue
nisiquiera una nota a pie de página
dichosos los árboles que jamás prodigan
a donde desplazan sus ramas.
A veces el ígneo oro enluce las fachadas
otras el heno sosiega
boquiabierto de sed y ocio.

Uno apuesta la vida
anudando o desatando
y en el lago del ojo ajeno
zurce barro en las aguas.
Uno hecha humo de rabia
o con boca preñada de elíxir
blasfema una plegaria.
Uno asciende peldaños o desmiente barricadas.
Uno olvida y recuerda
al que ama y al que increpa.
Mas cuando la piel padece de arrugas
y el pelo tose sus canas
cuan gracioso es descubrir:
que sabiondo de quimeras
y erudito entre ignorantes.
Al fin de cuentas.
Uno no sabe nada.


ANDA POEMA Y CALLA.

¿ A quién le importa
la manija desigual, la hora exacta
cuando se trata de declarar
el amor, la ira o el llanto ?

¿ Quién proclama su interés en boca ajena
cuando el beso le sabe a sal o diente de ajo ?

¿ De qué sirven las Homilías
cuando tienes la fe hecha grietas ?

¿ De cuánto puede servir una hornilla
si no existe alimento que se cueza ?

¿ De qué sirven estas estúpidas palabras
si lo que imploro es silencio en cada página ?

A los poetas Beat…
UNDERGROUND
Etéreos trovadores del Hachís
vagabundos subterráneos del metro
alucinantes viajeros del caleidoscopio
que centellaron sus pasos
bajo la procacidad del suburbio
de la Gran Manzana y San Francisco.

Faquires de la palabra punzante
demonios de la resurrección copulatoria
ebrios, yogas
coreógrafos de la amalgama Beat.
Canonizo su flaca educación
para con los señores fatuos
elegantes pobres diablos del sistema.
Condecoro su rebelde verbo con la presea
de la vena erecta que hinchó la lírica garganta
de los falsos profetas.

Elevo una oración insubordinada
para que los gnomos y arcángeles
humanicen sus milagros hacia ustedes.

Ginsberg Burroughs Kerouac y Corso
más allá de la muerte nos veremos
tras la hijueputa explosión
de un brebaje de semen en la vasta boca del cielo.

LA CALLE.

...Los que pasan, los que pesan,
los que no saben donde pisan.

La calle es una trampa pasarela
de glúteos con pedigrí
y pechos con etiqueta.
Hay semáforos colorados
que dejan autos y transeúntes erectos y grietas.
Hay gente que encuentra la llave;
pero no sabe de que puerta.

La calle está llena de pelones, de teñidos
de gente con más de un arete en la misma oreja,
de pulseras y pulmones con polución hasta las cejas.

Hay quienes piden té
y se los bebe una cerveza.
Hay niños que aman las flores
y solo pueden venderlas,
paradójico proverbio
de poner precio a lo que aprecias.
En la calle se ríe y llora
con la misma fuerza y viceversa.
Hay riqueza en granos de arena
y toneladas en una playa de miseria.


La calle yerra atiborrada de envidiosos que insultan
e hipócritas que adulan y se saludan,
de delincuentes con sala VIP
y roba espejos de vereda;
de los que manejan grandes marcas y empresas
que atropellan su consciencia.

La calle enciende luces con cuerpos bellos
para iluminar a los espíritus feos.

La calle deleita, asusta, atrapa.
La calle anochece y despierta
y si se busca no se encuentra.

La calle va de perlas o de mierda.

EL INDOMABLE.

Befas y elfos me lapidan
con inaudita letra gótica
en la pizarra de la vida
¿Quién piensa en degollar
entre paréntesis mis sombras?
¿Quién hierve mi esperma y hornea
mi lengua de liebre en un purgatorio de arrabales?

Cuando la ciénaga muerte salga a buscarme
hallará que mi risa de arrayán y piel
ha domado el párpado de su espíritu
enloqueciendo la bruta bruma
de arduos laberintos manuscritos.

GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO

Dos de diciembre de 1972, habitante de un mundo donde los cuestionamientos transgreden al yo creador y se propagan en versos, en cantos, en ritos donde las sensaciones emigran al lector y se radican en él.

Poeta de la generación posterior al pos desencanto, su trabajo es serio y constante: en 1992, obtiene el premio provincial de poesía joven “Alfonso Chávez Jara”; en el 2003 y en el 2005 gana el Segundo Lugar en el Concurso Provincial de Poesía, convocado por el H. Consejo Provincial de Chimborazo.

Ha publicado “Ceremonias de amor y otros rituales” 1996 (Casa de la Cultura de Chimborazo), “Ego de piel” y “Cópula panteísta” 2003 (Ed. Pedagógica “Freire”), “El otro Dios que soy Yo” y “Ombligo al infierno” 2004 (Ed. Pedagógica “Freire”) y “Mujeres para Morir” 2005 (Ed. Pedagógica “Freire”), “Peregrinaje y Raptos” 2006 (Ed. Pedagógica “Freire”). Además en antologías, revistas y periódicos dentro como fuera del país. Actualmente se encuentra trabajando en el poemario “Poemas para ahorcarse.

El creador también ha incursionado en la crítica artística en varios medios de comunicación social como diario “El espectador” (1999 – 2000), la Revista dominical Panorama de Diario Regional los “Andes” (2001 –2002), actualmente colabora con la revista “Vida a Colores” de diario “La Prensa” en donde esta encargado de la difusión y comentario de aquellos cultores de las distintas artes.

Lo más importante en Gabriel Cisneros es que no existe un divorcio entre el poema y el poeta, los dos son uno en la dualidad, que parte de la vida misma del escritor.

CHUQUIRAGUA

No me han extirpado
tus pétalos,
ni he perdido tus geografías
en silencios light
de una modernidad
llorando ausencias.

Tus danzas susurran
en nosotros,
en los yo de cada segundo
que respiran tu nombre
letra a letra.

CAÍDA

Aléjate demonia
con tus flores de marihuana
incrustándose en la ausencia,
con tus soledades soñando saltos de
hembra sola…

REALIDAD

Dentro de la cacofonía
mi diablo sueña mujeres.

ENGAÑO

Necesito fornicar en el silencio de la noche
para que entiendan que te amo.

SOLEDAD

A uno le capan en silencio
en una campana rota por la costumbre
de niños sin escuela para caer . . .


DICTADURA


¿Cómo a uno le matan
los ángeles que un día creyó amar…?

¿Cómo a uno le friccionan
los muertos que se fueron sin mirarnos…?

LULAS UPANAS

Secuestran su cordura entre los mármoles,
entre el sexo de eunucos dioses
sin mañana

MUJER DE NADIE…

Amor de todos,
te haría mundo en mi piel
sin espejismos,
sin sal en los desiertos
de la noche.

Poema piel
me haría sibarita de tus labios
por ser duda y holocausto
de los lebreles
que bullen en mis venas.

Mujer de soles blancos
Mujer de fuego
tus ternuras a veces callan
con desquicios de epidermis ebrias.

Mujer de nadie
si tú no vuelas
puedo ser sol en tus crepúsculos
NO SÉ

El día suda mujeres agónicas;
todos los cantos escapan
en la rayuela sonámbula,
degollada a media luz.

Que veloz saltas el manicomio,
ya no tengo más danzas;
mi hembra de papel
para hipotecar trenes.

Ya no me cantas
mi sueño se ahorca
entre mujeres frígidas
y hombres de lata.

Me has olvidado
y ya no soy cura
en tu diezmo prometido
en tu éxodo inconcluso

Qué es el sexo,
que soy ahora,
los mutis de tu país extinto.

ME HABLAN DE TI

Extraños escarabajos
se filtran desde tu ausencia.

Ya no eres pétalo
en la posibilidad
de derrumbar los muros,
sustancia andina;
eres la certeza
de ecos compartidos,
sin embargo
llueven kilómetros
en nuestra premura .

Los besos se santiguan
ya sin credo y
la piel se abandona
en el mensaje apagado
de una máquina
que me habla de ti.

QUÉ ABANDONADO ME TIENES. . .

Las libélulas
cuando callas
saltan en mí
a tu piel:
escapulario de
besos aún no compartidos.

Sabiendo que te derrites en mi paila
no puedo invitarte al fuego
… planchadas las horas se
pierden en la memoria

Crisálida de todos lo espacios
callas en la levedad de mi piel
eres igual que la religión
poema embotellado
en una máquina que nos separa
mi amor callado
mi caricias de calles abandonadas
se desgranan entre el frío
de una pantalla.

Salto desde tu seno dormido
a una báscula de voces militantes
de ecos antiguaos
opio en nuestra noche

KAMIKAZE


Te rompes el himen en esdrújulas inútiles,
te lanzas sobre un mundo de porcelana
que no huele tus fronteras
de planeta bullendo acantilados.

Te estrellas en cuerpo inútil
sabiendo que has muerto en vano.


SIN TENER NADA

Alguna vez, salte el muro, amé en los burdeles, fui libre en los suicidios de mujeres que escapaban de dioses falsos, sude una hembra que no existía, dance entre parias en noches sin luna y sin cielo.

Hoy que las catedrales se derrumban en las cruces que no plante, que extraña nostalgia me rompe la felicidad que alguna a vez tuve sin tener nada.


Espero que este texto les ropa y les zurza los espacios en donde sea necesario

¿ACASO?

Me podrás matar,
desde la sonrisa de tus miedos,
desde tu sexo envuelto
en la lengua del prójimo

¿Me podrás matar sicaria
ahora que quiero morir?

INCESTO

El incesto de nuestros sexos
inventa el croar de extintos pájaros
quita las piedras de la piel
y riega nuestras hambres.

A veces nuestro tartaro
tiene más cantos
que apagados azules;
más urgencias y señales
que hipotecados abrazos.

Nuestro incesto, bruja,
es un mar de alacranes
aprendiendo a llorar.

jueves 25 de octubre de 2007

PABLO YÉPEZ MALDONADO

Ibarra, 1958

Miembro fundador del Taller de literatura Matapiojo en los años 80; en la actualidad forma parte del equipo de investigación y redacción de la Revista Espacios y es miembro del Grupo editorial K-Oz. Ha coordinado varios talleres de creación literaria.

Obra literaria

“Con las manos en los bolsillos, poesía, 1989, “Deseábulos”, libro colectivo, 1992, “Reconstrucción metálica”, poesía, 1995, “Toca piano duende de la magia”, poesía, 1996, “La alcoba de los patojos”, novela, 2001

Premios

Primer premio en la Trienal de poesía “César Dávila Andrade”, 1993 con “Reconstrucción metálica”, Segundo premio en la Bienal de Novela, 1993, con “La alcoba de los patojos”

Comentarios:

NUEVO REALISMO ECUATORIANO

Miguel Donoso Pareja

“La alcoba de los patojos, de Pablo Yépez Maldonado (Ibarra, 1958), es otra novela del estribo, es decir de las últimas de esta puesta al día transitoria. Fue segunda de la bienal del género en 1993 (ha tardado ocho años en publicarse, lo que habla de lo ‘estimulante’ que es escribir en nuestro medio), después de Y no abras la ventana todavía, de Sonia Manzano, certamen de cuyo jurado fueron parte dos escritores de la más profesionales y calificados, Salvador Garmendia y José Balza, ambos venezolanos.

Su autor logra darnos en ella una reflexión profunda –no exenta de un humor ácido que se burla de todo (‘menos del hombre’ aclara el personaje protagónico)- sobre el amor y la sexualidad (tal vez obsesiva y repetitiva esta línea de su estructura temática, lo que atenta contra los bellos acercamientos a lo erótico que contiene la historia), la literatura, la militancia, el país (de los patojos), la frustración, la soledad, la vida literaria y artística de los años 80, le mediocridad, la proliferación de los talleres y grupos literarios, las privatizaciones (van a privatizar hasta las bibliotecas públicas), el partido, la desolación de la izquierda tras la caída del mundo del Este, la Historia, la Independencia (Quito, Luz de América ‘antes de que se inventara la electricidad’), el desconcierto, y el pobre Sucre ‘más devaluado y empolvado que el realismo socialista, esperando que lo eleven a mariscal de las monedas, a dólar por lo menos, para alabanza y gloria de su nombre y de los banqueros’. A pesar de tratar estos temas, La alcoba de los patojos no cae en lo panfletario, ni siquiera en lo declamatorio, de lo que se salva por el humor y el recurso de colocar las partes discursivas como notas de pie de página.

A más de todo esto, puede leerse chismográficamente: hay personajes reconocibles, lo que podría aumentar su localismo, por un lado, y el interés de los lectores parroquiales, por el otro. Sin embargo, y esto es bueno porque la salva del folklore local, la novela se lee muy bien sin necesidad de las identificaciones.”


RECONSTRUCCIÓN METÁLICA

Para quienes creían que una poética del desencanto vendría a instaurarse en el país, este libro convoca a una reconstrucción metálica del oficio del poeta. Poesía demoledora; poesía meta-social; poesía militante con la vida (no necesariamente con la política), en donde la ironía, la crítica corrosiva, contra lo inhumano del mundo contemporáneo, configuran un texto creativo, lleno de ritmo, intensidad y fuerza.

Un lenguaje accionado por la catapulta intuitiva y sensible del poeta comprometido con su oficio. Más solidaridad, más compromiso poético con las pequeñas revoluciones cotidianas, nos demanda Pablo Yépez Maldonado, una de las voces más originales de la lírica actual en el Ecuador, en este poemario que obtuvo el Primer Premio en la Trienal de Poesía de Cuenca, en 1993.


Un texto


TOCA PIANO
DUENDE DE LA MAGIA

Pablo Yépez Maldonado


Estas ganas de sentirme tierra húmero
o corazón pentafónico
de ponerme zapatos para repasar mis dudas
desayunar la gravedad de mis escritos
o satisfacer con el índice
la necesidad de airear mi esternón
y mis costillas
subir a los buses
y servirme un gran poema de vallejo
guardarlo debajo de mi seriedad postiza
y secretamente humedecer mi miopía
caminar con la ternura sobre urnas y ceniceros
comprar una lámpara el aceite
y depositar su llama en el vértice de mis dos brazos
expropiar un cuento a los propietarios de la tristeza
y la caspa
y el silencio que adormece sus cerebros
fumar el último cigarrillo apretando tus manos
descoser el peldaño
que me hace dirigente de pulgas y sueños terrenales
material para encofrar el cielo
gusano y fumigador de estrellas


soy una araña balanceándose en el invisible hilo
que separa y suelda
lo
re
vo
lu
cionario
ac
re
lo
porque bien puede gloriarse
este revólver en puntillas
de entorpecer las relaciones humanas
o los contactos con los otros espacios
o las penas con las cuales juego en mis versos
o las críticas que aplico con todo celo
a mis flacos personajes


el individuo que se queda banca o principio o dogma
el espacio que es repetición y repartición
los sueños que son canas y más trabajo
el inicio una tarde la cama el beso y vos pedazo de ilusión
o cortecadete
o la sotana y sus asfaltos
la lavandera y sus tres aguas
la masa de juguete para estructurar teoría rompope
o ensayo
el sudor que por el miedo me descubre enfermo y paralizado
la muerte que me rodea como un viejo amigo
la risa el polvo la pequeña gana de ser escritor
con teléfono en los despachos del partido
comité pro
comité para
comité cuando
comité ahora
ahora cuando los rastros de los bombarderos están a veinte yardas tierra
cuando la huella es una diáspora caminando de espaldas para creer que regresa
un niño con diez frios círculos desubicándose en el dato
a la carga
dónde y porqué
dónde se esconde la palanca para derribar el tiempo
o los esquemas dónde el borrador para temer la vida y sus sensuales huesos
dónde la escoba para derretir el cometa que nos dejó estáticos
dónde la luna con sus enormes gafas azules para almorzar la fe
donde vos y tus enormes ojos verdes para desanudar la inercia
dónde yo y mis terrenales ganas de morir haciendo lo justo
o lo preciso o lo generoso o lo que se acostumbra en estos casos
y qué de mi miedo a quedarme solo y sin voz
y sin vos
dónde el panorama y su cementerio
el espejo que pueda reflejarme en el reverso del universo
dónde la razón para desordenar el pequeño ciclo que
conduce a la nada
la perinola que navega en los charcos para destemplar el frio
dónde la raya los billusos
la prima desafiando la curiosidad
dónde comienza el mito y sus ganas de animarlo todo
dónde mi imaginación y la angustia
el cerco con el cual se juega en la concha enorme del deseo
el vidrio y la sábana con que cobijé mis ganas de cambiar
o la mordaza para los gritos de los muertos dónde
la humanidad que pulula en los barrios pobres
y la necesidad del silencio
o la criminal acción del cuchillo atravesando la garganta y
sus vocales
o la prostituta y su vagina cargando todos los pecados del mundo
dónde la ternura del intelectual que cubre su pobreza
con el harapo de teorías peregrinas
dónde la mano que destruya
que nos ponga a producir la historia con otra servilleta


toca piano
partido de la imaginación
amor escrito en los ásperos molinos del tiempo
toca piano duende de la magia.

POEMA CON DOS PUNTAS DE UNA ESTRELLA


Por vos
llegué a esto
tambaleándome por los tensos andamios del cosmos
vestido con luces del costillar humano
con tímpanos de lo efímero
como la muerte
por vos
encontré la cicatriz que se forma en el viento
y su signo
la luna de neón
y la mujer de sonido metálico
la estrecha sonrisa del horizonte
-imágenes encontradas al azar
en una funda de trapos viejos-
lo hermoso de una botella
incendiaria
las desiguales formas con las que golpea el agua
en las telas extendidas de la imaginación
las luces
y los inviernos de papel
los éxodos voluntarios
la oportunidad de estar vivos
y con ojos como reos de culpabilidad
por la tierna fuerza que se refugia
a la izquierda del corazón
por los márgenes clausurados
por la rutina que se descorcha cuando apareces
y de la nada fabricas
lo helechos emplumados para el amor
por la curva demasiado pronunciada
de la noche
o el estigma de la angustia
en nuestros pechos
por la lucha que damos
al ritmo
de estos espumosos
cuerpos.


de RECONSTRUCCIÓN METÁLICA, 1.995

NATURALEZA MUERTA

Vuela embrión de caracol
vuela debajo de la axila de cristal
incrústate crustáceo en el ombligo molido
corcovea como golpe astral
vuela para aprisionar el cielo
vuela con la rabia diluida
con la tenacidad del árbol que cae permanentemente

Hay una historia trabada en las bisagras
en las coyunturas óseas de la memoria
el corazón bate e hincha los canales
la sombra se desliza del personaje
corazón maldito y gitanero
corazón bimotor cuasi hidráulico
muere el cuerpo y rebrota el tiempo
ah manecilla terca que va cobrando sueños
muere ventilador rojo y plúmbeo
con el carbón atado al fuego y sus cenizas
un gato ha comido tus sombras con gran apetito
no hay ejercicio capaz de reptar
de arañar la tierra como la serpiente
con el sueño exorbitante de los poros
de los elegidos
dos axilas se mezclan con lubricidad
cartón cromado
alma trepadora
rojo reloj entorchado en marcas y figuras
pared entera para fabricar muertos y graffitis
si no escapo de la aldea
me comeré sus calles sus cloacas y sus putas
digeriré sus grandes edificios empotrados en el cielo
sus relampagueantes historias de héroes y manos partidas
de columpios sin bancos argollas o cadenas
que los anclen en el viento
si no huyo dibujaré mis pies en el asfalto
descolgaré sus campanas ciegas
para que se desplacen en las ondas magnéticas
de las radios
si no logro escapar derretiré al sol en una sartén
para freír mi ansia mi locura
mi deseo reprimido por tanto bus por tanto silencio
descubriré que la muerte es el lado más humano de la vida
la vida un pasatiempo certero para endulzar el tiempo
el tiempo un hueco en la razón
la razón un abecedario desteñido en la cabeza
la cabeza un artículo de lujo en una biblioteca
la biblioteca un arsenal de palabras para habitar la tierra
la tierra una malla metálica para biodegradar las células
las células muertas de hambre
las células catafalcos vacíos de vidrio y luz
y movimiento en círculo en el mismo terreno
en la misma y llana posición de desposeído
de nihilista a tiempo completo
a través de escenarios y lugares serios
a través de la muerte como posición histriónica
como reflujo
de las mismas voces porque después de todo
la vida es una puesta en escena
de los inventarios de huesos
de los litros de plasma
de los archivos de neuronas
de los viejos y desgarbados sueños
de los mismos y entumecidos poros
que me hicieron volar al principio
de esta naturaleza muerta.

VER SI ON


Por un absoluto y extraño poder
el agua se desliza y las piedras
quedan como su vestigio y su rastro
el viento se convierte en sonido maderable
mientras las hormigas impulsan la tierra
con su paso permanente
los huesos sirven para cercar
los sueños
las cigarras desgarran la luna
en mil pedazos
y hacen crecer la lluvia y la magia
los oídos calculan la humedad
y se mueven asustados de tanta quietud
el tiempo no existe
más
que en círculos vegetales
y el sol evapora capas
descascarando la piel de estos poemas
hay una extraña sombra
que se acuesta y resbala
hay una convulsión gitana de colores
que se posa
sobre pequeñas estrellas de cristal
hay vidrios iridiscentes que reflejan
a la noche como una enagua de monja misionera
y su olor se extiende sobre la hierba
y enerva y encabrita
e impulsa a los hombres
a construir palacios de cristal con hojas secas
y sus hijos maman
melones lechosos y brillantes
apretando sus piernas en las caderas
bejucosas
de sus madres
hay un tiempo que se extrae de las plantas
y dimensiona pasados
y proyecta miedos
y lanza sus saetas de algodón vegetal
para herir de muerte a un avión
de colores
que se posó sobre una rama
y enormes dientes trituran lodazales
en búsqueda de la carne y
árboles gigantescos con cimientos superficiales
y ríos que matan la sed y las hojas
que cubren como parasoles y la muerte
que extraña de tanta vida
se despierta en cada ojo alucinado
los sonidos se columpian en su fábrica verde
los chinicuros
las cocuyas
las huanganas y sajinos
copulan en esa alfombra verde
tejida hace diez mil ceros
debajo de cada piedra un espíritu
en cada raíz habita su causa
en cada carnada está su presa
debajo del sol está la sombra
en cada gota de agua viene su brisa
su vapor y su semilla
su proporción de algas aluviales
su porción de hielo y su roca
en cada paso está demarcado su planta
su pie y su esfuerzo
su estructura calcinada en las microondas
cósmicas
cada rama tiene su poblador y su reverso
cada habitante su destino y su incierto
la hoja de papel escrita por los ríos
cada fuego que se extingue
su urna cineraria
su pasado
cada vulva su olor y su visitante
cada tiempo su estación y su insecto
cada vuelo tiene su dueño y pretexto
cada palabra su límite y fantasía
la perfecta estructura de lo que aún no es
y su ciclo
y el fonema que lo designa
es una contingencia
y su juego aleatorio
cada quien posee su mundo
y su nada
su vida.

Tena, octubre, 1992


RUTINA URBANA II


Tus sueños y los míos hace tiempo que duermen juntos
se conocieron una tarde violeta y fría
en la ruleta del azar y sobre la sábana de césped
tu cuerpo y el mío ya no recorren
los andamios falsos de esta ciudad atormentada
sus falos de vidrio y aluminio
construidos para poseer al viento a dios y a la luz
tus pies se dirigen hacia las esquinas más iluminadas
los míos buscan los charcos y las rockolas
de esta ciudad extraña
mezcla apurada de barro hormigón armado y tejas españolas.

Nuevamente tendremos que recoger la cal de nuestros sueños
inventarnos nuevos graffitis para pintarlos
en las destar­taladas sábanas del deseo
reconstruiremos paso a paso los mismos errores
con distintos per­sonajes
haremos esfuerzos para desalojar promesas
metas no cumplidas facturas amarillentas
desayunos fríos de tanto alzar la voz
desnudaremos nuevas escenas con los mismos cansados cuerpos
y pediremos un antojo bajo la luz de leche de la luna
para creer que hemos vuelto a renacer
pero nunca más nos crecerán las alas
ni se nos caerán los dientes
solo la rutina pasa a sus anchas en esta casa
donde los rincones tienen sus secretas historias
y los calcetines ya saben por dónde caminar
para que no crujan las tablas
ni se rompan los cristales
de esta casa
que nunca fue nuestra.

Tus sueños y los míos
despiertan en la misma almohada
y caminan con muletas por distintas calles.


MUERTE EN EL PAPEL
DE LOS DESEOS



Muerte blanca de papel
muerte tornasol y azucarada
muerte encaramada en los andamios
y recubierta por un cielo gris pastel
bajo la manga de los fotógrafos
en el balance de los economistas
sobre el conventillo de los desocupados
y a la esquina de la misma historia
muerte de paletó y corbata negra
muerte alucinante como la sangre de los guillotinados
muerte de cal y maleficio
de primera plana y sonrisa congelada
muerte del reloj atrapado en el concreto
y -la posibilidad de soñar-
muerta también
muerte de los sonidos en los subterráneos
en los trípodes de los muralistas de fachadas
muerte en la garganta que no replica
ni define al mar porque no conoce su sentido
muerte en martes por qué no
o en julio
-bonito mes-
para un entierro
muerte en silencio y apoplejía
de cadáveres con ritmo en los videos
que los vuelve tangibles
en las portadas.

La muerte
en su democracia divina y engominada
posa su pie sobre la historia
a pesar de
la sal de los espantos
el vino de las cofradías
el sudor de las vírgenes
el placer de los epicúreos
el juego alado de los niños
y la sangre fría de los cirujanos.

Los días no terminan de acostumbrarse
a mi garganta
ni a tu sexo
ni a tus senos
en este hueco para la ternura y su presagio
para el contagio y su estampida
sus falsas expectativas
yo sé
con certeza que la muerte
anda con zancos en esta cama
y en la de cualquier mortal
que pinte el placer
como un poseso.

martes 23 de octubre de 2007

ALFONSO CHÁVEZ JARA


Nace en Villa La Unión, provincia de Chimborazo, el 5 de diciembre de 1956. De amplia actividad cultural. Comienza a distinguirse desde el colegio en calidad de dirigente estudiantil. Participa en varios eventos culturales a nivel local y nacional obteniendo triunfos para su colegio el Maldonado. Luego en Quito, como estudiante de Jurisprudencia se destaca en la organización de movimientos culturales. Su poesía es reconocida y sigue cosechando lauros. Funda y dirige su propia Editorial "VIVAVIDA", cuya selección de poesías apareció con gran suceso, causando revuelo a nivel nacional e internacional.

Alfonso Chávez tuvo una amplia experiencia en la creación, redacción, publicación y difusión de obras literarias. Sus experiencias en las revistas "La Pequeña Lulupa", "Diablo Huma" y "Pedrada Zurda" atestiguan su trabajo. Ha animado talleres de literatura. Ha participado en recitales en diferentes ciudades del país y de Colombia.

Su producción ha merecido comentarios favorables de críticos nacionales y extranjeros que califican a la poesía de Chávez como un fustigamiento a la conciencia, a la creación y a la situación social imperante. Atrevido en la creación y el manejo del lenguaje.

Pero hay más en Alfonso Chávez, una visión para dinamizar los procesos culturales y democratizar la cultura, llevándola a todos los niveles sociales, por eso su temprana muerte el 12 de noviembre de 1992, causa una frustración colectiva en la comunidad cultural del ecuador. Es Alfonso Chávez precisamente el suscitador del Taller de Literatura Sacapuntas que daría origen a la revista del mismo nombre.

Ha publicado: “Canto de Vuelo Firme”, “Inquilina Noche”, “La Medianoche Sacude la Memoria” y los libros póstumos “Instantes” y “Tanta vida y jamás”.


De Canto de Vuelo Firme, 1979


POEMA PARA EL FUEGO
DE UNA FE

Pescador de alegrías,
centinela terrestre,
¿en qué buenmozo puerto
anclaste tu esperanza?,
¿qué ola peregrina
se traga tus anhelos?
espera...
ya seremos violines
imponiendo el compás
cuando lleguen combates,
y te armes por el pan
y arrojemos tus redes necesarias.

¡Ah!
entonces,
un sol impronunciable
navegará en nuestro mar

hacia la orilla.

MI VIEJO HUÉSPED

Va un corcel desnudo entre las pajas,
su trote es lento,
sus pupilas negras,
lleva en su trote el recuerdo vago
de cien batallas
que inútilmente dio a su propio tiempo;
sus cascos pisaron ilusiones,
enredaron flores,
hicieron alambradas
que pusieron triste su morada;
los minutos pasan
y a su ritmo-
trote-
lento
se pierde el corcel oscuro entre las pajas.

El astro que anuncia su retorno,
pinta su cielo semioscuro
y el corcel aparece desnudo,
sacude su piel roja,
bota el sueño,
y,
a la luz del cielo se preve
que todavía le queda hilo en su carrete,
su trote es menos lento,
más marcado.

Trota,
trota,
páramo arriba,
la caballada no lo espera,
de súbito,
-como al llegar invierno
retornan golondrinas-
se ve en la llanura
la mirada de la caballada
dando la bienvenida al viejo huésped;
sin vacilar,
se acerca
busca el olvido de las cien batallas.

Viene el ejército vestido de pajas,
nuestro corcel comanda las escuadras,
confiado va delante,
sabe el triunfo,
sus cascos van pisando firme,
luego de esta batalla,
a lo mejor quede bella su morada,
si no,
llamará a todos
a reencontrar la vida.


JUGLAR

I

Puede ser que juntando
huiragchuro y tambor
nos salga un canto nuestro,
canto de vuelo firme,
abierto al pecho;
mas,
sucede que andamos acechados
y el canto no nos sale
a voz en cuello,
entonces,
aprendemos a descifrar signos,
a no besar
los besos con los labios
aunque los besos viven
y cada quien comprende
a ciencia cierta,
la dimensión profunda
de un verdadero beso.

II

Aprendemos a saber
por quienes
rueda la rueda
y se empina el sueño,
por quienes se hablan,
clareando
las palabras,
se saludan los bosques,
se desmayan los ríos,
se agigantan,
tumulto a tumulto,
estas ganas inmensas
que nos nacen
de ser cantores
de hombres
vueltos grito,
de gritos
tornados verso.


CANTO AL
CAMPO COLORADO



Desciendo en mi potro
de poeta,
con la autoridad de una perdiz
en un trigal ganado,
para deciros,
piedras coloradas,
enamorados ponchos vigilantes,
que lo que estáis haciendo:
tomar vuestro derecho
así
de frente,
hace que la guitarra
se haga cuco,
o sol,
o enamorada,
rasgue el telón amargo
para mostrar lo fresco del pasado
y la añejada prenda
querida
del futuro.
Si así tomáis la vida,
¿cómo pensar que
el páramo está aullando
la ausencia de bocinas?,

¿cómo no galopar a vuestro mismo ritmo?

Mirad,
reventando al sol los pensamientos,
escuchad los gritos
de alegría
de todos los costados.

Ahora sois 10.000,
diez mil
tiernos compadres
buscando en las raíces
su propia identidad.
Diez
mil pequeños
en gigante
mano agitadora
erigidos;
mañana,
quizá,
y por la mañana,
amaneceréis lanzando albazos,
danzando lanzas,
machetes,
azadones,
y los gorriones
nacerán de vuestras bocas
como un intrépido
¡carajo!
¡carajo!

de vuestra propia
obra.


REQUIEM POR UN RECUERDO


Me hace mal
la mañana en que estoy muerto,
en que en mi mar,
se acuestan a dormir
las barbas ilusorias
del ayer azabache,
o cuando ancla un lamento,
un suspiro en mi muelle de paz
por ya no verte,
entonces,
en traje de campaña,
me quiebro las espadas
y me nace volverte,
regresarte.

Nunca habrá humedad
de encanto en la mejilla.

A veces,
el canoso recuerdo
tornase tempranero
y,
ya en sus postreras layas,
saca a relucir
su impúdica nariz:

entonces es cuando
la resistencia en posición

de ¡firmes!,

enfila dardos
y aquí,
aquí me quedo,
amplia la sonrisa,
la mano presta,
pronta la sangre.


CELADOR


Amo al volcán
por su afición a incendio,

y al agua
serpenteada golondrina
que
acaricia la gruta de mi paz.

Así el volcán en guerra
o
el agua,
roncadora cristalina,
dormida leona en lago,
van como el día:

crepusculando
cuanto esté de fiesta,
tiñéndome de auroras
los lamentos.

Estoy en guerra
con mi antigua paz,
estoy en paz
con mi presente guerra

y quiero ser
un guerrero vigilante
de la paz nueva,
paz reconquistada.


PRINCIPIO



Antes
de que nos crezcan
las pestañas,
solo fuimos la sombra
de una esperanza suelta
o fuimos
el problema anudado
de un pañuelo
empapado de amor
o de remordimiento.

Después
con las palabras
fuimos amaneciendo intentos
intenciones,
inciertamente
fuimos sabiendo vernos
con amor o dolor
en un caballo de palo
regalado.


AUSENCIA


Amanzanillado de caricias
pende en mi destino
ese campo tuyo,
ese paisaje verde
—tu recuerdo—
en donde

haciendo el amor
en plena guerra,

no pudimos
bajar de tu vientre
un hijo,
una caracola,
una mariposa
que abrigue con sus alas
nuestras únicas vidas.


CARTA ACLARATORIA


Este sensato gusano que navega mis sienes, este pequeño salvaje que se mueve en mi pecho hasta morir en movimiento eterno, este cuchillo que crece, crece y crece, este peso pesado de mi alma que se llama “razón para quererte”: no lo encontré como un manantial inmenso en tu retina, no, no ha nacido en tus ojos tan comunes como canes de calle en calle, como gatos nocturnos, tan corrientes como capulíes; tampoco fueron tus manos generales, tus pies simples, tus piernas de carne —porque las hay de hierro, de espuma, de carbón—, no, no ha sido tu figura la que hizo que se abra, así como desierto de bosques sustanciosos, mi corazón de antiguo aventurero.

No fue tu voz, amada, la chispa que encendió mi corazón —caracol que creí muerto—. Fue tu manera de plantear la vida, las cosas de la vida, tu sencillo furor ante la infamia, tu cántaro fecundo es tu actitud, esa es la clave, la que hizo tornarme chiquitito y buscar en tu acento mi palabra.

Por eso amada, al hijo que has de darme, ánclale en tus sentencias, en tu recato justo; pero, sobre y ante todo, enséñale tu suma de factores para que, niño, adolescente, hombre universal, suministre mil rumbos.


De Inquilina Noche, 1983
(fragmentos)


La nochura
Ha venido a gitanearme,
A recorrer chasquidos
hueco adentro
Del pecho,
Me trajo tristes trazos,
ausencias acuosas,
Luego pendió
de un cielo forjado
De aguijones o cerdas
y se perdió
Habiéndome dejado
Un día diablo total

Gemelo mío.

Vino
El Vino
Sin que el Pan
Panee:
Llego torrente
A cancionar
Mis trotes.
Paladar
Apaleado
Fresquecido
Vino, vino
Mi Vino:

¡Bienvenido Vino!!.




Bala
Mi concubina
Por mi vida:
No encuentra un tal vez esperanzado
Agarra sus dos trenzas
Y piensa -cabizbaja-
Quien sabe que el recuerdo
Arrase mi morada
O se more en mi raso
Aquel cuerdo;
Tantea la cebada
Sus ojos vuelan
Huracán arriba
Derribando ventiscos pedantescos,
Pedacitos de brizna:
Se tropiezan con una luz
Que le apalea:
NUNCAAAaaaa.....





A pie
Juntillas Voy
y valgo
Por la muerte
Que me acosa;
Cada esquina Nos cuesta
Tempestades.
Adentro Galladas de Viringos
Son porque han nacido:
Solamente Torean
y Tienen un cedazo
Donde ciernen: Palabras-pensamiento
O
Exigencia frontal para Humanarse;
Quedan humeando, Ofreciendo su
piel o baratija
Al postor o pastor
Que
Prestidigita;
Después Dirán a un coro,
De mí: Murió
De nacimiento




Soy el torrente
Póstumo
De mi primer encuentro
Con tu blusa
esta travesía
De estos 100 submarinos
Que hurgarán tus
Recuerdos para siempre
tu almoHada encendiendo
Esos sueños en prados
Que nos robó la vida
Soy tu tarde de niebla
Junto a la ventana
Que hace temblar tus labios
Con mi nombre
el trino que llega con el
Sol a despertarte
Para seguir soñando
tus días de
Hambruna arranchando son Risas
A las horas.



Primo pájaro, caminante,
¿en busca de qué Sur afilaste tus pasos?;
recuerdo tu rostro
entunicado de soles
que te golpearon la piel
y las costumbres;
te confieso:
me dispongo a volar
de mi desgracia,
a elevar mi tul
y mis muñecas
a una agua sin pólvora,
a impregnarme en una mariposa,
a ser su ala,
su pasto
o su remanso;
ya me voy, te confieso:
viajero inasequible,
seré tu viento,
tu árbol para la sombra
o el espejo en que mires
los tatuajes del mundo.




No digas a la gente
que conociste una vieja
de 12 años;
o una niña
en busca de un clavel
para su muerte.
Anda, camina
camina
caminante;
no pienses
que a un paso de tu vida
hay mil muertes
y cuando des un paso
hacia la muerte,
camina, no te aquietes,
camina,
primo,
pájaro.
caminante.


De, La Medianoche Sacude la Memoria, 1989


CONTRACURVA O TEORÍA PARA SABER
LA MUTABILIDAD DE LOS INSTANTES



no quiso decir su nombre
no quiso que mi voz desafíe
a la Sinfónica de Viena
con una melodía
calibre 22

se escurrió por aquel bosque de hambres de la Avenida

se alejó la imposible sin remendar
con su sola insolencia

las siempre averiadas computadoras del solsticio

era de ver su paso
como envolver
en papel celofán todos los rayos
láser
en un cuarto
de pliego
era
como que poseía
en los pezones
los interruptores
para apagar
el día

era como una tromba
versátil su sonrisa
compuesta de jardines infernales
para el arrebato de los instintos

sus ojos
sin mirada
objeto de titánicas
hazañas de levantamientos armados y asonadas
reverberaron los segundos
de cualquier pendular pudor

era una pelirroja
admonitiva que no quiso
ni decir su nombre.


LATE LA MUERTE EN LOS RINCONES
MÁS INSÓLITOS


los ríos tosen semanas agrias

acosa el aserrín en los corredores
de los hospitales
-sus partículas son el único objeto
para el estudio de la Ética-

las nubes menstrúan bólidos verdes
por la autopista de Indianápolis

las piedras ladran lombrices cúbicas
cuyo sitio perfecto es la ventana

los perros copulan sólidas ampollas de miasma
para el desconsuelo de los decanos

las calles nos acarician
con sobrias culebras de aluminio
-el momento más dulce
nos abrirán los pechos-

los ríos tosen semanas agrias.

Del libro póstumo Instantes, 1999

AMANTES

Trizar nuestros espejosRomper las copas con los labiosde mármol que aparecencada ocasión amarga
Agarrarnos por dentrocreándonos edades ante la ficciónque desafía desde la realidad
Envenenar los ojosEnsangrentar el aire
Ensayar con palabras de ácidouna pena culposa hasta gotear espesoun río por el rostro
Fumarnos la pipa de la guerraasistir al azote impunede nuestros corazones
Danzar salina, quedamentealrededor de los cadáveres
Ser pilotos de una navesin brújula y destino
Aladear la tristezaaferrados a un retazo de vidaque pretenden dejarnos
Estallar el airecon voltajes que nos sacudendesde nuestras penas
Tachar un nombre queridode nuestras libretas porque síporque ha muerto.
INSTANTE (4)
No encuentra razón para ponerse alegreel preso liberadosabe que las rejas tienen ese extraño poderde cambiar de forma y continente
Mastica las últimas briznasmientras camina al abismoque le espera con un sobrio asesinatonacido de sus manossin voluntadni sueños.
INSTANTE (5)
El sueño de las carabelassube por los peldaños turbios (es la muerte)responde del interiorun bosque de fogatasamasando el metalcomo quien vence al tiempo (es el recuerdo)
El mar concuerdacon los cascos picoteando la tierrahacia el crepitante vacíoque se agitaráen el arrepentimiento(es el absurdo).
Avanza firme con las floresimplacable en los sueñosdel jinete

HISTORIA CON PARAGUAS
Acomete los flancoscon sabiduría.
Bordea los símbolosinsistentementesin llegar a la esencia.
Practica el malabarismoconsustancial a las formasde su tiempo vacío.
Deja la vida en el gestode las gigantes estatuas de salque construye con provechoy sonríecuando la lluviavuelve líquidos flujossus sueños de grandeza.
INSTANTE (9)
Busca los recuerdosen los contornos de la nochecomo el pilotoque perdió los controlesen la tormenta.Hay en sus ojosuna mezcla de sólido fuegoy caricias inconclusas;más allá:el agujero negrode la muerte.
INSTANTE (10)
Con los pies invisiblescamina por el aireNo tiene la crudezade un alud crepitanteque habrá de sepultarnosjunto a nuestras esperas.
Tampoco es un alburla piel que tanto quieroni los ojos hechizos cavilantesentre la inocencia y el deseo.
Livianacon las potestadesen el voltaje más alto,camina por el airellamándome,llamándome.

LEOPOLDO TOBAR SALAZAR


Poeta e investigador de temas históricos. Forma parte de la redacción de la revista Eskeletra. En los ochentas integró el taller literario La pequeña lulupa de Quito. Textos suyos se han publicado en revistas como Letras del Ecuador y Eskeletra. Los editores de su primer poemario, precisan: "Sirhiom, palabra que no tiene cabida en ningún diccionario es, para su creador, un cirio que ríe en el fondo de un río, el mismo río de la existencia humana y cósmica.".



Gandul

Yo andaba insubordinado
anónimo, triste.
Como arcángel rufián
fumaba gratis y leía periódicos.
Los parques eran mi dormitorio
y -ahora que me acuerdo- era feliz.
Los asaltantes, las rameras,
los alcohólicos y yo
no necesitamos de la felicidad
para ser felices.

La muchacha de Vishnu

En su frente chorrea una estrella carmesí
va por nocturnas estenografías
como el pórtico del palacio arzobispal
repartiendo fundas can pan y mortadela
y a veces tragos de vino seco
Blanco vestido blanco velo
escucho tintinear una ajorca
bajo ese blando aro de seda
que a ratos el viento ovala
Entrega su ración a Diógenes que escribe
sus profecías sobre el advenimiento
del reino de los locos/ bajo esa mancha
de luz que proyecta el City Bank.
En la punta de un cordel ata la funda
para el hombre pájaro que habita en la enramada
de un árbol en el viejo parque.
La última con una flor de loto es para mí.
No sé si es discípulo de Krishna o llegó
a Quito de otro cosmos/ donde las flechas
no la hieren ni el dolor la quema/ lo cierto
es que mi occidental pensamiento
no logra descifrar su silabario.

Baja la tienda zulú

Cortarme puedo la oreja para tus hambrientos
gatitos, así de cruel y bondadoso soy,
igual que pirata malayo, para que tú,
princesa de las esmeraldas que se ocultan
me permitas entrar a tu húmedo africano trópico
a celebrar el ritual de los exterminios luminosos

Sin cámaras delatoras, lejos de la urbana tribu,
ocultaré mi ciencia en la curvatura de tu vientre.
Lleno da vacío como estoy, lleno de verdad, tú,
mi esbelta mitad egipcia, nacerás en mi vació.
Ensayaré mi magia zulú en tu nocturno firmamento
y los elementos de la tierra me lamerán como gatitos.

Igual que buscador de perlas en asiáticas aguas
bucearé desnudo en tu suave cabellera negra.
Eres río de tentaciones para cualquier Heráclito
aquí te toco sin tocarte marimba de seda y sangre.
Nunca vi a tus gatitos, pero creo en ellos
de la misma manera que creo en los ángeles.

Barajas y fierros

Furentes pasos asoman en el tarot
una fuerza extraña me arrastra
hasta la casa de Sabina. La noche
fosforece entre los rieles
y las ruedas del tren. Con su media
luna de estaño en el ombligo
una mulata felina deambula
por el malecón. Sufren letales
los homicidas y entumecidos
se aproximan a la tibieza de la sangre
y luzbelizan su arte en despoblado
Sabina se ha ido en un caballo
blanco con alas. Su ausencia
es un payaso triste gimiendo
en media calle. Mi dolor
es quejumbre de latas y fierros
que cruzan la ciudad de sur a norte
¡Dios mío, qué pocas horas
tiene el día y tanto que vivir!

Iluminaciones


Perseguirla
es pretender cazar la luz de Zimbawe
o cazar el viento en las nieves del Himalaya


Podría yo amar
a un nido de serpientes
en un relicto de bambúes
pero a ella no

Comería sin temor
flores de Nepal
hongos venenosos de Bengala
pero enamorarme
de ella
no

No obstante, observaría
el gas tóxico de las esfinges
mis huesos entregaría a las pirañas
por mirar oh pasión humana
su cuerpo desnudo de mujer negra
bello como diamante negro
del Indostán

Y semejante
a los mineros de Nambija
lamería la piedra de este mundo
le ofrendaría todo mi oro
y la gloria celestial

pero a ella no volvería jamás


Sandunga


Para qué me quieres querida tumba
para qué me quieres querida tonta
sabes bien
que no celebraré bodas contigo
Búscate un galán de Beverly Hills
con él diviértete disfruta de tu sol
en julio agosto septiembre
y a mi déjame bailar calandria
con los seres imaginarios que me
aman con su azafrán de primavera
No me llames por teléfono
con robotizada voz contestaré
el número que marcó no existe
consulte la guía de la ciudad
pero en ninguna guía de ninguna
ciudad encontrarás mi nombre
En el alba te cierras querida tumba
en el ocaso te abres querida tonta
Hagamos un pacto Pelada hagamos un pacto
yo me olvido de tí y tú me olvidas a mí.

Antes del nirvana



En la próxima reencarnación
Tú serás una elefanta feliz
yo un perrito blanco con pedigrí
me ceñirás a veces con tu trompa
yo alzaré la pata te orinaré de amor

Encuentros en el limbo

La noche que estuve en el Purgatorio se rompió el último cántaro del diluvio. A mí me atormentaba un terrenal agujero en la suela del zapato. Nómada yo en aquel entonces, indagaba por Silvia, mi novia niña. Vagaba por la fábula una pareja de fantasmas helados.
Entre los tristes árboles de las molucas que en la noche florecen, se veían dispersas lámparas eléctricas Ambiguas formas encorvadas con pelos, salían, entraban en iglesias barrocas, cafeterías, lupanares. La penumbra como una telaraña todo lo recubría. El Corazón del Purgatorio era una metáfora que se iluminaba en la plaza de Santa Sábadha.
De súbito bajo el Arco de la Rosa Roja vi a Diógenes, el profeta impío, mojada la pavesa de su lámpara, mendigar un fósforo y bociferar su verdad: el Rey Alejandro nos roba el sol y la sal; el hombre es una obra imperfecta, espantosa, con ese monstruito narciso y vicioso como un rey procrea los hijos y con su único ojo de cíclope llora de espaldas. Vi sus ojos cálidos, pero
atormentados por la ciencia de ver la lejanía.
En ese mitin estaba cuando de improviso asomó el viejo Heráclito castañeteando de frío. Con papiros calendarios catecismos inventó en el portal una fogata y repetía que el mundo no es creatura de ningún dios: es fuego que se despierta y duerme conforme a leyes! Salió a la intemperie, la corriente hacía trastrabillar sus piernas, y él clamaba: nadie desvirga dos veces a la bárbara doncella, nadie se ahoga dos veces en la ceniza del mismo río!
Yo creo que el pretérito ocurre en el porvenir. La misma lluvia cae en todos los siglos. Todos los diluvios tienen su ave blanca, su arrecife. Desde el fondo del aguacero me llegó una paloma desencarnada: el misterio que me va a venir. La única flor amarilla que espero, caída del sueño. Entré en una zapatería alumbrada por un quinqué, saludé con anónimos fumadores de opio, y salí. Me gusta filosofar bajo la lluvia, caminando.
Con esa arrogancia de nube lesbiana, ceñida una corona de flores de azafrán, una verde túnica más verde que la hierba, colgante del cuello una luna de hojalata, Safo apareció. Junto al muro de la plaza del Santo Fulgor, semi trabada la lengua, en griego
improvisó un cantar: los huesos me duelen de melancolía, no de frío, he mutilado mi cabelle rapado mi cabeza, porque a este limbo, oh Persé no arriba la primavera, pero en mí renace la risa y la cabellera del amor.
Yo era un transeúnte sin gloria, semejante a un zaguán sin luces. Me consolé. Yo traía un resplandor, fabricado con ciencia y sueño, oculto en una con A todos por igual el destino nos arrastra -me dije un hombre flaco, con cara de quien acababa de ; de la horca-, a los mansos y los. coléricos, a los propietarios y los indigentes, a todos por igual. ¿Dónde están los que se creían, por la providenci; destinados a gobernar? Humo era el poder y disij Pompas de agua y jabón era la gloria, y deshiciér Avísales al Fakir y a los de su calaña -dijo Francc Villon- que en mis legados constan cálidas sopas pescado frito en aceite, y vino, para los días de invierno. «Y de una soga de dos metros sabrá mi cuello lo que mi culo pesa»
Luciérnagas y mariposas calavera circundaban en la medianoche insana, eran sílabas de una palabra desconocida que iba yo a inventar y pronunciar pero la voz con escalofrío de Gérard de Nerval me empanizó los labios. Palabras
existen de las que libremente puedes disponer -dijo el poeta, inasible como quimera- y si pronuncias aquélla, perturbas tú la armonía del mágico universo. Trazando en el aire signos, emigraron las mortales palomillas.
Llenos de fango, rotos mis zapatos, anduve descalzo.
Pensé en un Templo o en una Botella de Whisky. Ignoro por qué a la una de la madrugada estaba la basílica iluminada, abierta. De rodillas, oré: por qué permitiste que un rayo/ electrocutara el vuelo/ de mi nubil amiga/ por ella supe/ desde mi niñez/ que el amor es la agonía del deseo ¡Revívela oh Dios por estas lágrimas!...Y junto a un candelabro la ví toda vestida de blanco. Salió del templo. Yo, magnetizado, tras ella. El viento cumplía con su anhelo de peinar su cabellera. -Abajo de tu corazón, que ahora es un corral de cebras feroces, hay un manantial de aguas divinas, bébelas por mí, me dijo Silvia y con arrepentimiento y violencia arrojó, contra el muro, el veneno en la copa de cristal. Sonaron orquestas, claxons, las lágrimas ardían en mis ojos, era una noche lluviosa de diciembre, en Quito.


Sobre una piel negra de antílope

Retrotraigo la creación a cero
a la inmovilidad del verbo
a la dicha de no ser
Palpo un vestido de novia
sin cuerpo de novia adentro
la Nada es una desnudez imaginada:
muro a donde mis ideas van a lamentar
Sale una cuchilla de luz endurecida
que aquí y ahora roza
la yema del sosegado meñique
y la sangre gotea de verdad
Mundos que se abren mundos que se cierran
Acordeón incesante creador de galaxias
y de seres que danzan en las nubes
o sobre impalpables crisantemos
En la melodía busco el camino de los dioses
encuentro huellas que van al agua
rastros que vienen del cielo
y senderos que van al infinito dentro de mí
Qué busca el brazo mío que se estira
y en segundos recorre
millones de años luz a través del universo?
Soy yo acaso el camino de los dioses?
Soy el vacío que sopla su velamen de revelaciones en los océanos fortuitos de esta noche? Atónitas mis neuronas como piratas contemplan a mi esqueleto dormido al final del espejismo
Todo lo terrenal cae a la tierra Terrenal el manicomio donde se pudren seres cien veces más iluminados que mi pobre asno ciego que espera mirar el arcoiris. El crepúsculo de luz cobriza viaja en el tiempo al encuentro del primer instante en la aniebla
Hijo soy de la vía láctea y de mí mismo
y del orbe que nutre al animal laborioso
intuitivo reflexivo y atador
de magnéticas sílabas
Más allá de la lejanía en un punto matemático
a donde ni la luz ni el pensamiento llegan
allí está la fría reverberación
la mía la tuya la de todos los verbos
Mi espíritu está consigo a solas para siempre
en su extensión de clamorosas claridades
y mi ser terrenal transita del segundo al tercer milenio
en esta noche insondable insobornable
hoyo en el que cae mi solitario corazón
En la innumerable contabilidad de los cielos
ignoro si es púrpura mi cifra o si soy un cero que agrega nada más que sombra Mortal tiempo mío víveme en tu eterna ciencia borra mi forma bípeda erectil inconclusa pero conserva estas hilachas de la intuición Estoy a cien millones de años luz lejos de mí no palpita la sangre sólo el centelleo del verbo y la alegría total de amar en la Tierra


En la mente infinita del Todo que es Nada
soy apenas hueso soledad mente viviente
Veo lo invisible y no entiendo lo visible
puntos líneas palabras cuerpo de quimera
Esta visión ululante es pompa de jabón
dentro de otra y otra y otra
hasta el reino vacío del Absoluto
a donde nunca la imaginación alcanza
¡Oh pavorosa ciencia mía a expensas de la Nada!

MIGUEL ÁNGEL ZAMBRANO ARGONAUTA DE TERNURAS


Gabriel Cisneros Abedrabbo
poesialas@hotmail.com

El poeta y catedrático universitario Miguel Ángel Zambrano, nació en Riobamba en 1898 y murió en Quito -1969. Profesor de filosofía del derecho y de sociología ecuatoriana y fundador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Central, de Quito. Jefe del Departamento Jurídico del Ministerio de Previsión Social redactó, entre otras leyes sociales, el Código del Trabajo que se promulgó en 1938.

Su primer libro, Diálogo de los seres profundos, apareció en 1956. Le siguieron Biografía inconclusa (1961) y Mensaje (1968). Hace poco se publicó “Memoria de Vida”, una recopilación hecha por la Casa de la Cultura Ecuatoriana (Quito -2005), una amplia recopilación de su obra en la que se incluyen bellísimos textos que se encontraban inéditos.

Humberto Vacas Gómez, al respecto de su obra dijo: "Todo ha confluido para convertir en hecho excepcional la incorporación de Zambrano a la lírica nacional: en primer lugar la alta calidad de su poesía que, sin lugar a duda, rebasa los límites de la normalidad y emerge sombría y torrencial en un caos clareante, de una atmósfera apocalíptica, sin antecedentes en el país que no sean los de la formidable lírica de Alfredo Gangotena; (...)”

La poesía a veces brota como estrella en constelaciones abstractas, alumbrando el silencio de quienes se han olvidado incluso de si mismos, anticipando el ritual de adioses y reencuentros. En fin, en una estela de magia que conmueve al hombre y le da la divinidad perdida. Esa es la poesía que brotó de la pluma del poeta chimboracense Miguel Ángel Zambrano y que se ha incrustado en las arrugas del tiempo en metáforas y ecos de un ser profundamente comprometido con el amor y con sus semejantes.

En la selección poética de la Campaña de Lectura “Cien Joyas Para Leer”, podemos compenetrarnos con textos que vibran desde la tierra, que se enraízan en lo social, en lo humano en lo amatorio y que desde esos espacios nos permiten vivir la poesía de quien talló las palabras, las letras y los versos, con la maestría de quién ama lo que hace. Refleja en su poesía su pensamiento político socialista de profundo contenido humanista.

ESTA NOCHE
Miguel Ángel Zambrano
Ésta noche, en que los astros, casi ciegos, tras un vidrio de lágrimas me miran insistentes, siento que una pequeña luz helada resbala por mis huesos। Esta noche, que el cine se disuelve en una multitud de diminutas ruedas rumorosas que inundan los henchidos contornos del silencio, oigo la luz que baja de los astros y en una arcana música me envuelve। Esta noche, que fugan las palabras en ecos transportados arriba de las voces prisioneras, y crecen, confundiéndose, los murmullos, las luces, los aromas, y los árboles se alzan como manos que saliesen del seno de la tierra para buscar a Dios, ahora, está naciendo un ángel sobre mi corazón. Esta noche, que el olor de la tierra me remonta al origen y burbujas de tiempo entre mis dedos se evaporan, yo advierto mi camino, oigo el rumor de los minutos que ruedan en mi sangre, y en lo alto de mis ojos veo mi propia sombra deshaciéndose.


Ahora, que un viento triste, como de espinas, pasa -rozándome la piel- por las estrellas; esta noche, que al ascender las cosas se han quedando en la eternidad suspensas, desde el fondo de alguna parte, con ojos pensativos, alguien me está mirando. Esta noche que en su red las estrellas han detenido el río de las horas y todo se difunde en una luz inmensa, helada, y unas manos lejanas, pero mías, casi tocan la eternidad. Ahora, detrás del horizonte y de otros horizontes sucesivos, entre brumas de pálidos reflejos, alguien me está buscando. Esta noche llena de luciérnagas que escriben jeroglíficos lilas, de secretos violines desvaídos y cristalinos chorros en estupor inmóviles; esta noche en que una fría música me envuelve diluyendo en mis párpados una cosa sin nombre, desde el país helado sin formas, ni sonidos, alguien me está llamando.

ISLA DE ESPECTROS TORTURADOS

Miguel Ángel Zambrano

El fogón, con dientes de ascua,
muerde el caldero
que hervoroso borbota espumarajos.
Una lívida llama
ahorcándose en humo, se retuerce, aletea,
y se clava de pico entre las brasas.
Sin soplo que la avive resurge y se enardece,
suenan sus alas rojas
y un brilloso escozor rehila la penumbra.
Unas resecas manos salpicadas de chispas,
trajinan espectrales. Sobre la mesa, cinco
calavéricos platos en espera, y al ruedo
cinco figuras secas, cortadas en cartón,
cinco pares de ojos
enquistados en vidrios de aceituna
y ásperos labios en sinuoso gesto comprimidos.
Una profunda torre de silencio
doblega las cabezas. Palabras ¿para qué?
Una idéntica arruga todas las frentes hunde.
Las palabras, idénticas palabras
atraviesan los ojos, resbalan de los labios,
caminan por las caras y cual culebras muertas
por la caldeada semisombra ondulan.
Las consumidas manos de la madre
incian el reparto. La espera se resuelve
en un oscuro brillo que abre un instante las pupilas;
y en vagos movimientos que inquietan las figuras.
Afuera está lloviendo.
Desde el principio del mundo está lloviendo.
El viento cogido por la cola bajo la puerta aúlla.
El frío adelgaza las sombras, las manos y los huesos.
En el camastro arrinconado, suena una tos
y todas las cabezas se vuelven a la vez.
Un cuchillo filudo
corta de arriba abajo las espaldas
y miradas oblicuas al cruce de ojos se deslíen.
Un quejido... Otro más...
Las cucharas resbalan de las bocas.
Desciende la techumbre.
Las paredes se acercan opresoras.
Como en un turbio espejo cóncavo,
más que la llama tísica, la madre
se afila y palidece.
Un mascarón tatuado de relámpagos
asoma en la ventana. Truena.
Desde el principio del mundo está lloviendo.
Tirada en el camastro,
revolviéndose en fiebre y desvarío,
la pequeña mastica frases rotas
a golpes de la tos que en la garganta dura
le revienta racimos de uvas envenenadas.
De lado a lado agita la cabeza.
En los ojos dolidos se congela una súplica.
Los labios temblorosos
se entreabren dibujando un nombre, una llamada.
En sus labios los ojos de la madre.
Pretende incorporarse y cae...
La tos, la tos...
El viento brinca a la ventana
y mugiendo se enrosca a los barrotes,
suenan los vidrios retorcidos.
Los pescuezos se estiran, las caras se desdoblan
y las miradas se bifurcan.
La figura materna se hunde
en las aguas partidas del espejo.
En lo alto la tiniebla se diluye
y precipita a chorros: diluvio negro.
Encendidos mordiscos la noche despedazan;
y amenazantes signos la electrizan.
Entre las luces rápidas las caras
cortadas por la lluvia, manchadas por la tos,
suben, bajan, se escurren, se esfuman y retornan.
El viento se desata en ráfagas y en gritos, trepidante,
y la casucha cruje y tambalea:
Cárcel de espejos torturados,
isla flotante de fantasmas ebrios,
arca de Noé de las sabandijas
y los escarabajos,
que en mar, delirio y tempestad zozobra.
¿En qué cima -Ararat del Nuevo Génesisse
elevará la vida?
¡Ah... la vida... Qué lejos!
A cien gritos de angustia,
en la punta del último grito:
cohete luminoso.
Aquí,
tos y viento,
tos y lluvia,
tos y sangre
en los labios congelados.

EULER GRANDA EL GRAN SUSCITADOR

Gabriel Cisneros Abedrabbo
poesialas@hotmail.com

En la foto Luis Yaulema, Euler Granda y Gabriel Cisneros


“Euler ninguno de los panes que sembraste quedarán crudos”Euler Granda, poeta riobambeño, durante su vida ha tejido un mar de palabras para desterrar al acabose. Hijo trascendente de Riobamba, sus versos se cuecen en la sindéresis social, denunciando la catalepsia de pueblos que ven escapar ausencias de un presente hipotecado por los fantasmas de la Patria.Su poesía es una espada en cuya ignominia caen coroneluchos y patinan mentiras de viento; en cuya verdad vibran tejados de miles de familias reinventando diafanidades en la piel antigua de los andes. Creador de lenguajes sin muletillas. Aeropuerto de las solidaridades, cada eco, cada ritual se agolpan alrededor del Gran Panadero de la Luna: “Bufanda del Sol”; “Tintalabra”; “Pedrada Zurda”. “En 1961 obtuvo el Premio Nacional de Poesía "Ismael Pérez Pazmiño" de Diario El Universo de Guayaquil; en 1987, en Lima, le conceden el Premio Internacional "Jorge Luis Borges"; en 1988 el Municipio de Quito le otorga el Premio "Jorge Carrera Andrade". Según el escritor catalán, Julián Gustems, "Euler Granda es un ejemplo de lo que un poeta puede decir todavía, un poeta que sabe dónde ir y qué camino debe tomar para ser leído. Sus temas hablan de las cosas que nos preocupan, que están a nuestro alcance, que entendemos bien, que nos son comunes. Sus poemas y la forma clara con que hablan merecen nuestra atención.”
Por una iniciativa de la Casa de la Cultura, hace pocos meses se publicó su obra completa, la misma que recoge una de las obras más trascendentes de la lírica ecuatoriana de todos los tiempos, cuyos poemas fueron musicalizados Sandra Bonilla, Jaime Guevara y el Conjunto de Cámara.
La poesía de Euler Granda, se mete en la piel sin aspavientos y germina en motivaciones para transmutar la crisis en futuros nuevos, en metáforas que no solo adornen las sensaciones sino que sean un eje trasversal para la concienciación humana en la toma de decisiones utópicas que desembarquen en futuros nuevos.
No hay que rasgarse las vestiduras y perder la posibilidad de soñar, cuando mayor es el desencanto de una época mayor debe ser la sublimación de un artista y por ende mayor trascendencia tiene su obra, lo que se refleja en la palabra de Euler Granda, riobambeño universal, cuyos versos llueven en mi nostalgia y me alimentan.


SELECCIÓN POÉTICA
LA AGUJA Y EL CAMELLO
("Es más fácil que un camello pueda atravesar el ojo de una aguja antes que un rico entre en el reino de los cielos")

Si se enterasen mis congéneres
que a mí sin ser camello
me es dado atravesar el ojo de una aguja
y que es un juego fácil.
Si comprendieran
lo que es trocar en hilo la grasa del abdomen,
los gordos pensamientos
y el tumor de los lunes.
Si tan sólo supieran en dónde está el ovillo.
En realidad
si fueran mis congéneres;
si tuvieran los ojos para ver
y no para patear;
si en lugar de espiar con el estómago
comieran simplemente,
llanamente comieran
y siguieran comiendo
y establecieran premios para los más glotones
e inofensivamente así,
sin meter los zapatos en los platos ajenos.
Si mis iguales,
mis diferentes semejantes,
los que funcionan como yo
y sin embargo
más que yo rebuznan.
Si supieran los nudos que me hago
y que buscarle
cinco patas al gato
es como sonreírse sin los dientes.

Si supieran
me digo:
que dos y dos son cinco,
que la línea más corta
no es la recta
y que no queda en pie de los axiomas
ni la aseveración rotunda,
ni Pitágoras.
Si supieran no más
que yo ya no soy
sino un primo lejano
que se quedó aplastado bajo un sueño
y desde entonces
algo como un violín
le está goteando adentro.
Si supieran las cosas que yo escribo
desde este barrio sin desagües
donde nos estancamos todos
y la luna se aborta empantanada.
Si supieran las cosas que no escribo
y las cosas que escondo en las rendijas;
si supieran no más,
os doy por descontado,
no pasaría nada.
Además
qué carajo,
qué reino de los cielos,
qué flor
ni qué camello;
los ricos
mientras más barrigones,
con más facilidad
entran a cualquier hora dondequiera.

LIMPIEZA GENERAL
De un puntapié
acabar con la ventana.
Desde el último piso
tirar el terno nuevo,
el nombre, la lascivia;
despojarme del ansia y los papeles;
arrojar a la calle
las mentiras,
las muelas que me sobran,
los amigos;
botar la basura
la calvicie
y por fin,
sin pagar el arriendo
sin avisar a nadie,
irme
donde me dejen ser
una página en limpio.

POEMA GRIS
Hoy los miré tan cerca
como la uña a la carne;
eran hueso y pellejo;
con pedazos de insomnio
salían de unos huecos,
tosían,
recogían cáscaras de frutas,
desperdicios,
ennegrecidas telas.
A la hora del almuerzo
hacían cualquier cosa
menos comer
y en la noche aguardaban
que del cielo arrojaran a las charcas
los podridos luceros.
Masticando silencio
hoy salían y entraban a mi pecho.

UNA FECHA Y EL MAR
Una vez,
un pescador
se fue cortando al viento;
tiró la red,
la recogió vacía;
en tanto ensangrentado el sol
con todo el peso de su cuerpo
se arrimaba en la tarde;
de pronto,
el mar
comenzó a sacudirse
como animal mojado;
el pescador cayó
en brazos de las algas;
en la espina de un pez
se fue su corazón,
aguas abajo,
y en la porosa playa
ese día encontraron
un pedazo de sal
semejante a una lágrima.

LA BASURA TAMBIÉN
"Minador falleció al ser sepultado por una montaña de basura" - ("El Comercio", Octubre/71 ).

Con las imperturbables quijadas
de la lluvia,
con la piel de las frutas,
con mis primas las moscas,
con las toallas higiénicas
de la reina del barrio,
con mi cara y la suya,
con mi paz y la suya,
con la insalubridad
y el códex,
con las palabras
carne de basurero,
con las veneraciones y saludos
que van al basurero,
con los preservativos
y los labiosos arrumacos,
con la foto del pan
y los suspiros
que Ud. bota a la calle,
con los suposítorios
que se pasman,
con los ojos gastados
que Ud. bota,
con el vientre caliente
de la chicha...
sin un remordimiento,
sin el más leve escrúpulo,
como si fuese por dinero,
a Víctor Manolenta Caiza.
Pues,
sí señor
no se lave las manos,
no se dé de inocente,
no se quiera pasar
de palomita blanca.
También, señora Ud.
con todo lo que pesan
sus sueños climatéricos,
sus óvulos infértiles
y sus «patas de gallo».
Con el 7% ,
con la devaluación de la moneda,
con los pactos andinos
y la palabrería del gobierno
«nacionalista revolucionario»,
con las maniobras belicistas,
con las reuniones a «alto nivel»,
con los ministros de agricultura,
con los coli bacilos de la leche,
con el costo elevado de los víveres,
con los ANTIHOMBRES ...
como si fuese un enemigo
a Víctor Manolenta Caiza.
Así no más
como hormiga debajo del zapato,
como araña atrapada en la bisagra.
Y señorita, Ud.
con sus Hot Pants hediondos,
con sus galanes preferidos,
con las cenizas de la marihuana,
con los Hippies,
con los cerebros musculosos
de los señores militares;
así no más,
con la meliflua propaganda
con que los gringos nos roban el petróleo...
como si fuese por venganza
a Víctor Manolenta Caiza.
Ud.
que no es capaz
de matar una pulga
y aunque le soliciten
nunca quiebra un plato,
Ud. mismo y las ratas
que a veces se le escapan del cerebro.
Ud. y yo,
cuando en las deyecciones y desechos
buscaba su sustento,
cual si no fuese un ser humano,
sin que nadie nos viera,
cuidándonos de no dejar
ni siquiera la sombra de una huella,
rezando preces
y apostando al fútbol,
a cuchilladas de basura degollamos
a Víctor Manolenta Caiza.
(De La inútil manía Y otros nudos)
POEMA SIN LLANTO
Hoy mataron a Juan el Huasicama
lo mataron a palo en día claro,
lo mataron por indio,
porque trabajaba como tres
y nunca sació el hambre,
porque junto a los bueyes
arrastraba el arado,
porque dormía sobre el suelo
y con su mala suerte cobijábase,
porque amaba la tierra
como la aman los árboles;
lo mataron por bueno,
por animal de carga.

Se quedó
de los pies hasta el alma ensangrentado.
se quedó boca abajo
para que los trigales no le vieran
la cara destrozada,
quedó
como las hierbas
después que pasan los caballos
y nadie dice nada;
lo mataron sin que nadie lo notara,
sin que a nadie le importara nada.
El viento persistió en su erranza,
como siempre las aves revolaron,
siguió impasible el soledoso páramo.
No hubo más,
el patrón lo mató
Porque le dio la gana.

TAMBIEN SUCEDE
A veces
el amor como un intruso,
como un pelo
en el plato de comida.
A veces el amor
como enfermarse,
como estar ahogándose,
como si hubiésemos robado
y nos buscaran.
Otras veces con él
qué borrachera,
qué jubilosa azúcar
inundándonos,
qué tropel
en las venas,
qué cosa nunca vista,
qué fiebre de colores.
A veces el amor
como pudriéndose.

LA ADVERTENCIA
Un día
le regalan a uno
una palabra
y uno la pone al sol,
la alimenta,
la cría,
la enseña a ser bastón,
peldaño,
droga anticonceptiva,
garra,
analgésico,
brecha para el escape
o parapeto.
Uno le saca música,
la pinta,
la vuelve más pariente
que un hermano,
más que la axila de uno.
Uno la vuelve gente
y en los instantes débiles
hasta le cuenta
las cosas subterráneas de uno;
pero cría palabras
y un día te sacarán los ojos.

lunes 22 de octubre de 2007

RUBÉN MOLINA

Gabriel Cisneros
poesialas@hotmail.com

La noche de por si es una maldición, un espacio oscuro del tiempo donde los demonios más inimaginables tocan el espejo y escapan amorfos sin rencores ni tapujos a repintar las cosas con el pecado lujurioso de su nombre, con la anarquía diabólica de sus rictus Estos son los hijos nocturnos de Rubén Molina, hechos piel en la palabra, teñiendo la vida de metáforas. Si no escapas y te refugias de estos versos y cuentos puedes caer en el abismo de pensar diferente y ser verdaderamente libre.



Se murió la Jacinta!!
Su vida se largó por el fregadero
No hay caja tan ancha
Para alma tan limpia
Ni tierra tan pura
Para flor tan perfecta



CUANDO YO MUERA

Cuando yo muera
Me abrazare a mi sombra
Me beberé de un sorbo la tierra
Y dejare
El ultimo latido
Sembrado entre la hierba

Cuando yo muera
Moriré contigo
Y finalmente dejare que te marches
Al olvido

Cuando yo muera
No escucharas mi grito de agonía
Me moriré solo
Así como vine al mundo
Sin un recuerdo que me atraviese el alma
Y confesándole mis pecados a la vida.
No me importara entonces
Haber nacido ángel o demonio
Ni haber bebido el néctar de mil pubis
Me iré libre
Y volveré
Al santuario donde un día
Apresuradamente vine a la vida
Y en este inmenso circulo
Regresare al principio
Mientras busco nuevamente
Nacer de los brazos de un niño


LA NOCHE DE SANTA MINA

Te escucho en el silencio de la noche
En tu rostro de ocarina
En tu caminar de gacela
Y en el bolero de la esquina
Eres mil pompas de jabón
Que nacen y mueren
En el mismo instante.

Por ti perdí el camino al vacío
La noche de hogueras
El llanto y las metas.

También se quedaron contigo
Las auroras más queridas,
Los cantos de mis cigarras madrugadoras,
Las guitarras,
Y algunos de mis pinceles con alas.

Te escucho dentro,
Muy dentro de mi pecho
Allí, donde se revelan mis poemas

UMBRAL



Alguien me arrastro
Hacia este laberinto de piratas
Y me dejo sentado
Inconsciente, desnudo y amnésico
En el umbral del ombligo
De mi madre
El ángel de la imaginación
Hizo descubrir el sendero
Y los calvos emisarios del desvelo
Me mantuvieron firme
Ante el desfile de los muertos
Vine a redimir a las putas
A dar abrigo a los desamparados
A pintar el color de mis desvelos
A escribir versos callejeros
A soñar cualquier sueño de poetas
A mantener la vida quieta
Vine de soñar un sueño
Y despierto en otro de igual sendero
Vine a ver fantasmas
Deslizándose entre las puertas
Y a vos dudosa calavera
Cazarme
Cuando despierta la aurora

SOLILOQUIO GAY

Apagó repentinamente el candil,
Se ajustó el brassiere y se contempló en el espejo.

Eran bellos sus senos.
Acomódese el mechón desplomado en su frente
Y borró de la comisura de sus labios el desliz de un carmín Inquieto.

Se balanceó en sus tacos
Y extendió los brazos como si fueran alas

Sonrió discretamente con la picardía de saberse bella, por un día siquiera.
Se colocó la ropa como un sereno maniquí y se ajusto el ligero, después como último tono se miro al espejo.
Sus tobillos delgados
Los muslos carnosos
Y esa pequeña panty
Comprada en un momento de gloria.

Y otra vez esa maldita molestia
Que tantas desventuras logro darle
Cuando se escapaba de entre las piernas.
Así, se sienta en su auto,
Enciende un cigarro.
Esta noche hay luna llena


Canta Pepe Quevedo
Me asusta tu rostro reflejado
En mi espejo
Vieja polilla de la realidad tirana
Como nosotros nadie!
Gerenciales delincuentes
Mitad sabiduría
Mitad conciencia callejera

Dime viejo poeta
Sabidillo dios me guarde
Y todavía sigues muriendo
¿Entre preguntas y admiración!!
Algún día relatare tu epitafio y diré por ejemplo
Que envejeciste en el instante
de tu nacimiento,
pájaro genial de los contrastes.
Déjame mirarme en tu silencio
Monstruo vital
Carita de payaso
Así que canta Pepe Quevedo
Canta
Que al final cuando estas ebrio
Siempre cantas
QUIEN

Quien sabrá de mi esperanza
Quien dirá para entonces
Que tuve entre los sueños
Miradas azules.
Que amé como la brisa del viento
Y te cubrí con mis brazos de lluvia.
Que parí hijos, di versos,
y proclame bajo el sol
la palabra, para convertirme
en una estatua de sal
con una placa que
recuerda mis nostalgias.

Por que esta soledad ingrata?

Acaso el amor se muere cuando nace,
O es que acaso mi suicidio se adelantó
A mi nacimiento

Por que no puedo despellejarme
Para que veas mi hermosura.

Ni comprarme una caricia en la esquina
para ser el mercader de una raza baldía.

No quiero tratar con blancas, ni negras
Tampoco con algo que tenga sabor
A amargura.
Yo vivo aquí
en la misma esquina
con los viejos vicios
y mí ahogada poesía.

Cada tarde vuelvo a casa,
cuando encuentro el camino.
A mirar la misma desidia
y mi amor que se muere

Por que cada ves
Es…….. Más frió

CONFESIONES

Señor,
Confieso que he trasnochado
entre sombras y cordeles,
Que asfixié a mi niño
antes de que llegue la luna nueva
Y que recorrí el cementerio de mis horas
ausente de penas y silencios.

Acaso en mis años mozos
pensé en las libertades verdaderas.

Mas supe que no tuve madre
sino que me parió el viento,

Que un ángel disidente
me trajo los pinceles,
y una hechicera desnuda y prostituta
me tallo los versos.

Señor, confieso que no cargo
culpa alguna, que me perdoné
en el instante en que cometí mi falta
que siempre era menor a mí condena.

Ahora señor,
Solitario como siempre,
Con la misma herida
con las que trajiné por mis anhelos.

Miro atrás,
hacia mis huellas.

Como prologo, me borraste las fronteras

Por eso,
Con las palabras del sentenciado
vuelvo libre a la penumbra
donde tú,
jamás estás de duelo.

LA SALA TRES.

Atrapado,
burbujeante como un volcán en celo,
Se fuma los minutos con ansias
y se muerde los desvelos.

Le hace falta una hembra
que le masculle profecías de ternura.

Y cuando recorre los fantasmas de los muros,
Le salen al encuentro ojos de perro.

Los días son ese lento trajinar
de gritos, desconsuelos,
brillos felinos de hachas y
masturbadas lentas
bajo la interminable espera.

Lo olvidaron allá fuera y
un leguleyo le absorbió
hasta el cerebro.

Su compañera se marchó
buscando agua, para que germine el suelo.

Solo la oscuridad lo toca
Y él, inventa el vuelo

MADAME CHIMBORAZO


Déjame abrazarte madame Chimborazo,

Trepar despacio por tus garras de hielo
Y ascender despacio
Por tus torneadas espigas.

Abrazarme en la madrugada de tu vientre
mientras un cóndor solitario
revolotea como mudo testigo
de mi proeza castaña

Déjame volver al nido
Y agregar por un instante
el silencio del rocío.

Dormitar donde crecen las serpientes
las águilas y los ciervos
para seguir avanzando
hacia la cima de tus senos…

Y que me bautice entonces
el primer rayo de solque trae presuroso la primavera

BAJO EL SOMBRERO DE "EL POETA" / Rafael Larrea Insuasti

En 2007, se cumplieron doce años de la muerte física de Rafael Alejandro Larrea Insuasti, "alias" "el poeta", como lo llamaban sus amigos, alumnos y camaradas; uno de los activadores claves del movimiento Tzántzico: aquella banda iconoclasta creada y recreada en los 60, bajo el sombrero rojo de la revolución cubana. "El poeta" fue arquetipo de irreverencia contra el canon y lo "oficial", contra los bardos de cafetín y los florilegios de la "Real Academia Ecuatoriana de la Luenga", de aquellos nobles representantes de la literatura comarquiana de la época...

Rafael Larrea, siempre fiel a la propuesta tzántzica original, ligada a la acción y a una transformación posible del mundo; a una concepción ético-estética del hombre solidario, simbolizan una poética del optimismo, del avance, del siempre MAS, frente a aquella literatura que el "desencanto" y el "desencuentro" pudo extraviar a otros, que de reductores de cabezas devinieron minimales tzantzas del sistema, puesto que imaginar y construir un mundo más poético y estético, tal fue la bella tarea en la que Rafael Larrea Insuasti, perseveró hasta el final...


"Levantapolvos", fue su primer poemario (1969) una obra fundamental para entender la "poética tzántzica"; allí Rafael dispara lanzas, dardos, pucunas, verbos, flechas, pólvora, a la cabeza del buen burgués y hace arribar a María Campanario al café 77, a algún rinconcito bohemio de la plaza de Santo Domingo ; a esas picanterías y rockolas ya perdidas entre la cal de la renovación urbana, donde un día el poeta convocó a salir de su ataúd a la "vida perra / vida presidenta / embajadora vida millonaria", y propuso morir "al dizqueinventor de esta vida" /"ay qué alhaja", y salió a recitar sus levantapolvos montado en una escalera junto a Raúl Arias y Alfonso Murriagui, bajo una luna iconoclasta y parricida, oficiando de cómplice y encantador de una tribu utópica, a la que luego muchos intentaron subirse al vuelo...

Luego plantó "Nuestra es la vida", (1978) ; poética sentenciosa de influjo vallejiano, plena de "dados eternos " y de " morir con aguaceros ", tan andina y tan humana como la del peruano, en donde nos cantó poemas de amor a sus hijos y a su padre y a los '' constructores de este mundo'' ; a sus compañeros pintores, músicos y poetas del Centro de Arte Nacional, del Noviembre 15, del Taller de Literatura Joaquín Gallegos Lara : esa suerte de inventos utópicos que él ansiaba hacer reflotar ante el naufragio de dispersos y pasados "frentes culturales".

"Campanas de bronce", (Colección VivaVida 1983) editado por su compañero de armas literarias, ese otro gran ausente: Alfonso Chavez Jara, confirmó su nitidez poética frente al progresivo giro de sus contemporáneos hacia lo "cosmopolitista" y "lo solemne", "hacia el aburrido tonito de corte inglés"…, ensordeciéndolos con el sonido vigoroso de sus campanas, pues ahí Rafael intentaba re-tomar, re-asir, re-sonar ese nuestro ser andino renegado y maltrecho; aquel que persiguieran los Icaza, los Carrera y Dávila Andrade, los Miguel Angel León y Miguel Angel Zambrano; aquel paisaje poético con sombrero, poncho, y chuquirahuas; arcaísmo o "regresión indigenista" que pocos entendían, menos los jóvenes de aquel entonces, que entrampados en las luces de lo artificioso, en la angustia del embotellamiento y el stress de cemento, considerábamos anticuado, pero que nunca mejor que ahora: época de diversidades y multiculturalidad, se "deja leer" como un gran fresco de nuestra historia e identidad ecuatorial**.
En "Bajo el sombrero del poeta", (El Conejo 1988), publicado ya en plena "Era del Desencanto" (para los escritores "oficiales" y/o "de oficio") Rafael extrae sombreros y conejos de una moderna chistera. María Campanario: ya menos bella y cuarentona, pero enriquecida de mundo, vuelve a recorrer los irónicos parajes del Patrimonio Cultural de alguna Unesco con tintes eurocentristas, que no mira a Quito como lo que es: un verdadero Paisaje Cultural Milenario...

En los 80, había corrido ya mucha agua bajo los puentes y bajo su sombrero había visto bullir muchas imágenes; el indio Alfaro se había estampado sangrante contra las paredes y el paisaje de la izquierda bien vestida parecía difuminarse. Mas "El poeta" seguía allí perseverando... Venía desde la tierra de la diosa Umiña: aquella de la gran esmeralda; luego de un corto silencio, más bien, de un arduo trabajo político subterráneo, regresaba a dar a luz un nuevo árbol. Venía de escribir no solo poemas sino también canciones: había hecho " que baile la Inés, que baile el ramón" el "capishca de la libertad" y había hecho zapatear con pañuelo tricolor a los comuneros de San Juan ( ay caraju)...junto a sus compañeros músicos de Cantores del Pueblo y Noviembre 15, con quienes compuso, tarareo y zapateó, decenas de canciones que hoy forman parte del patrimonio musical de los pueblos del Ecuador.

"Nosotros, la luna , los caballos" ( Búho Editores 1995 ) editado por Francisco Borja, es un regreso en espiral a sus fantasmas tzántzicos (como todos volvemos a nuestros fantasmas de juventud un día...). En él, Rafael detona de otro modo, aquella misma temática que junto a otros iconoclastas activó en los 60. Para ese entonces, ya su llama se extinguía, pero él se negaba a dejarla apagar...

En "La casa de los siete patios", obra póstuma ( CCE 1997 ) fueron recopilados los papeles de ese cajón "lleno de mundo" donde Rafael guardaba sus recuerdos, sus cachivaches, su línea política marxista leninista ML y su Quito de acordeón y aguitas de canela, confrontándolos poéticamente con otro Quito de casi fin de siglo, donde los cieguitos son arrollados por el Trole y El Bosque y el Quicentro, y en la Gonzáles Suárez, "globalizada" pasea todavía una María Campanario ya sesentona y talvez, felizmente abuela

En 2006, su familia y amigos, en proyecto con K-Oz Editorial, publicamos una antología poética de parte de su extensa obra, que resta todavía a conocer y a bien valorar, con el prólogo de su amigo y camarada Alfonso Murriagui Valverde.


***

La última vez que con Francisco Borja vimos al poeta (abril 1995), él sacó de su garganta un aire de alegría; y dejó por un momento su intestino en metastasis y nos habló de literatura, de amor, de política, de sus proyectos para alguna vida futura...; y nos retó a seguir escribiendo, peleando, royendo el "desencanto"...; la utopía perdida para muchos, jamás para él. Aún quejándose, sacó el charango de su estuche de alpaca y nos habló con sonidos que reverberaron en ésa, su casa nueva y de Magali: su compañera; en aquella morada repleta de guitarras y de libros, tan al norte de aquella de la Briceño en el legendario barrio quiteño El Dorado.

Acompáñenme ésta, nos dijo, y se acordó del poeta y cantor boliviano que murió junto al CHE en la selva boliviana; del tren bajando su humo nuevo desde la Argentina trayendo también a Raúl Arias y Alfonso Murriagui sus compañeros de ruta ; bajó otra vez en nostalgias desde el Illimani hasta La Paz y en La Paz se acordó del amor de la gente y del Tiawanacu y del reloj de piedra por donde el sol ingresa por su ojo en cada primavera. Y luego hasta intentó tocar mis llamitas y luego solo se fue, se fue por la menor, girando hacia un sol sostenido siempre naciente, por la menor se fue otra vez girando, girando en espirales.

Diego Velasco Andrade

**CAMPANAS DE BRONCE

Rafael Larrea Insuasti
1942-1995


Yo fui el primero.
Amanecí ataviado de arcoiris.
En una piedra muda grafiqué mi procedencia
y quizás algún día hable y nos lo diga.
Yo fui el primero que bebió del agua,
quien tocó el árbol por primera vez,
medité y soñé e interpreté mi sueño
y gocé del canto de innumerables aves.

Me llaman Jumandi. Pero mis otros nombres
verdaderos tan sólo yo los sé.
Archidona y yumbo, alama y zumaco
cuanto más atrás, otros nombres tomé.
Como una hormiga trashumante bajó mi espíritu
las turbulentas aguas de mi río-mar
y jamás me dejé vencer,
ni por la naturaleza.

Pregunté a mis sueños y vencí,
vencí a la boa y su lengua peligrosa y maligna
como la de todos aquellos extraños
que tantas veces derroté.
Soñé con un vuelo de eterna libertad
y larga vida
y soplé vientos sobre mí,
sembré dudas y selva y oculté
mis conocimientos y aventuras.
Y maté al agresor y levanté
mis humanos trofeos,
y los cantos de guerra con que me defendí
en mi suenan y suenan
llamándome.

Nadie hubo aquí antes de mí.
Yo fui y soy el amo y el señor
de esta orquídea.

Desde el Pichincha,
desde las verdes pajas del páramo
se extienden mis venas,
frailejones, chuquiraguas, chaquiñanes,
delicados arroyos, poggios, pacchas,
vertientes de entusiasmado canto,
mis venas,
con la niebla de los bosques cubiertas,
arropadas con humo,
bañadas con carbón,
dulces líquenes y musgos
arbolillos, flores escritas en granito
milenario
y sombríos soles cual sonrisas.

Mis venas,
mi pelo,
mi trenza,
mis chischís.

Venas de tierra, cornisa, alero,
zumbido de quindes y de abejas reinas,
retos de diostedés y alas de guacamayos.

Mi rostro,
sus rincones, historias y leyendas
de cal y arena, sangre de argamasa,
rostro sin fin, sin eternidad,
y en las sienes, aplomas blancas,
nieves serenas, abuelas.

Mis ojos de buey,
mi nariz de águila, de cóndor mi aliento,
mi piel de naranjilla delicada,
mi piel de barro con paja,
de noche cerrada mi piel.

Mi corazón de cascada, alta y brillante, sonora.

Mis pies partiendo, yendo, andando, nunca quietos.

Mis manos, arrugas de montes, redondas colinas,
abismos, saltos, trotes de mínimos ríos
que se unen abriéndose camino hacia el mar
para besarlo con mis labios de piedra,
con mi lengua serrana, selvática, violenta,
con mi lengua golondrina, gorrión, gaviota,
cantándole canciones de miel, de mora y de viento.


Yo,
que me descubrí temblando, desnudo,
tocando rondador, tambor, pingullo,
bailando hasta que la luna se ponía,
hasta que el sol en puntas venía,
cuidado por mis huarmis cariñosas,
siempre bellas,
de una belleza mía,
contagiosa,
huarmis de un tiempo antiguo,
mi propio ritmo,
mi mundo,
mi monótono tono
que me llamaba a bailar en callado vuelo
sobre mi propia tierra,
con nubes en los hombros
para que pesaran mis muslos
para que pisaran y pisaran duro
mis pies,
acariciándola, repitiéndole
que era mía, mía, mía,
por mí,
por todos nosotros runas
dancé y dancé
hasta ponerme triste.

Ahora me veis
levantado,
cholo alzado,
más alto que diez nubes,
más duro que cien foetes lanzados
contra el odio que me tienen
los que me explotan y oprimen.

Por eso,
aquí me tienen,
mírenme, deléitense, asústense,
recuéstense en mí,
no me corro,
corazón soy
y en el pecho me quedo.


Por eso,
si me ven armado de mi cuero mestizo,
blanco a medias,
indio-castizo cuero,
zambo-mulato cuero,
negro-colorado cuero,
cholo, chazo, shuar, cofán,
quaiquér, auca u otavalo,
armado y desarmado,
enamorado y pobre,
chispo o entonado,
entredormido y entresueño
de zapato, de pata, de alpargata,
de chusma, de sombrero, de faja,
de rosado, de verde, con careta,
no se asusten,
no,
ámenme lo mismo,
porque soy tú,
y tú eres nosotros,
y más que todo eso,
todos somos de abajo,
del piso mismo,
de la tabla que habla,
de la hierba que mastica viento,
carihuairazo, palenque, pelo de choclo, sicce,
de origen humano, animal, vegetal, mineral,
de origen real, telúrico, grandioso
yo soy este otro,
estitico,
eso mismo


¡Y aquí me quedo!
Me quedo en ti
tierra, pájara, mujer.
Y para decir: ¡te amo!
me subo al cerro,
a la luna me empino para amarte,
para besar tus pies soy lengua de vaca,
cuchillo soy para acabar con tus penas,
me acuesto en tu pecho de rosas y angustias,
en ti me esparzo, en ti me siembro,
de ti florezco,
en tu boca me vuelvo sol,
me siento en tus portales,
con mis cabellos detengo el viento,
como un cometa pendo de tus techos
junto al toro, a la libre, al perro,
a los recuerdos,
me estiro y amplío mi amoroso amasado lodo,
por ti recupero la razón,
en ti me reconozco,
en todo tu esqueleto, tus venas, tu rostro
en brazo erguido, en tu pecho de ariete,
en tu grito de foete, en tu ternura de gota,
y en mis brazos te levanto,
orgulloso y propio.

En este enredo de nombres, de hombres,
de matices, me quedo, nos quedamos.
Me radico, me raíz, me empujo
el magma de este vientre andino,
de esta entraña cascájica, quebrada,
de esta peña, esta rosa, esta tonada,
me quedo, nos quedamos

Abrazados a las lluvias,
a estas desnudas nubes pasajeras,
viajeras, pájaras mojadas, despeinadas.
En estas medicinales aguas de toronja,
yerbaluisas, marialuisas, quijijes, lópez,
congos, sánchez, valdiviesos, chiluisas,
caizapantas, higuerillas, buganvillas,
tálamos, espinas, uvillas,
en estas huecas citadinas, vespertinas,
calladas y oscuras golondrinas, y
heroicas huestes obreras, campesinas,
me quedo, nos quedamos!

¡Acento mío,
voz grave mía,
violín de mi costilla,
silbido e mis sienes,
en ti me quedo,
lleno de ser por fin
mi propio yo,
mi propia tierra,
mi propio pueblo,
yo!

SERIE: UNA GENERACIÓN ABDUCIDA ¡MATAPIOJO VIVE! ESPANTAJOS

Un grupo de jóvenes escritores que venían de participar en el Taller de Miguel Donoso Pareja en los años 80, configuraron el Matapiojo; su utópica propuesta fue la de “socializar los medios de producción literaria”, en el marco de las acciones que en esa época desarrollaron varios grupos de artistas populares en América Latina, en los campos de la pintura, el teatro, la música y la literatura; la noción de ¨socializar los medios de producción artística ¨ la había definido el argentino Néstor García Canclini en su obra Arte popular y Sociedad en América Latina (1982).

En este campo, algunas experiencias innovadoras se habían realizado en Latinoamérica desde los años 60, pero sobretodo en el proceso de difusión y comunicación de la obra literaria, bajo nuevos criterios estéticos y sociales, surgidos al calor de los procesos de liberación y algunos iluminados por el faro de la revolución cubana: El corno emplumado en México, El Nadaísmo en Colombia, El techo de la ballena en Venezuela, los Tzántzicos en Ecuador, entre otros.

En los 80, en plena revolución sandinista, Ernesto Cardenal y otros poetas experimentaron con la creación de talleres literarios en diferentes sectores sociales y generacionales: indígenas, niños, en el ejército y la policía sandinista, entre campesinos, obreros, estudiantes, reclusos, etc.; en todas estas acciones lo novedoso constituía el nuevo rol del escritor que se ampliaba más allá de “sacar la poesía a las plazas y fábricas (los tzántzicos de los años 60) a sacar al escritor de su urna de cristal” (al decir de Pablo Yépez Maldonado) para que compartiera sus técnicas y procesos de creación “con la gente común y corriente”…

Así, hasta fines de los años 80 el Matapiojo y quienes asumimos aquella necia pero bella utopía, desarrollamos varios Talleres de creación literaria, entre diversos grupos especialmente de jóvenes colegiales y universitarios, interesándonos luego en la creación de una red de Talleres Literarios con otros que a la época funcionaban en Quito, Ibarra y Riobamba: la Mosca Zumba, La Pequeña Lulupa, Pablo Palacio, Contextos, Balapalabra, Joaquín Gallegos Lara, Bodoquera, Sacapuntas, etc. Propuesta que, como es natural, nunca pudo consolidarse en aquella época difícil: en aquella “década perdida” para los miembros de la “generación del desencanto”; época en la que sin embargo, otra generación de jóvenes fue torturada y/o asesinada por la más leonina oligarquía ecuatorial; circunstancia que no escapó a la cotidianeidad de los Talleres Literarios, con la desaparición de nuestros hermanos Gustavo Garzón y Marco Núñez Duque, de los Talleres Mosca Zumba y Matapiojo, respectivamente.

El Matapiojo estuvo conformado por Hernán Hermosa, Félix Castañeda, Jairo Valbuena, Edwin Madrid, Paco Benavides, Víctor Vallejo, Pablo Yépez Maldonado, Diego Gortaire, Susana Struve, Fabián Vallejos, María Aveiga, Marco Núñez Duque, Ruth Patricia Rodríguez, Silvia Tello, Fany Samudio, Magdalena Noboa, Makarios Oviedo, Soledad Fernández, y muchos otros, que no surgieron por generación espontánea, sino que se iniciaron en nuestros talleres literarios como: Efraín Espinoza, Aleyda Quevedo, Javier Cevallos, María Elena López, Gabriela Borja, y un largo etcétera de otros, que hoy felizmente conservan la memoria, y de otros tantos Infelizmente “desmemoriados”…

¿Qué nos dejaron los 80 en el campo de la nueva literatura ecuatoriana? El ocaso del movimiento de los “talleres” y algunas tribus de barbudos, pero también el impacto de la metodología del Taller Literario sobre las nuevas generaciones de escritores, Una eclosión de publicaciones que se consumieron “al paso” y que hoy no recuerdan los jóvenes pero que en esta página iremos recordando. La transfiguración de una literatura militante, al escepticismo individualista y a una cómoda “teoría del desencanto” y del “desencuentro”, o peor aún, a una visión canónica de la poesía, usada por algunos “vates”, como una suerte de secreta extravagancia, elitismo intelectual y auto marketing de “País secreto” y personal.

Próximamente K-Oz Editorial, editará una memoria antológica de su revista y de la colección de cuadernos Matapiojo que llegó a publicar 12 autores y de su insectívoro periódico El Escarabajo Utópico, dirigido por Marco Núñez Duque, asesinado a los 21 años, y del cual extraemos el siguiente texto.


EL TALLER LITERARIO NO ES UNA OFICINA DE FAKIRES


…“¿Qué es un Taller de Literatura? al respecto " la vasta necrópolis del lenguaje" llamada diccionario sentencia: " taller es una oficina o tienda de arte mecánica, una escuela o seminario de ciencias" y al respecto de la literatura dice: " el arte bello que emplea como instrumento de expresión a la palabra "

Así pues un Taller de Literatura sería la oficina o tienda del arte que emplea como herramienta de expresión el lenguaje, o en su defecto, la escuela o seminario de ciencias de la palabra…Como siempre, las definiciones nos juegan una mala pasada, porque un Taller de esta naturaleza no es la oficina o tienda de los líridas, ni una fabrica de fakires donde estos elaboran las ciencias esotéricas de la palabra...

Lo que sí está claro es que un Taller Literario no es una lámpara maravillosa, en donde se ordena alquímicamente aquello que desordena el aprendiz de escritor. Tampoco la oficina de un conjunto de desocupados que se dedican a cultivar el lenguaje como una flor…

El Taller Literario es un instrumento de crítica colectiva al servicio de la imaginación; un jarrazo de agua fría en el ego del escritor estrella; un dolor intermitente de cabeza para quien se aventuran en el oficio de domar el lenguaje. Pero veamos cuáles son los actos que configuran el proceso literario dentro del taller:

ACTO PRIMERO : Extraer el texto de una famosa chistera

El tallerista recorre la realidad provisto de un telescopio escondido en sus pestañas, no sabemos hasta ahora cómo hace para extraer cierta clase de jugo de la inagotable realidad y está por demás señalar que no es precisamente un astrónomo, porque su ocupación fundamental es retratar los astros de carne y hueso y hacer apuntes que desacrediten la fría lógica del 2+2 …

La verdad es que extrae su materia prima de la chistera de la realidad, luego va a su caballete y empieza a deletrear líneas horizontales bajo el tejado. Cuando el texto está listo reproduce papeles carbón del original y los guarda en un baúl con el clima apropiado para su conservación, antes de llevarlos al taller de disección.

ACTO SEGUNDO: La disección literaria.

El tallerista no llega al taller como a una costumbre o a un hábito donde se hacen las cosas por simple rutina, o como a un lugar donde se refina el talento que heredamos de nuestra mamá. A él se llega como un taxidermista al cuerpo de disección; el texto que será objeto de crítica es primero escuchado por los talleristas a través de la lectura de su provocador. Una vez percibida la imagen sonora del texto se procede a recorrerlo en busca del esqueleto que hace posible su sustentación; existen cuerpos con esqueletos robustos pero otros con fracturas múltiples que impiden su supervivencia...

Pero, ¿cómo saber si el esqueleto funciona? generalmente cuando su hermosa epidermis y columna vertebral reflejan contundentemente los significados que su provocador quiso motivar en su lector. La belleza de la disección frecuentemente enardece al auditorio que aplaude la obra cometida luego de un round literario en donde cada tallerista aporta según su capacidad y experiencia.

Evidentemente hay quienes desarrollan el oficio de la disección más rápido que otros, quienes encontrarán cortes más deliciosos en el cuerpo de trabajo y propondrán a su provocador, modificaciones que potenciarán la plenitud de la obra.
Moraleja: la calidad del taxidermista se acrecienta con la práctica y el estudio individual y colectivo del proceso de aparecimiento y disección del texto.

ACTO TERCERO: Elección del vaso comunicante entre el provocador y el DEVORADOR.

El texto no se realiza sin su devorador; es decir, sin aquel que consume con ansias el objeto de goce estético, que percibe con placer el producto terminado y se siente propenso a la euforia o al optimismo, a la tranquilidad o a la revuelta. Mas, ¿dónde encontrar al devorador del texto? En una librería, en una plaza , debajo de las cobijas o aquí en estas cuatro paredes. Si el devorador es tímido y se sitúa a prudente distancia del provocador, si sólo se contenta con catalogar las muestras de la disección y coleccionarlas en su biblioteca o si ni siquiera se ha mosqueado de la literatura por motivo que son de dominio general, corresponde al provocarlo salir a encontrar a su destinatario. Entonces la revista, el afiche, el mural, el recital, el foro, la plaza, son instrumentos alternativos de consumo literario al solemne y dificultoso procedimiento de publicar un libro...

El provocador de los textos se convierte entonces en un vigilante del devoramiento de su obra, en vez de un ermitaño en su dormitorio o el líder de un grupo de ratones de cafetín.

Este acto culminante en el trabajo del Taller Literario, talvez sea en el momento actual, el más importante para ser discutido y analizado. Buscar los vasos comunicantes para la joven literatura del país es tarea de provocadores y devoradores por igual”…


El Escarabajo Utópico
Taller de Literatura Matapiojo
Quito, 1985

IVAN FLORES


¿Dónde estás ahora Iván Flores? quizás vives (¿?) exiliado de la poesía como quisiera Rimbaud; traficando flores tóxicas o deliriums de alcohol En tu foto estás todavía allí, conduciendo hacia una nada, con el fondo de un soldadito en trance de acechar...



“con cada lirio que nace/se escribe nuevamente tu epitafio”

D.V.A



* Iván Flores, poeta y caminante desencarnado en Ibarra a inicios de los 60, ha publicado tres cuadernos de poesía con el apoyo de sus familiares y amigos। Estos textos hacen parte de la selección 10 60 90, (diez poetas ecuatorianos de los 90/ nacidos en los 60), que K-Oz Editorial publicará próximamente.


¿Sería muy bueno saber dónde está…?

SELECCIÓN POÉTICA


EL TRIANGULO ERÓTICO


1

Mi hijo duerme en la epidermis de la tierra,
hoja peregrina en la mano del bosque.
Mi mujer enhebra sueños
en hilos de plata,
Yo me cargo de retazos de luna,
de pedazos de lluvia.
Los tres boceteamos una huella titánica en la piel de Dios.

2
Mi hijo danza con música interior;
lo veo lanzar la flecha del asombro.
Mi mujer teje escarpines para las estrellas.
Yo abro la puerta al Milagro.

3

Mi hijo despierta el alma de la tierra.
Yo recojo sus sueños y los planto.
Mi mujer cose lunas con mis poemas.

4

Mi hijo, luciérnaga en medianoche,
pinta el rostro de las rosas.
Mi mujer extiende el corazón.
Yo geometrizo este doble triángulo y me acuerdo que
/estoy vivo.

5

Mi hijo alquimiza con la música de las flores
y los sueños más dulces del bosque lo encuentran riendo.
Mi mujer esparce semillas en las tierras de la soledad.
Yo me reinvento un día más.

6

Mi hijo acaricia las cosas con nuevos nombres
haciendo visible, lo invisible.
Yo encuentro a la Palabra:
Mi mujer, golondrina, anida en mi alma.


MADERA


En la eternidad del Origen
el Centro,
la semilla,
rosa cubierta por las entrañas del limo.
En esa misma eternidad,
de las entrañas para arriba
el árbol: cielo abajo.

Madera paciente decantándose
cientos de bocas
en la leche subterránea de la tierra,
substancia caleidoscópica
arcoiris en la oquedad del maderamen,
transmutándose,
alquitarándose
para parir belleza,
agua pura para los ojos,
pan del cielo
para el cielo del hombre.

La madera rica,
deliciosamente pintada,
graciosamente bella...
es cuadro, imagen
creación
arte y sombra del camino.

Los ojos arriba
se cuelan por entre las hojas
y la luna descuelga su belleza
y así, el sol con ella,
deja que su luz se acomode y acaricie la forma vegetal,
ese mismo destello imperecedero
es transparentado por la tierra
en el cuerpo del árbol: Madera.

Madera de colores hipnóticos,
plácidos,
oro paciente, filtrado
y con alas.
Madera de colores:
Negro nogal, del negro
taciturno
que se hace brillante plata cuando la luz le toca,
brillante en sus esmaltes engastados,
púrpura de pulpa
negra.
Rojo, caoba y cedro también nos danzan quietos...
Y es la ancianidad niña
y el canto de pájaro azul el que nos lleva
en el amanecer despierto.

Ceibo, ocre puro
oro sin testigos
oro sin orín
fino, felpudo y amoroso,
largas hojas manos
observan y juegan
sin que la mezquindad
de los miserables
las dejen sin su oro.

La nube se convoca en la invocación de la madera viva
y en la muerta
las manos tocan selva,
pradera, colina, cerro y montaña.

Madera y árbol
son el hombre
y del hombre.

Mansa, se deja acariciamar.
Duro, firme y paciente
armoniza la tierra con el agua arcangélica.

Huayacán, sonido misterioso
de ojos más profundos que el laurel
duerme joven en la perfumada vitalidad del río,
viejo ya y apoyándose en el crepúsculo
abre su eternidad y cae
para unir luz y tinieblas,
para cantar el triunfo de Dios.

Hermafroditas
las copas del violeta
en la flor,
de la luz y la música que pueden ver hasta los ciegos,
son los árboles de colores
son las hembras y machos que se enamoraron de su
/propia hechura
de su vastedad
de sus lunas y soles,
amigas y amigos de todos los vientos,
del deslumbre del esteta
y novias azules y amarillas del pensador,
tocan sus campanas
en un solo instante,
en la tierra ya son semen
y crios y solo senderos.

Rojas las hojas de las estrellas
cruzan vibrátiles,
esas flores del árbol
que son siderales
que es estrella y que es luna.

Para los poetas
en el camino
están sembrados,
si los cortan para que este no los vuelva a ver
ellos dejan el perfume de su ser
Sándalo que ha golpeado el hacha con su fragancia.

Por eso:
por eso, fálico el árbol
por eso es santo
por eso tiene innúmeros hijos
que se recrean con su sola presencia...
Árbol, Madera... Origen.

DIEGO VELASCO ANDRADE



A Continuación algunos textos del poeta Diego Velasco, quien vibra como cuerda nueva, en el atar letras, en el trizar espejos en el vivir de frente a la vida con un sentido profundamente mítico y de equilibrios, Tal vez algunos de sus textos golpeen; no es esa acaso la función de la poesía, hacernos tomar conciencia de que el salto no siempre es suicidio y que el beso no siempre es amor . . .


MUESTRA POÉTICA



De La Poesía no es un libro de poemas, 1988



SUPERMAN

Superman no es un pájaro
no es un águila
ni es un avión.

Es un superhombre con superpoderes.

Más poderoso que una locomotora
más rápido que una bala
capaz de saltar sobre el edificio
más alto del mundo
por ir a mantener el orden
.
Pero
bajo su doble personalidad
del tímido reportero Clark Kent
no se atreve a declararse a Luisa Lane
mantiene una extraña amistad con Jaime Olsen
huye cobarde ante el mínimo problema.

Camino a su trabajo
en el Daily Planet
es una hormiga
perdida en la multitud
un transeúnte que resbala en una cáscara
un pequeño burgués común y corriente

que toma el bus equivocado.




AMOR FINO Y CANTO HUNO
A DON ELOY Y SUS MONTUNOS

I

El poema nos sitúa en un épico
campo de batalla:

Gatazo fines de siglo cercanías de Riobamba
las huestes ostrogadas parece
son vencidas por el equipo visigódico
que ni bobo

trae en el banco suplente
a vándalos y alanos.

Del libertinaje ostrogódico está harto Teodorico
emperador de Roma educado en Bizancio
por los hermanitos cristianos.

Pero mirad ahí viene Atila
el “azote de dios” y sus “bárbaros”
llegan desbrozando el monte
para desnivelar la lid de un machetazo.

II

De modo que éste es Atila
vencedor de mis ejércitos
exclama en Carondelet Teodorico
al mirar la fotografía:

patucho reregordete y pasadito de años…

Pero dicen que muy valiente
agrega su general de la Cuchilla
lleva más de treinta luchando por la causa
de los hunos
y de los ostrogodos

III

Décadas:
el ejército visigodo se ve impotente
tratando de conservar sus extensos dominios
de patatas
pero un día Teodorico cae fulminado
por un Rayo
mientras retoza en Roma sobre un colchón de plumas.

Entonces el bárbaro rehace
la economía de la península
favorece la cultura y como buen hechicero
ordena dar vueltas al diablo por la nariz
de un ferrocarril
hasta que su reino desaparece
como el alba.

Ostrogodos visigodos y Mr. Harman
pactan en Roma:
tus patatas mi ferrocarril su cacao
nuestros barcos
¿okey señores godos?

Y sube al poder Leónidas
Casado con Gala Plácida sobrina de
un Tío lejano

rápidamente promulga su edicto:
visigodo truequen sus rosarios
por las botas que ostrogodos importan
desde Texas.

V

Atila retírase cansado al Panóptico
que para el efecto construyó Teodorico
pero es asesinado en una procesión
por el gran poder de hasta ahora incógnitos
cucuruchos.

Falto de guía el terrible ejército huno
regresa a sus plantaciones.

Ya pocos recuerdan a Atila
dice en palacio
el ostrogodo Leónidas:

total
no era sino el viejo luchador
de una horda de bandidos.




De Gato en el sol y otros poemas, 1988




EL POETA DEBE MORIR

El poeta ama su poesía
porque ella es manzana personal
que no podemos alcanzar con las manos
pues ella sale de sus altos hornos intacta
como mariposa desnuda o sirena con gotas de rocío
mas su poesía es una ciencia helada y mortal como los átomos
un hermoso naipe de palabras huecas
una flor húmeda encarcelada en sus pulmones
como una alita mezquina.

El poeta llega y se sitúa por encima de nuestras narices
a fotografiar nuestra rutina, nuestros métodos poco líricos
nuestras continuas infecciones callejeras
y si no cabemos en el carruaje de sus transgresiones
en donde solo pueden encaramarse unos cuantos
flota sobre el suelo, con sus aires de medusa
repeliendo el olor que brota de nuestros sobacos...

¿Quién es el poeta?

un payaso devorado por el romanticismo
por su soledad de bailarina geisha
danzando intocable como la libélula
que teme achicharrarse en una lámpara
el duende azul que emergió de una placenta tenue
para deslumbrar con sus maromas a la corte
el sobreviviente de una familia de alta estética
que danza como salamandra en los jardines
recogiendo las monedas lanzadas por el príncipe
y su fina sensibilidad se remece
cuando roza nuestras torpes plumas de avestruz
nuestras ordinarias hilachas de carroña
porque él es el visionario de la especie
el fiel cabrón de las musas de palacio.

Mas, ¿de qué nos sirven sus poemas
sino vienen a navegar como flores en contracorriente
si no son capaces de alimentar con su savia a los náufragos
si constituyen galerías perfectas
en donde no ingresamos los piojos los sapos y las moscas?

El poeta debe morir
de sus cenizas revoloteará la poesía
como el ave fénix de una belleza “ nueva y convulsiva ".

El poeta debe morir
y la poesía vendrá a engrosar
la tierra de nuestras uñas
vendrá a revolverse en la ollas de los cangrejos
calcinados por la barbarie.

El poeta debe morir
y la poesía salpicará roja de aquellos perros
que murieron apaleados por sus amos
y se alzará roja del excremento de los mendigos
y escapará como un globo
por entre los barrotes de las cárceles.

El poeta debe morir
y la poesía germinará en el cuchillo
con el que la gula pedaceo a los cerdos
y devorará como un ácido el pecho de los tristes.

El poeta debe morir
y la poesía escupirá cariños
desde las grietas de los torturados
y coloreará el agua de las tuberías
con manchas de un veneno purificante.

El poeta debe morir
y la poesía empezará a ser escrita por lo sapos...

Este es el principio de su poder verduzco
descolgando su música ante las orejas
de una ciudad alucinada :

croa croa croa croa croa croa roa croa croa
croa croa croa croa croa croa croa croa croa croa.


POEMA DE ODIO

Hoy es el más amoroso día de mi vida
Hoy te escribiré al fin mi poema de odio

Aunque te estremezca :
El durazno que crece en tus labios
también vive de odio...

Odio al bien la razón el amor
Odio a la muchacha que pasa enfrente
como un fantasma
Odio esta hoja para envolver pan
que me regaló el tendero
Odio a las algas las golondrinas las libélulas

Camino pensando en el gozo de escribir algo
dulcemente impregnado de odio.

Me sentaré bajo el sombra de aquel árbol
Junto a esa pareja de bobos que se dan besitos
que a nada saben

Donde esas nubes me miran
e inician una danza en desbandada.
Odio a las mariposas nocturnas
que se posan en tu pelo
Odio tu necesidad de ternura
quiero que sepas que desde hoy
cegaré esa palabra de tus labios
Soy un vampiro malo muy malo malísimo
un horripilante hombrecillo
que persigue a las dulces niñas como tú
para devorarles el cuello
Para hacerlas arder como a una paloma
Para aterrizar en su sexo y beber todo el amor
que aún puedan padecer.

Mientras pienso en esto chupo una naranja :
ella suelta un duende amarillento y agrio
Pasan unos niños fabricando risas espantosas
Odio a los niños :
ellos viven de una flor
que suelen instalar en sus pulmones
Inflan sus globos y se ponen a volar
como si nadie más que ellos existiese.

( He llegado a este árbol que me aparta del sol
he venido a una cita a la que nadie llega
aquí estoy odiando hasta al aire que respiro).

El cabello de esa muchacha atraviesa la lluvia
Ella cuida su pelo como tu cuidas tus pupilas
Pero no
ya no me interesa leer tu libro de Lewis Carroll
Ni sus liebres de marzo o sus gatos de Cheshyre
Ni sus feliz feliz no cumpleaños

Ahora cultivo mis odios en una flor verde

Te esto diciendo que te odio
Que no me interesan tus poemas en papelitos
" ni el río, el lecho, el sol, el agua luna renaciendo"
Odio a esos pajaracos
que andan rondando por tu mente
Odio tus ojos tus manos
tus ilusiones tus suspiros
Tus miradas perdidas al fondo de la taza.

Cancelaré tus salidas nocturnas
me esconderé en tus zapatos
Me subiré en aquella colina
y provisto de un telescopio
vigilaré todos tus movimientos

Ahí estás
escribiendo colores
rojos verdes negros azules violetas
Haciendo movimientos sospechosos
abriendo cajones guardando tu blusa
acariciando la falda
Quiero que sepas que hoy es el más odioso
día de mi amor
y punto.

...Y que mis ojos te oyen atropelladamente
Y que alguien pasa silvando a Francis Cabrel
y que una manzana marchita me cae en la cabeza.

A mí no me agrada tu claridad
A mí me gusta la noche
Yo soy solo un búho de tristes plumas negras
de ojos de dinamita de fobia a las maravillas
Que se alimenta de Alicias
y de conejitos blancos
Y a veces devora a la luna en pedacitos lentos
crac crac crac.

Ya no te quiero me oyes
no quiero que vengas a estorbarme la sombra
del árbol
no quiero que me compres zanahorias
que me des de comer en tu mano

Mañana encontrarás este poema flotando
en una hoja de envolver pan que me regaló
el tendero.

Recuerdas esa araña
que venía a tu cuerpo por las noches ?
yo la enredé un día en su propia tela
la encendí con celos
como a una flecha ardiendo.

Cuarto para las doce las doce menos cuarto :
Una niña de naranja me atormenta
Ella se mueve distraída allá
en la rama de un árbol
Se columpia de vértigo ante mis ojos.

Me acerco a la niña y ella me dice
en el árbol en el árbol está el enigma de tu odio
Me acerco al farol y ríe jo jo jo
en la casa en la casa
está la respuesta a tu odio
Me acerco a la casa ella mueve la nariz
y me dice

La Alicia de tus maravillas
está al otro lado del espejo.

Voy corriendo al espejo y
te veo huyendo tras de un conejito blanco...

Entonces
prendo un cigarillo y
me odio.


De Derrocamiento del Lector, 1989


ALEGORÍA



Usted
no conoce a Li Fan Yu
renombrado asceta de la dinastía Chi
(antes del limbo)

ni al pájaro de carne delicada
que reposa en su hombro intermedio

ni la naturaleza extraña de su tercer ojo
fugando en la llanura admirable
ni su frente vítrea
ni su mágica malacrianza

ni su posición de loto sobre esa alfombra
gris.

Usted
no imagina
su plática agitada
en aquellas tardes cuando llovían
caballos de niebla sobre el horizonte
ni las explosiones de ácaros
que surcaban la colina de los tontos
en donde habita.

Recuerdo ahora su vejez agreste
odiaba la algazara
y alguna vez alguien
lo confundió con un topo
por su habilidad para predecir lo pasado
y por su vuelo tenaz...

Su belleza destartalada
sólo podía ser obra de un dios.

El vestía los hábitos de la orden de la epífisis
y avanzaba cierta hipótesis
sobre la extravagancia de la bruma.

Fue él quien me absolvió de mis pecados de bondad
mientras bebía un líquido agrio
sobre la piedra de adoración...

Cuando quise tocar su túnica de arroz
fue tragado por la abertura que abre el corazón
para dar paso al aire

y a la luz.


De Hundimiento de Mu y
relación de otros hechos misteriosos ocurridos en el Reyno de los Colibríes, 1997


RUMI ÑAHUI

Cara de Piedra
fue su nombre
y su vivir parpadeante
avistaba
sombras señales flechas
desde los tiernos ojos
de una allpaka.

Rumi ñawi
viejo tótem:

en el país de higos
donde entretejes
tus rumores
giran los pumas
de tus ojos
como un frutal vuelo
de pingullos
desafinando el aire.

Rumiñawi:

retruécano de koka
duende de ají
llauto de helechos
en la rotación de la oka

Bebes wayusa tibia
en el vientre del páramo
como el señor de Extremadura
beberá sangre en las calaveras
de Cajamarka.

Ojo de piedra:

guerrero de azares
alacrán indio celeste
forastero de un rojo cielo
desbordado
de sus odres:

Tuya es la misión
de esconder los tesoros del padre
en la amarga uña del ñáchag
en las negras plumas del cóndor
en la subterránea
alquimia
de la papa.

Tuya la vieja armadura
de guerrero colonche
gateando sin ojos
por entre las hogueras
de la santa espada.

Tuya la ingravidez
de los hongos
del san pedrito
y de la ayawashka

Tuya la primera cosecha
de cacaos
tuyos esos ecos ecos
resonando
en la íntima cueva
de aquella fiera silvestre
que no atina
a desatarse .

Labio de piedra:
alto guardián del misterio
cifrado por
los Amautas.

Desde la alta copa
del árbol lunar en donde estampas
el veneno de tus dardos
una recia música de humus
llegará un día
contigo a desatarnos.

Puma de piedra
encendedor
de poggios manantiales:
con tus huesos de armadillo
haremos un gran tambor de aire
y serás mucho más
que un silbido de tristes quenas
en la cotidiana niebla
de la Paccha.

Onda de piedra

anciana imagen
del tiempo
memoria que te revuelves
en diques y diamantes

Tu espíritu disuelto
como el maíz tierno
en la colada
echará raíces de humo
en las hojas verdes del bijao

Surtirá de savia seminal
el movimiento

del gran cetáceo ondulante...

Rumi ñawi:

astro de piedra que ardes
y que giras
y que nos retozas
en la memoria

ha s t a

c u m p l i r t e.