jueves, 21 de febrero de 2008

Ramiro Oviedo, Riobamba, 1950

Profesor y escritor, ha alternado la docencia en varios colegios de Quito, con la escritura. Integrante de varios talleres literarios. Vive en Francia desde 1987. Actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la universidad del Litoral, en Boulogne Sur Mer. Su obra poética consta en la Antología esencial de la literatura ecuatoriana contemporánea.


Color hueso 1
A Bruno Pino

Me gusta el color hueso.
-el único que se ha comido la lengua-
humano hasta la médula
vive sin brújula
sin nudos en los pies.

Buscando algún rincón, un hueco, alguna página
Un segmento de algo para tatuar su sombra, el artista
Halla una calavera –un cráneo seco- escupe
Una sorpresa, así como un tatuaje
Que salta desde allí para posarse luegoEn el hombro derecho de los viandantes
Diciéndoles
“No corras que ya vengo”.

El batracio es poeta
Y cuando canta llueve por los alrededores.

La perra del olmo
El artista escupe un batracio en un huevito cósmico
Y dios se queda mudo. El poeta orina
Y se queda después como una diva
Tomando el sol en aquel lecho óseo.

En su hueso frontal
Hay una tuerca que canta por las noches.
Cada croac-croac es una lluvia de sílabas

Un cráneo nunca muere
Peor en Quito.

Sin título

1. Llueve prácticamente gratis
Se me hace humo la boca.
Las torres de las iglesias flotan como orejas de burro
En medio de la bruma.

2. Como en un óleo de Víver
Quito se ha dormido de pie
Frente al museo Camilo Egas.Las golondrinas se acurrucan en una cornisa
Muy cerca de una lumbre de miel
Y se ponen a escuchar las palabras de la lluvia
Chorreando sobre los taxis.

3. Esta ciudad es mujer
No cabe duda.
Si no es mujer es un travestí mago
Duende o camaleón, ciudad Miss Mundo
Turista de sí misma
Va saliendo como de un cuadro de Zapata
Vestida con palabras de candela

4. Lo que es yo
Me quedo en esta acera donde el domingo es gótico.
Aquí
Los ciegos son luminosos
-No impostores-.
Y las mujeres caminan bonito.

5. Llueve a ritmo de rap
Pero llueve también agua de lejía
Sobre el ciego del barrio y sus harapos.

6.Llueve sobre el paraguas de un par de enamorados
-no se sabe si escarcha o sí esperma-
Entreabriendo los ojos más felices del mundo
Interrumpiendo un beso de caníbales
Se echan a correr al café de la esquina.

7.Llueve en esta ciudad
Y La Mariscal es el único reloj
En perfecto estado de funcionamiento.

8. No cabe duda
Esta ciudad es mujer.
(Ni la menor idea de dormir)
El revuelto soy yo
Nadando entre dos aguas,
Como Piscis barato.

Color hueso 2

Ayer lunes
La calavera me hizo un guiño
Exclusivamente mío.

No lejos
La catedral parecía una cerveza rubia vista con lupa.

Los pájaros comenzaban a tomar por asalto
El cielo de la universidad
Los enamorados parecían poemas tirados en el césped
Y las secretarias soñaban que era viernes.

Los inmigrantes en España
Compraban desaforados los periódicos
Para ver si era cierto la revolución.

Excribir
Cúmpleme advertir a quienes quisieran
Que tire la toalla y deje de escribir
Que me siento en la imposibilidad de poder complacerles.
Es más
En adelante voy a escribir aunque sea con caca
Entonces
Métanse nomás la offset en el culo.
Una cosa es que el poeta acepte la inutilidad de lo que hace
-sin regateos ni justificaciones-
Y otra muy distinta
Que le quieran obligar a pegarle una mamadita
Al señor Presidente de la Casa de los Mil Artículos
Al gordo de las ediciones tutti-futti,
A la comadre de la librería Tripa-Mishki
Sin hablar del cabrón de la tele
Ni del canal
Del cuñado del tío del sobrino
De la Sagrada Concha de Su Madre.
Yo soy un puerco espín
!A mucha honra!

Del Álbum de la Poesía Ecuatoriana reciente, selección
Fernando Andrade